domingo, 2 de septiembre de 2007

VIAJE A MARRUECOS 6



Ese día nos levantamos con la sensación de que el tiempo pasa muy rápida. Sin casi darnos cuenta estábamos en la recta final de nuestra estancia. Isa se despertó antes que yo y se fué a la haima mientras yo me duchaba. Hacía dos días que Ana nos había pedido que nos cambiáramos de habitación (me había olvidado de comentároslo). Pasamos 3 noches en la habitación Rosa y 3 en la Mimosa, amarilla, como os podéis imaginar. Me gustaba el baño de la Mimosa. La habitación era algo más pequeña que la Rosa y más calurosa al no tener ventana a la calle, sólo a la escalera de la casa. De todas maneras, estábamos encantadas de conocer dos habitaciones de la casa y al gustarnos mucho a las dos las mimosas, nos hizo mucha gracia estar en ella.

Baño Mimosa

Cuando bajé a desayunar, Said aún estaba preparando la mesa y los ingredientes, por lo que lo ayudé: tostar pan, llevar las mermeladas, etc... como en casa, vamos!!

El día anterior había llegado un grupo de 6 personas que Ana nos presentó. Curiosamente también trabajaban en temas sociales. Nos hicimos un hartón de reir cuando Isa va y me dice que "a quién se le ocurre irse de vacaciones con los compañeros de trabajo", refiriéndose a ellos, claro está!!! Y es lo que hicimos ella y yo.... ya sabéis, trabajamos juntas....
Ana nos propuso, tras el desayuno, irnos las 3 a la playa, a alguna más cercana que La Paloma y que no fuera la de Asilah, demasiado concurrida. Mientras ella acababa alguna gestiones, Isa y yo nos dirigimos hacia el exterior de la medina para curiosear. Entramos en una tienda en la que queríamos comprar algún regalo para amigos y familiares. El vendedor era un hombre encantador que se dedicó a hacernos reir con alguna de las curiosidades que allí tenía: se me acercó con cara de pillo con una cajita de madera en la mano. Me pidió que la abriera lentamente y ooohhh!! saltó una pequeña serpiente (de madera también, claro!) que me sorprendió. Me eché a reir. Luego se acerca a Isa con otra caja, más grande y una pequeña llave. Le dijo a Isa que era una caja secreta y que tenía que descubrir dónde estaba la cerradura. Estaba llena de paneles deslizantes, como un rompecabezas. Isa fue descubriendo sus misterios uno a uno hasta dar con la cerradura. Una auténtica caja fuerte!

Compramos unos cosillas y al momento de pagar me dice que me va a cobrar más caro porque yo soy rica. Lo miro con cara alucinada y le pregunto: ¿tengo yo cara de rica?... y muy seguro me dice que sí, con cara pícaro... "muy rica... pero no de dinero, sino de corazón. Ríes mucho". Reconozco que me llegó al alma.


Ana se reunió con nosotras y buscamos un taxi, sin éxito. Finalmente, llamó a Arabi, nuestro más que habitual chófer.

Ahora, escribiendo sobre él, me doy cuenta de que, explicando la excursión a Xauen me olvidé de comentar algo importante: durante el trayecto de ida a Xauen, Arabi nos contó su vida: Había salido de Marruecos con 16 años, de polizón en un barco hasta llegar a España. Mil peripecias hasta lograr burlar a las autoridades y llegar a Barcelona, donde tenía un amigo del que se acordaba de la dirección. Recorrió muchos países europeos hasta llegar a Kuwait. Allí conoció a una mujer india con la que convivió durante varios años. Era conductor de autobuses o autocares y se hizo rico durante la guerra del Golfo sacando a gente del país con el autocar.... lo cual no le sirvió de nada porque el dinero durante esa época no tenía ningún valor, más que nada porque no había nada que comprar. Se instaló a vivir con unos compañeros en un edificio de 5 plantas, desierto. Nunca había sido tan "rico" y había vivido tan bien... nos comentaba entre risas irónicas. A su alrededor, caían las bombas y a lo lejos quemaban los pozos de petróleo que inundaban de humo toda la ciudad. Nos decía que cada día era una fiesta ya que se despertaba y estaba vivo. Finalmente decidió volver a Marruecos. Habían pasado 24 años desde su salida y regresaba tal como se había ido: con las manos vacías y propietario únicamente de la ropa que vestía.

También riendo (Arabi siempre ríe) nos comentaba que él les dice a sus jóvenes compatriotas que no se vayan del país, que no vale la pena. El sentido del humor de ese hombre ha sido motivo de risas y de buenos momentos vividos en su compañía cuando nos ha acompañado en nuestros trayectos, además de una honradez impecable.

Total: Ana lo llamó y en 5 minutos ahí estaba él dispuesto a llevarnos adónde quiséramos. Ana le pidió que nos condujera hasta alguna playa no muy lejana que estuviera bien. Sin dudar nos dirigimos por carretera hacia el Norte. 10 minutos de trayecto y llegamos a una bonita playa, no tanto como la La Paloma, pero muy agradable y con poca gente.

Allí es donde Ana y yo tuvimos la conversación que sabíamos que queríamos tener y aún no habíamos tenido oportunidad. Empezamos a charlar mientras nos bañábamos. Isa se había quedado tomando el sol. Poco a poco el diálogo fue tomando un cariz más profundo y tocamos temas que tenemos en común a nivel de forma de vida, de experiencias e intereses de cariz espiritual, que es lo que, al fin y al cabo nos hizo vincularnos cuando nos conocimos. Ana y yo hemos tomado diferentes caminos (no muy diferentes y sí distintos) para llegar a lo mismo. Ella me habló de lo suyo, yo de lo mío. En una ocasión yo había hecho una incursión en su ambiente, antes de conocerla a ella y me encontré con ciertas dificultades por lo que dejé ese sendero.

Nunca habíamos hablado de ello y ese fue el momento de comentarlo. Me aclaró muchas cosas, entendí qué había pasado en su momento. Ella es una mujer muy centrada... ya dije al principio que para mí Ana es PRESENCIA, y con eso estoy diciendo muchas cosas, que yo resumo en esa palabra. La presencia para mí es ubicación, serenidad, ecuanimidad, ternura, acompañamiento, sabiduría, silencio o no, sabiendo cuál es el momento apropiado para el silencio y cuál para las palabras, compasión, entendida como amor sin juicio, aceptación... en fin, creo que me habéis entendido no??

Me propuso asistir en algún momento a alguna actividad con su gente, lo cual en otro momento yo habría rehusado y que ahora, me está apeteciendo cada vez más.

También me comentó que para ella Dar Manara era más una casa de salud o de reposo que un hotel. Quiere que sus clientes sean de un estilo determinado y se fía de su intuición a la hora de aceptar o no una reserva vía internet. De momento no le ha fallado. Alguno puede pensar que cuando se inicia un negocio, uno no puede andarse con selecciones de este tipo y tiene que aceptar lo que llegue. Y no... Ana tiene muy, muy claro lo que quiere que sea su Casa y eso es justamente lo que hace de Dar Manara un lugar tan especial. Esa especialidad, ese apostar por un estilo muy concreto y ser fiel a sí misma son las características que hacen que Dar Manara sea y será un éxito.

En ese sentido y recordando la tarde que estuve haciendo Reiki en la haima, además de saber ella a qué me dedico profesionalmente, me dijo que pensara en la posibilidad de llevar a Dar Manara grupos de trabajo o de terapias, como final de curso o como lo que a mí se me ocurriera. También me dijo que antes o después quería que hubiera un centro de terapias o de actividades en el ámbito terapéutico y de crecimiento personal paralelo a la Casa y que desde luego contaba conmigo si entraba en mis posibles planes ir de vez en cuando a Asilah.


Reiki en la haima

Las propuestas me encantaron y le contesté lo que suelo contestar o decirme a mí misma en muchas ocasiones últimamente: estoy abierta a lo que llegue a mi vida y que coincida con la dirección que me he marcado. En estos momentos no es posible por mis circunstancias vitales y sé, tengo la absoluta confianza de que si ésto tiene que estar an mi vida, se abrirán puertas y se darán las oportunidades para que se pueda realizar. Cuándo y cómo....no lo sé y ahí está la gracia: no saber, aceptar la incertidumbre y disfrutarla, disfrutar del misterio de la vida y dejarme sorprender, con la consciencia suficientemente despierta para saber discernir en cada momento y tomar decisiones, apostando, sabiendo que me puedo equivocar y que no pasa nada, pues el ser humano aprende por la técnica del ensayo-error.

Fue una de esas conversaciones que no se olvidan, que enriquecen y que crean amistad y complicidad. Nos confirmó a las dos lo que internamente intuíamos y creó un vínculo más fuerte que el que ya existía.

Regresamos con Isa y fuimos a un chiringo a comer sardinas y ensalada. Arabi llegó para devolvernos a Asilah. Ducha y a la calle, a las callejuelas de Asilah para realizar las últimas compras, con calma y disfrutando de nuestras últimas horas en la maravillosa medina. En ese paseo, aún hubo tiempo para otras anécdotas:

Volvimos a la gran tienda de nuestro amiguito Hussein. Nos saludó con muestras de alegría, reconociéndonos. Directamente instaló la alfombrita al lado de las piedras para que me pudiera sentar mientras Isa elegía unas fundas de cojín. Al irnos, nos despedimos, prometiendo volver en alguna ocasión si Alá lo permitía y felicitando a la madre, que estaba allí, por el hijo que tiene.




Me quedaba encontrar un cenicero de un estilo muy particular que había visto en Dar Manara. Finalmente lo ví en una tienda. Estaba vacía y directamente pregunto el precio, dispuesta a regatear como es costumbre en Marruecos. El vendedor, un hombre de aproximadamente 35-40 años, muy serio, me dijo 50 Dirhams (5 euros). Al ofrecer yo mi precio rebajado, sigue con los 50 dirhams, una y otra vez. Le expreso mi extrañeza por no entrar él en el juego del regateo y me contesta que me ha dado directamente el precio más bajo, que antes costaba 80 Dirhams. Me da la impresión de que es un "duro" a la hora de regatear y me voy de la tienda, creyendo que al irme, bajaría el precio.... y no.... me dice un simple: gracias por visitar mi tienda.

Me quedé un poco desorientada. Bah!! es igual, ya encontraré otro! Este tío...¿ que se ha pensado? No me va a enredar tan fácilmente.

Pero no encontré ningún otro que tuviera algo que ver con aquél. Decidí tragarme el orgullo y pagar lo que me había pedido el hombre serio. Volví a la tienda, saqué directament el billete de 50 dirhams y le dije que me lo quedaba. El hombre hizo una pequeña sonrisa, muy pequeña y se excusó por no haber regateado, diciéndome que realmente no podía bajar más el precio. Le dije que me había extrañado mucho que no regateara y que por eso me había ido y que el precio, en realidad me parecía justo. Es un cenicero grande, de cerámica, de esos con tapita y que habitualmente se pone agua dentro, de color granate y con unos motivos metálicos muy finos y sencillos.

Me preguntó dónde me alojaba, conocía la Casa de Ana. Le dije que al día siguiente ya me iba y me dijo que si volvía alguna vez y esperaba que así fuera, le encantaría que lo fuera a ver, que siempre sería bienvenida en su tienda y que me recordaría pues soy muy agradable, guapa y simpática Todo eso sin un atisbo de adulación. Para muestra, un botón: se fue hacia una estantería, eligió una bonita cajita de madera y sin darme tiempo a verla, la envolvió en papel de diario y la protegió con plástico de aquel con burbujas, bien ligada con cinta para embalar. Me la dió sin mediar palabra. Un regalo. Con este simple gesto silencioso, dijo muchas cosas y me conmovió. Salí de la tienda descolocada y con una agradable sensación.




Estoy convencida de que las cosas en la vida no pasan por casualidad y que si estoy atenta puedo descubrir muchas cosas de mí y de los demás a través de anécdotas como ésta. Empecé a darme cuenta de que esa situación había sido una representación en miniatura de una actitud mía muy arraigada, que me ha perjudicado mucho y que poco a poco voy pillando en mí y rectificando:

Ana por las calles de Asilah

1. La desconfianza: estar convencida de que el hombre me tomaba el pelo y quería aprovecharse de mí por ser una incauta mujer turista occidental, por lo que, desairademente, me fui de la tienda, dejando atrás algo que yo quería, sin prestar atención a los modos del hombre, a su mirada, a sus gestos, a su semblante, a su tono de voz. Su respuesta de: "gracias por visitar mi tienda"...creo que fue lo que me hizo darme cuenta más tarde de que probablemente me estaba equivocando. Su tono fue dulce y sincero, serio, sin aspavientos ni enfado. Auténtico.

2. El orgullo: Una vez fuera de la tienda... al igual iba yo a volver!!... a pesar de morirme de ganas de comprar el objeto deseado....y de, interiormente, sentir que algo no me cuadraba en aquél incidente, algo en mí no cuadraba, algo fallaba, algo no encajaba. Todo esto es muy sutil y fue ocurriendo mientras yo seguía paseando y mirando tiendas. Siempre he dicho que soy lenta en conectar con algunas de las cosas que se mueven en mi interior y a veces doy respuestas o actúo a lo bruto sin pararme a sentir, más para afuera que para adentro. Decidí tragarme el orgullo y seguir mi intuición, más que mi coco y no ser tan gilipollas de perderme algo que me apetecía tener por el puto orgullo que siempre me ha caracterizado y que, ahora me doy cuenta, me ha privado de tantas cosas y me ha hecho cortar cabezas, a menudo injustamente.


3. Bajando la cabeza humildemente y volviendo a entrar en la tienda dispuesta a pagar el precio que me habían pedido sin discutir, con un ligero temor al sarcasmo en forma de mirada o sonrisa del vendedor, que estaba dispuesta a asumir, me encontré con varios regalos: mi precioso cenicero, en primer lugar; la seria y sencilla amabilidad del vendedor en segundo lugar y la cajita en tercer lugar.

Conclusiones: cuando abandono la desconfianza y el orgullo, cuando estoy dispuesta a, no sólo a ver, sino también a mirar al otro con atención, con intención de saber de él, de conocerlo o descubrirlo, gano más que pierdo. Vale la pena correr el riesgo de que algún gilipollas me tome el pelo a cambio de enriquecerme con la presencia de muchos que me pueden aportar valiosos regalos a mi vida. Y sobretodo, fiarme más de mi propia intuición, de mis percepciones que de las voces externas que van en contra de lo que yo siento; conectar con mis propios deseos, con lo que a mí me hace sentir bien en vez de querer dar una imagen de fortaleza y seguridad que a veces estoy lejos de sentir, por lo que mi actitud es soberbia y prepotente, con el objetivo de que no me hieran.

Ya véis lo que da de sí la compra de un cenicero..... jajajajajaja!!!

Finalmente, Isa y yo volvimos a Dar Manara, dejamos en la habitación las compras y nos fuimos a cenar.... lo adivináis?? al amigo marroquí!! Hicimos una intentona de ir a otro restaurante que nos habían recomendado y estaba a tope. Estaba claro....en este viaje tocaba ir a ese sitio, por mucho que nos empeñáramos en ir a otro.

Muy cansadas, cenamos rápido, volvimos a nuestra Casa, cigarrillo en la haima y a la habitación, a dejar las maletas preparadas. Nos esperaba un viaje de vuelta largo, deshaciendo el recorrido que habíamos hecho a la ida: taxi de Arabi hasta Tánger, ferry hasta Algeciras, autobús hasta Málaga, autobús hasta el aeropuerto, avión hasta Barcelona y taxi hasta casa, ya avanzada la noche....pero todo eso os lo cuento en el último capítulo del viaje, que también tuvo lo suyo.

Admirando las piedras en la habitación Mimosa, antes de hacer la maleta
Fin del sexto día

Pensamiento sufí


"Conocí el bien y el mal, pecado y virtud, justicia e infamia; juzgué y fui juzgado, pasé por el nacimiento y la muerte, por la alegría y el dolor, el cielo y el infierno; y al fin reconocí que yo estoy en todo y todo está en mi".
Hazrat Inayat Khan

viernes, 31 de agosto de 2007

Un admirador anónimo

Ayer por la tarde al llegar a casa después del trabajo mi hija me dice:
-Mamá, te ha llamado un admirador
- ¿Un admirador? (cara alucinada) ¿qué quieres decir?
- Hace un rato ha llamado un hombre pidiendo por tí y al decirle que estabas trabajando, que yo soy tu hija y preguntarle que de parte de quién ha dicho que era un amigo tuyo y que hace años que no habláis. No he logrado que me dijera quién era.
-Ah (cara pensativa)...¿qué tipo de voz tenía?
- Grave
-¿Edad?
- (cara "qué pesadita es mi madre") de tu edad más o menos
-(Silencio por mi parte y cara de intentar adivinar quién coño podía ser)

No cada día me llaman antiguos amigos, amantes, novios que además no dicen quién son.

Y ya me véis desde ayer intentando adivinar o más bien imaginar al personaje en cuestión. Me ha venido una sola persona a la mente y puede que esté completamente equivocada porque en realidad no tengo ni la más mínima idea, pero como tengo tendencia a dejar volar la imaginación y montarme mis propias películas, ya casi he llegado a la conclusión de que sólo puede ser él. He imaginado incluso de quién ha conseguido mi teléfono y la conversación que ha tenido con la persona que se lo ha facilitado. Me he imaginado que vuelve a llamar, que es él y que quedamos para tomar algo. La historia completa. La sorpresa me la llevaré si llama y resulta que para nada es quién me he imaginado!!

Hace muuuuchos años trabajé en una agencia de viajes. Había estudiado turismo (mi familia me llamaba la turista) y estaba en una mayorista de viajes organizados, de esos de si hoy es martes esto es Bélgica pero de lujo y viajes de larga distancia. Una vez al año yo iba de guía de uno de los grupos. Gracias a este trabajo he viajado bastante: Bangkok, Hong Kong, Bali, Singapur, Japón, Egipto...de profesión viajera como hoy me ha dicho una niña de 6 años: yo, de mayor quiero ser viajera, a lo que le he contestado: ¡¡como yo!!

Me hice muy amiga de Magda, compañera de trabajo, algunos años mayor que yo. Hace ya años ella murió por una enfermedad. Magda tenía un lío con un tío de la oficina, que estaba casado pero era un ligón seductor de mucho cuidado. Como también él viajaba mucho, más que yo, tenía amantes por todos lados y durante una temporada trabajé a sus órdenes y me tocaba cubrirle las espaldas si llamaba su mujer preguntando cuándo regresaba.

Magda me pidió en varias ocasiones que saliera con ellos dos cuando tenían intención de liarse para que en el despacho nadie sospechara. Yo, que tenía 22 añitos, accedí y me acostumbré a salir con ellos dos a tomar algo, tras lo cual yo me iba a mi casa y ellos a donde les diera la gana. La cosa se complicó cuando él empezó a seducirme a mí. Yo estaba en un mal momento afectivo ya que había roto con mi novio de varios años (luego se arregló y me casé) y él me subía la moral y la autoestima como nadie. Nunca me enamoré de él, pero reconozco que me encantaba cómo me trataba... si no llega a ser por Magda a la que yo sentía que traicionaba.

Imaginaros el lío: él, casado, liándose con mujeres de medio mundo y con mi amiga; ella, soltera y necesitada de afecto, aferrándose a un tarambana como él; yo, con un novio que en aquel momento no lo era, hecha polvo, amiga de Magda y seducida por él, un tío mayor que yo, guapo, atractivo.

Estuvimos a punto de liarnos, incluso hubieron ciertos escarceos, toqueteos, caricias y besos...hasta que un día nos fuimos él y yo a escondidas de Magda a hablar y le dije que yo no quería seguir así, que él me gustaba pero que no estaba enamorada de él y mi sorpresa fue que él me dijo que él de mí sí. Me eché a reir y le recordé que sabía de tooodas sus aventuras y que por qué me iba a creer que de las otras no y de mí, sí. Me contestó que no era ni la más guapa ni quizás la más inteligente de las mujeres que había conocido, pero que tenía algo especial que no sabía definir que le enganchaba de mí, aparte de no caer rendida a sus pies como lo hacían las demás.

La misma tarde hablé con Magda y se lo conté todo. Nos sentimo más unidas que nunca y supimos que un hombre no iba a conseguir enemistarnos. Ella siguió viéndolo a él cuando le apetecía y al poco tiempo yo volví con mi novio. Tuve una última conversación con él, cuando le anuncié, pues eso, que volvía con Alberto. Y ese día me sorprendió aún más: me dijo que él me veía al día más horas que Alberto y que haría todo lo posible porque yo me enamorara de él y que si eso no ocurría, pasaran los años que pasaran, él siempre estaría dispuesto para mí. Dejé mi trabajo en la agencia un par de años después, ya casada y a punto de tener a mi hija.

No lo he vuelto a ver desde entonces, han pasado muchos años, y curiosamente siempre me he sentido unida a él por un extraño vínculo. Puede que sea narcisismo por mi parte, pero siempre he creído que fue sincero cuando me dijo que estaba enamorado de mí.

Y es él el que me ha venido a la mente cuando mi hija me ha dicho lo de la llamada. Tenemos un amigo en común con el que tengo cierto contacto y que un día me dijo que de vez en cuando hablaba con él.

Si algún día descubro quién es ese admirador secreto.... os lo cuento!!!

jueves, 30 de agosto de 2007

Vivir sin esfuerzo

Recibo este texto de KRISHNAMURTI. Me llama la atención, no solo porque Krishnamurti es uno de mis autores favoritos sino porque lo que dice es muy cercano a la Gestalt, la terapia que yo practico. Y es que la gestalt ha dejado de ser para mí una simple terapia para convertirse en un modo de vida. Krishnamurti, al final, dice que la pregunta es si podemos llegar a comprender ese proceso de lucha y la respuesta es que sólo desde la observación de esa lucha, sin querer alterar nada, espontáneamente cesa.

Es el "darse cuenta" de la gestalt, la actitud del observador interno, neutral, sin juicio y sin querer cambiar nada, desde la aceptación, lo que produce la transformación. Sostener las sensaciones desagradables que podamos sentir en nuestro interior, el miedo, la inseguridad, la angustia, la rabia, la tristeza, simplemente observándolas. Poco a poco, irán menguando y desapareciendo. Es un proceso que requiere su tiempo, ya que los patrones de conducta neuróticos están muy arraigados en nosotros y actúan desde la sombra, desde la inconsciencia. Al observarlos, lo único que hacemos es poner consciencia y por lo tanto sacarlos a la luz para trascenderlos. Al principio cuesta un poco y a medida que nos acostumbramos a practicar la atención, se convierte en un hábito, en una actitud vital y las sensaciones van disminuyendo en intensidad. Así, podremos ir cambiando la tendencia de nuestras actitudes neuróticas que son las que nos producen sufrimiento.

Ya me lo dice mi terapeuta: Ana, no te fíes de nada que te suponga un esfuerzo. Y gracias a esta frase, he aprendido a ser menos exigente conmigo misma y en consecuencia con los demás. Voy aprendiendo a descansar en paz.... jeje.....

Os dejo con el texto de Krishnamurti:

¿Alguna vez se han preguntado por qué, a medida que la gente envejece, parece perder toda la alegría de vivir? Al presente casi todos ustedes, los jóvenes, son bastante felices; tienen sus pequeños problemas, están los exámenes que los inquietan, pero a pesar de estas preocupaciones hay en la vida de ustedes cierta alegría, ¿no es así? Existe una espontánea, fácil aceptación de la vida, un mirar las cosas jovial y dichosamente. ¿Y por qué, a medida que envejecemos, parecemos perder esa jubilosa insinuación de algo que está más allá, algo de mayor significación? ¿Por qué tantos de nosotros, cuando llegamos a la llamada madurez, nos volvemos torpes, insensibles a la alegría, a la belleza, a los cielos abiertos y a la tierra maravillosa?

¿Saben?, cuando uno se formula esta pregunta, son muchas las explicaciones que acuden a la mente. Una explicación es que estamos muy ocupados con nosotros mismos. Luchamos para llegar a ser “alguien”, para alcanzar y mantener cierta posición; tenemos hijos y otras responsabilidades, y tenemos que ganarnos la subsistencia. Todas estas cosas externas pronto nos abruman y, en consecuencia, perdemos la alegría de vivir. Miren los rostros más viejos que los rodean, vean qué tristes son casi todos, qué llenos de ansiedad y más bien enfermos se los ve, qué retraídos, solitarios y a veces neuróticos, sin una sola sonrisa... ¿No se preguntan por qué? Y aun cuando sí se lo preguntan, casi todos parecen satisfacerse con meras explicaciones.

Ayer en la tarde vi una embarcación que navegaba río arriba a toda vela, llevada por el viento del Oeste. Era un bote grande, cargado con leña para la ciudad. El sol se estaba poniendo, y este bote recortado contra el cielo era asombrosamente bello. El botero sólo lo guiaba, no había ningún esfuerzo porque el viento hacía todo el trabajo. De igual manera, si cada uno de nosotros pudiera comprender el problema del esfuerzo y el conflicto, entonces creo que podríamos vivir sin esforzarnos, dichosamente, con una sonrisa en el rostro.

Pienso que es el esfuerzo lo que nos destruye, esta lucha en que gastamos casi todos los instantes de nuestra vida. Si observan a las personas mayores que los rodean, verán que para la mayoría de ellas la vida es una serie de batallas consigo mismas, con sus esposas o sus maridos, con sus vecinos, con la sociedad; y esta lucha incesante disipa la energía. El hombre que conoce la alegría, que es realmente feliz, no está preso en el esfuerzo. Vivir sin esfuerzo no significa que uno tenga que vegetar, que tenga que ser torpe, necio; por el contrario, sólo el hombre sabio, extraordinariamente inteligente, está en verdad libre del esfuerzo, de la lucha.

Pero ya ven, cuando oímos hablar de vivir sin esfuerzo, deseamos ser así, queremos alcanzar un estado en el cual no tendremos lucha ni conflicto; de modo que hacemos de eso nuestra meta, nuestro ideal y nos esforzamos por lograrlo; y tan pronto hacemos esto, hemos perdido la alegría de vivir. Estamos nuevamente atrapados en el esfuerzo, en la lucha. El objeto de la lucha varía, pero toda lucha es esencialmente lo mismo. Uno puede luchar para producir reformas sociales, o para encontrar a Dios, o para crear una relación mejor entre uno mismo y su esposa o marido, o con su vecino; uno puede sentarse a la orilla del Ganges, adorar a los pies de algún gurú, etcétera. Todo esto es esfuerzo, lucha. Lo importante, pues, no es el objeto de la lucha, sino comprender la lucha misma.

Ahora bien, ¿es posible que la mente no sólo advierta de manera casual que por el momento no está luchando, sino que esté por completo libre de la lucha durante todo el tiempo, de modo que descubra un estado de felicidad en que no existe el sentido de lo superior y lo inferior?

Nuestra dificultad estriba en que la mente se siente inferior, y por eso lucha para ser o llegar a ser algo, o para tender un puente sobre sus múltiples deseos contradictorios. Pero no nos entreguemos a explicaciones de por qué la mente está llena de luchas. Todo hombre que piensa sabe por qué existe la lucha tanto interna como externamente. Nuestra envidia, nuestra codicia, nuestra ambición, nuestro afán competitivo que conduce a una eficiencia despiadada, éstos son, obviamente, los factores que originan nuestra lucha, ya sea en este mundo o en el mundo del futuro. Por lo tanto, no tenemos que estudiar libros de psicología para saber por qué luchamos; y lo esencial, sin duda, es descubrir si la mente puede estar por completo libre de la lucha.

Después de todo, el conflicto es entre lo que somos y lo que deberíamos ser o quisiéramos ser. Pues bien, sin dar explicaciones, ¿puede uno comprender todo este proceso de lucha para que llegue a su fin? Como ese bote que se estaba moviendo con el viento, ¿puede la mente dejar de luchar? Por cierto que ésta es la pregunta, y no cómo alcanzar un estado en que no haya lucha. El esfuerzo mismo de alcanzar tal estado, es un proceso de lucha y, por lo tanto, ese estado nunca se alcanza. Pero si observamos de instante en instante cómo la mente queda atrapada en una lucha perpetua ‑si sólo observamos el hecho sin tratar de alterarlo, sin tratar de forzar en la mente cierto estado al que llamamos “paz”- entonces descubriremos que, con total espontaneidad, la mente cesa de luchar; y en ese estado puede aprender enormemente. Entonces el aprender no es meramente el proceso de reunir información, sino el descubrimiento de las extraordinarias riquezas que se encuentran más allá del alcance de la mente; y para la mente que hace este descubrimiento hay felicidad.

Krishnamurti

martes, 28 de agosto de 2007

VIAJE A MARRUECOS 5


Embalse 9 de Abril

Plaza de Xauen



Aprovecho esta tarde que mi jefa me ha dado fiesta (sé que me va a leer porque me lo ha dicho: Ana, así aprovechas y escribes el siguiente capítulo del viaje), pues eso, para escribir el quinto día en Marruecos. Y es que Isa, mi compañera de viaje, es también mi jefa. La he animado a que deje algún comentario, pues ella es co-protagonista de todo lo que escribo y bien es sabido que un viaje o cualquier experiencia es diferente para cada uno aunque las circunstancias sean las mismas, por lo que su aportación no hará más que enriquecer mi relato con sus propias vivencias.

El quinto día nos levantamos temprano. Nos esperaba la excursión a Xauen, a 150 Kms de Asilah. Quedamos a las 7.30 de la mañana con nuestro taxista habitual, Arabi, el mismo que nos vino a buscar al puerto de Tánger a nuestra llegada a Marruecos, en la misma puerta de la medina en que nos dejó el primer día. A las 7 ya estábamos allí y aprovechamos para desayunar algo en una de las cafeterías, que ya estaban abiertas.

Una vez en el taxi, maneta de la ventanilla controlada y nos ponemos en marcha. A los pocos kilómetros de ruta aparece ante nuestros ojos un embalse rodeado de naturaleza. Paramos a hacer fotos y seguimos la ruta. Poco a poco nos fuimos adentrando en el país, alejándonos del mar, hacia el interior. Pasamos Tetuán y empezamos a subir por una carretera de curvas hasta llegar a Xauen.

Xauen
Xauen es una población en la montaña, con abetos incluidos. Tiene su medina, como Asilah, encaramada en la ladera por lo que sus calles son empinadas y con muchas escaleras que salvan los desniveles en los que está construida. La máxima característica de Xauen es que es azul, con muchos tonos, predominando el añil. Al llegar, dejamos el taxi y entramos en la medina, callejuelas que subían, estrechas y llenas de tiendas de todo tipo. Desembocamos en una plaza con un inmenso abeto en el centro. Nos fuimos los tres directos a una cafetería. El trayecto había durado unas 3 horas y necesitábamos un café urgentemente. Allí nos pusimos de acuerdo con Arabi: él nos acompañaba primero hasta un lavadero público, seguíamos nosotras por nuestra cuenta, paseando por la medina y al acabar lo llamábamos por teléfono. Mientras, él se enteraría de una dirección a la que Isa y yo teníamos que acudir...y esa es una de las anécdotas más curiosas de nuestro viaje:

Xauen
Cuando le dijimos a Ana, nuestra anfitriona, que queríamos ir a Xauen porque nos habían dicho que era muy bonito y porque era una de las poblaciones cercanas a Asilah más interesantes, nos dijo que según el día que fuéramos, nos acompañaría, pues tenía unos recados que hacer allí. Decidimos ir el martes y finalmente Ana no pudo ir con nosotras. Y nos hizo un encargo: recientemente le había escrito por correo electrónico un hombre español que también había abierto un hotelito, en Xauen. Le interesaba compartir experiencias e intercambiar impresiones, incluso llegar a ayudarse mutuamente y enviarse clientes el uno al otro. De momento, él no tenía mucha clientela y parecía algo desanimado, según nos dijo Ana. Nos pedía que lo fuéramos a ver nosotras, ya que ella no podía porque, además.....él había sabido de la existencia de Ana y Dar Manara a través de un blog que había encontrado navegando por la red. Lo que más le había impactado y lo que le decidió a escribir a Ana fue el cariño con el que la persona autora del blog hablaba de Ana.
¿Adivináis de quién era el blog? Pues sí, era el mío, este blog, A través del velo!!!
Era como cerrar un círculo y yo estaba completamente decidida a conocer a Marcos y completar la historia, por lo que a mí respecta.

Así que Isa y yo nos paseamos durante horas por Xauen, hicimos muchas fotos y disfrutamos como enanas de la bella medina. Hicimos algunas compras, entre ellas mis adoradas piedras: rosas del desierto y otras especies. Paramos para comer y nos encontramos con Arabi que nos indicó la ubicación de Dar Hannan, el hotel de Marcos. Entramos y conocimos a Marcos. Nos enseñó la casa, una bellísima construcción que tuvo que reformar por completo. Nos contó ciertas anécdotas de la compra y reforma de Dar Hannan, como que encontró unos papeles antiguos dentro de una pared o la dificultad de trabajar con personas de otra cultura que tienen un concepto completamente diferente del nuestro.

Lavadero de Xauen El butanero
Dar Hannan tiene 5 habitaciones, amplias, espaciosas, luminosas, cada una de ellas con su baño incorporado, mezcla de tradición y modernidad. Lo más espectacular de la casa, desde mi punto de vista, es una increíble y maravillosa terraza en lo alto con unas vistas alucinantes. Os dejo el link para que lo veáis por vosotros mismos:http://www.darhannan.com/

Estuvimos más de dos horas charlando con Marcos, le contamos la "casualidad": el blog por el que había contactado a Ana de Dar Manara era el mío. Tanto Isa como yo nos sentimos muy a gusto en su compañía y si algún día volvemos a Marruecos (que lo haremos, al menos yo!!) nos apuntamos a unos días en Xauen en casa de Marcos.

Desde la terraza de Dar Hannan

Y ya... se hacía tarde, Arabi nos esperaba en la plaza y si había tiempo, nos queríamos parar en Tetuán para visitar un poco. No fue posible, la noche se nos echaba encima y nos daba el tiempo justo de llegar a Asilah para cenar. Así lo hicimos. Ana nos esperaba y decidimos irnos a cenar las tres juntas para contarle nuestra jornada. Como no, lo hicimos en el restaurante de su amigo marroquí, el mismo al que habíamos ido prácticamente cada día. La conversación fue muy animada y así terminó nuestro quinto día....Isa y yo nos derrumbamos en nuestras respectivas camas, cansadas y contentas y sintiendo que ya...el siguiente sería el último día completo en Asilah y en Marruecos.


Isa, Ana y Ana

Fin del quinto día.

viernes, 24 de agosto de 2007

PREMIOS "BLOG SOLIDARIO"

Estoy emocionada y agradecida. Monika MDQ me concede uno de sus premios "Blog Solidario" y lo que dice para habérmelo concedido me ha calado hondo. Gracias de todo corazón Monika.

Me toca nombrar a mis premiados. Se supone que tienen que ser 7 y van a ser menos.

De la Mediterrànea a l'Atlántic: Viguetana, hace poquito que nos conocemos y me llegas profundamente. Te siento valiente y comprometida contigo misma y eso es algo que valoro mucho. http://viguetans.blogspot.com/

Kitt: nuestras mutuas visitas son escasas: el paradigma de calidad versus cantidad. Cada vez que me dejas un comentario das en el clavo y algunas de tus entradas me llegan al alma.
http://kittlab.blogspot.com/

Laberinto de arcanos: una desconocida que, con sus inmensos conocimientos astrológicos, me ayuda a alumbrar mi camino. Gracias. http://laberintodearcanos.blogspot.com/

La fuente vital: el compromiso con uno de los elementos imprescindibles y que empiezan a escasear en nuestro planeta, el agua, con una información profunda y científica.
http://lafuentevital.blogspot.com/

¿Quién ha cogido mis canicas?: Tootels, que ya te vale de vacaciones, que te encuentro a faltar porque el cariño y la ternura que desprendes me ayudan a ser mejor persona y a disfrutar de la vida. http://tootels.blogspot.com/

Un abrazo a todos

sábado, 18 de agosto de 2007

Acompañamiento

Hace un tiempo un amigo mío hizo este corto sobre acompañamiento a la muerte.Colaboré con él.
Hoy, buscando vídeos sobre el tema en You Tube para colgarlos en el blog, sólo he encontrado el nuestro.

El acompañamiento a enfermos terminales es, para mí, el paradigma de la acción de ayuda sin expectativa, ya que el resultado es ya conocido: la muerte.

Se trata "tan sólo" de estar al lado del enfermo, a menudo en silencio, en un acto de entrega total, tal como lo es la misma muerte.

Parece fácil y no lo es. Necesitamos hacer algo por la persona enferma, movernos, tomarle de la mano, lavarlo, peinarlo, hablarle... algo. Y no. No se trata de eso, sino de estar a su total disposición.

Las personas en estado terminal necesitan un ambiente de calma y sosiego; una atención total por parte del acompañante para detectar sus necesidades aún sin hablar y sin apenas poder moverse. A ratos necesitarán contacto físico y en otros momentos les supondrá una invasión de su proceso de desapego de la vida.

¿Cómo podemos saberlo nosotros? Como decía, estando muy atentos y dejándonos llevar por la intuición, sabremos qué hacer en cada momento.

Es importante ser conscientes de si lo que hacemos es por necesidad propia o por real interés del enfermo. Tomarle la mano sin más es nuestra necesidad, no la suya.

El vídeo muestra un acompañamiento basado en el Libro tibetano de los muertos. La mujer lee una lectura para ayudar al enfermo a encontrar la luz y así no quedar atrapado en el laberinto.

La lectura de textos afines a la persona moribunda le ayudará a serenarse ante uno de los momentos más importantes de su vida, el de la muerte, que suele causar miedo y muchas resistencias.

Es necesario respetar sus creencias y gustos y sólo ofrecerle lectura que le alivie y le proporcione paz.

El acompañamiento a enfermos terminales es una buena manera de confrontar nuestra propia muerte.