lunes, 22 de diciembre de 2008

RESPETO (por Bert Hellinger)

RESPETO

 

Bert Hellinger


 

Respetar significa, en primer lugar, reconocer. Respetar a alguien quiere decir que reconozco que está ahí, que es como es y que es justo que sea como es. Eso implica que me respeto a mí mismo de igual modo: respeto que estoy aquí, que soy como soy y que es justo el hecho de ser como soy.


Si me respeto a mí mismo y respeto al otro en este sentido, renuncio a formarme una imagen de cómo deberíamos ser, tanto yo como el otro. Sin esa imagen previa no existe juicio sobre lo que sería mejor. Ninguna imagen preconcebida se interpone entre mí mismo y la realidad, tal como ésta se manifiesta.


De esta manera, se facilita un segundo elemento, que también forma parte del respeto: amo lo real, en tanto es precisamente real. Esto significa sobre todo: me amo a mí mismo tal como soy; amo al otro tal como es; y amo la manera en que somos diferentes.


Luego también es posible otro elemento, quizá el más bello, que también forma parte del respeto: me alegro de lo real tal como se manifiesta. Me alegro de mí mismo tal como soy; me alegro del otro tal como es; y me alegro de las diferencias que existen entre los dos.


Ese respeto guarda las distancias. No penetra en el otro y tampoco permite que el otro penetre en mí, que me imponga algo o que disponga de mí según su propia imagen. Por eso podemos respetarnos sin pretender nada el uno del otro.


Si nos necesitamos y pretendemos algo el uno del otro, aún tenemos que reparar en un cuarto aspecto: 
¿nos fomentamos mutuamente o bloqueamos el desenvolvimiento de ambos? Si tenemos que reconocer que lo obstaculizamos, entonces el respeto no nos hará converger sino divergir. Por lo que debemos respetar que cada uno pueda y tenga que seguir su propio camino. De este modo, el amor y la alegría mutua más que menguar se profundizan. ¿Por qué? Porque el amor y la alegría son entonces como el respeto: serenos.

 

 

Compartido desde:

http://www.luzdelal ma.jetband. com.ar/revista35 .htm

7 comentarios:

Irreverens dijo...

Tan sencillo que parece... ¿verdad?
:)

Y ciertamente lo es.


Petons

Nina Maguid dijo...

Precioso, me recordó la oración de la gestalt. El respeto es el tributo más alto porque implica reconocer la libertad del otro y de uno mismo. Sin ese respeto no puede haber amor.
Gracias por ponerlo, hace bien.
un beso

Ana dijo...

Lo es Irre, aunque a veces, par alcanzar la sencilez pasamos por caminos muuuuuuy complicados!!

Nina, veo ue conoces la Gestalt! me ha sorprendido... soy terapeuta gestáltica!! Efectivamente, tiene mucho que ver con la oración, por eso me ha resonado tanto a mí!!

Besos a las dos

Nina Maguid dijo...

Ana, la conozco sólo de lecturas pero la sentí "mía" desde el primer momento. Y también hice un taller de constelaciones familiares, así que tu post me dio en la diana :)
otro beso

Nina Maguid dijo...

Estoy leyendo también tu otro blog, me prometo recorrer los dos con el tiempo que se merecen. Eres muy útil, Ana, gracias.

Ana dijo...

Nina, así que has hecho constelaciones....no me extraña entonces que sientas tuya la Gestalt. ¿Nunca te has planteado hacer la formación? Creo que es la inversión más fructífera que he hecho en mi vida y no sólo por ser terapeuta, sino sobretodo a nivel de proceso personal.
El otro blog tiene un cariz profesional, aunque tengo poco tiempo para tenerlo como yo quisiera. Gracias por leerme y por estar ahí. Un abrazo

Nina Maguid dijo...

Ana, he intentado varias formaciones (no la de Gestalt) pero las fui dejando sin terminar. Ahora me estoy "formando" en un sistema todo mío, que espero poder transmitir algún día y que sea útil también para otros.
Gracias a ti por estar ahí, por cierto, muy cerca de mi casa :)