jueves, 25 de diciembre de 2008

Entrevista a Papá Noël - La contra de La Vanguardia

Papá Noel
"Sonreír, hacer felices a los demás, es el mejor regalo"
IMA SANCHÍS  - 25/12/2008

Tengo unos 400 años. Nací y vivo en Finlandia, a los pies del nevado monte Korvatunturi (Monte de la Oreja), adonde no llega ningún camino y donde puedo escuchar todo tipo de deseos y sueños. Vivo con mi compañera, mis elfos (que son como mis hijos) y mis renos

Recuerdo poco de mis primeros años. Puedo decirle que siempre he vivido rodeado de elfos en esa gruta de las tierras extremas de la Laponia finlandesa. Pero hace unos cien años, un intrépido viajero pasó por allí casualmente y se extendió por todo el mundo mi existencia. Entonces se me ocurrió montar un despacho en el círculo polar Ártico,cerca de la ciudad de Rovaniemi, para que la gente pudiera venir a visitarme.

... En el límite de la prisa.

Sí, así es como se conoce este extremo del mundo donde el tiempo se transforma en mágico. El sol no se pone en absoluto durante el verano y, en el corazón del invierno, la época oscura, la luz la crean la luna, las estrellas y las mágicas auroras boreales.

¿Cuándo empezó a repartir regalos?

Hará ya unos cien años que me fijé en lo bien que se portan los niños, lo alegres que son, y en esas sonrisas que iluminan la vida. Como usted sabe, los elfos, sobre todo antes de la Navidad, se pasean por todos los rincones del mundo observando a los niños y luego me informan de lo bien que se portan, así que yo les agradezco esa actitud año tras año con un regalo en una noche mágica.

Pero son muchos regalos...

Yo vivo en mi lugar secreto, con muchísimos elfos, donde todo el año fabricamos juguetes; pero cada mañana vuelo con mis renos hasta este pueblecito, mi despacho, para recibir la visita de niños y adultos de todo el mundo y leer sus cartas. Se preguntará cómo consigo que mis renos vuelen.

Sí, y también cómo puede en una noche llegar a todos los hogares del mundo.

Mis renos se alimentan de liquen y unos polvos mágicos que los hacen volar. El reno líder, Rodolfo, es tan sabio que conoce todos los caminos. Mi otro secreto es esta máquina del tiempo, que hace que la Tierra, esa noche, gire más despacio, lo suficiente como para poder llegar a todos los hogares.

¿Lo más bonito que le ha sucedido?

Las sonrisas que recibo, tengo un Archivo de Sonrisas. Durante el largo invierno se necesita mucha energía para sonreír.

¿Y esas grandes ollas llenas de chupetes?

Cuando los niños dejan de utilizar el chupete me lo envían por correo o vienen a entregármelo. Al año recibo cientos, y los guardo todos: algunos me los llevo a casa para las crías de los renos.

¿Cuántas cartas le llegan?

Más de un millón al año de niños de todo el mundo. La mayoría llega a Helsinki y me las reenvían. En ellas pone simplemente: "Papá Noel, Santa Claus, Nicolás, Joulupukki", y como dirección: "Finlandia o Polo Norte".

Cuénteme cómo son esas cartas.

Son preciosas. La primavera pasada hubo un terremoto tremendo en China en el que murió mucha gente, y algunos niños me enviaron cariñosas cartas pidiéndome que fuera.

¿En serio?

Como el terremoto había destruido las escuelas, los niños estudiaban en unos barracones donde hacía mucho, mucho frío, así que les llevé abrigos de plumas y fotos mías dedicadas para que no se olvidaran de sonreír.

¿Qué otros lugares ha visitado?

Anualmente suelo hacer cinco viajes allí donde me solicitan. He estado en Brasil, Dubái, Corea del Sur, Japón, Taiwán, Rusia, Alemania, Italia y otros lugares de Europa para visitar a niños sin hogar, huérfanos y pequeños que están enfermos en hospitales. Ver sus caras tan felices es algo inolvidable para mí. Recuerdo un caso especial...

...

Fui a visitar a una mujer muy enferma, de unos 60 años, y a su hija. Al despedirnos, la mamá me dijo: "Ya puedo morir tranquila porque he visto todo lo que se puede ver en esta vida. Me iré feliz con su sonrisa". No supe qué decir, me quedé callado y sonreí.

A partir de cierta edad hay quien deja de creer en la magia y en Papá Noel...

El mundo debe tener fe en que la magia de la alegría y la paz es posible. Hay que educar a los niños en esa posibilidad, en ese regalo para uno mismo y para la humanidad.

¿Cree que la fantasía y la ilusión ayudan a fomentar la paz?

La ilusión es el beneficio de mantener una actitud positiva, así que todos deberíamos tener esa actitud positiva y colaborar para hacer de este mundo un lugar mejor.

¿Qué representa para usted la Navidad?

El momento en que las familias se reúnen, tan simple y hermoso. Pero últimamente la Navidad se ha convertido en comprar y comprar y en ponerse nervioso porque hay que comprar. Deberíamos recordar que reunirse, estar juntos en paz, es el mejor regalo; que lo importante es pasar el máximo tiempo posible con nuestros hijos y no correr tanto buscando cosas para ellos. Tiempo y no cosas, calidez en lugar de cantidad.

¿Ese es su mensaje para los adultos?

Sí, que transmitir el respeto y la paz a los niños es el mejor legado. Y quiero decirles que vivan tranquilos, rodeados de la gente que aman, que no trabajen demasiado, y que no se olviden de que lo más importante es tener siempre una sonrisa.

¿Vienen a visitarle adultos sin niños?

Sí, el 60% o 70% de las visitas son de adultos, imagino que para cumplir su sueño de niño. La ilusión no debería tener edad.

¿Cuál es el regalo más grande que usted podría recibir?

Ver gente contenta, y feliz a la naturaleza. Sonreír, vivir en paz y hacer felices a los demás está en nosotros y es el mejor regalo.

La magia existe

Existe un lugar donde habitan más renos que personas, donde en Navidad todos los árboles se visten con luces y no hay casa que no ilumine sus ventanas ni rincón sin muñeco de nieve. Aquí, en Rovaniemi, está el pueblo en el que Papá Noel recibe a quien quiera conocerle, con su oficina de correos, sus elfos, sus dulces y su mundo mágico que nació a mediados de los 80, cuando decidió dejarse ver. Ante su presencia, los mismos ojos risueños desde hace treinta años y sus dos metros de altura, no te cabe duda de su existencia. Él no recuerda su historia, pero en su árbol genealógico hay obispos y santos. La leyenda de Santa Claus,del director finlandés J. Wuolijoki, recrea su infancia en la mágica Laponia.

 

lunes, 22 de diciembre de 2008

RESPETO (por Bert Hellinger)

RESPETO

 

Bert Hellinger


 

Respetar significa, en primer lugar, reconocer. Respetar a alguien quiere decir que reconozco que está ahí, que es como es y que es justo que sea como es. Eso implica que me respeto a mí mismo de igual modo: respeto que estoy aquí, que soy como soy y que es justo el hecho de ser como soy.


Si me respeto a mí mismo y respeto al otro en este sentido, renuncio a formarme una imagen de cómo deberíamos ser, tanto yo como el otro. Sin esa imagen previa no existe juicio sobre lo que sería mejor. Ninguna imagen preconcebida se interpone entre mí mismo y la realidad, tal como ésta se manifiesta.


De esta manera, se facilita un segundo elemento, que también forma parte del respeto: amo lo real, en tanto es precisamente real. Esto significa sobre todo: me amo a mí mismo tal como soy; amo al otro tal como es; y amo la manera en que somos diferentes.


Luego también es posible otro elemento, quizá el más bello, que también forma parte del respeto: me alegro de lo real tal como se manifiesta. Me alegro de mí mismo tal como soy; me alegro del otro tal como es; y me alegro de las diferencias que existen entre los dos.


Ese respeto guarda las distancias. No penetra en el otro y tampoco permite que el otro penetre en mí, que me imponga algo o que disponga de mí según su propia imagen. Por eso podemos respetarnos sin pretender nada el uno del otro.


Si nos necesitamos y pretendemos algo el uno del otro, aún tenemos que reparar en un cuarto aspecto: 
¿nos fomentamos mutuamente o bloqueamos el desenvolvimiento de ambos? Si tenemos que reconocer que lo obstaculizamos, entonces el respeto no nos hará converger sino divergir. Por lo que debemos respetar que cada uno pueda y tenga que seguir su propio camino. De este modo, el amor y la alegría mutua más que menguar se profundizan. ¿Por qué? Porque el amor y la alegría son entonces como el respeto: serenos.

 

 

Compartido desde:

http://www.luzdelal ma.jetband. com.ar/revista35 .htm

HALLELUJAH

Canción de Leonard Cohen. Como ha comentado una conocida mía, si esta escena fuera alrededor de un fuego en vez de en un plató con un presentador de fondo, sería perfecto!!
En todo caso, la canción es preciosa.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Abrazos gratis

Hay ocasiones en que me enneuro y dominan en mí emociones que me hacen sentir mal, pensamientos o actitudes inconscientes que me llevan a un estado de desconexión de lo que realmente soy.

Vídeo clips como éste me devuelven a mi centro, reinstauran la conexión perdida con lo esencial.

He estado demasiado tiempo desconectada, no sólo de mí misma, sino tambien de los demás.

¿Y qué mejor que con un abrazo?
Yo los necesito....¿Y vosotros?

domingo, 7 de diciembre de 2008

Seguir respirando

Hace años vi esta película en el cine. No me gustó.

Ayer por la noche la volví a ver en la tele. Zappeando, estuve a punto de pasar, recordando que la encontré muy mala. Algo, como a menudo me pasa, me retuvo e hizo que la viera entera. Descubrí que era la película perfecta para mí en los momentos que estoy viviendo.

Pude confirmar esa impresión en la escena que sale aquí.

Transcribo parte del monólogo que se coló en mi interior como agua en el desierto:

" No tenía poder sobre nada, de modo que entendí que tenía que sobrevivir como fuera, tenía que seguir respirando aún sin motivo para la esperanza. La lógica me decía que no volvería a ver este lugar nunca.
Y eso es lo que hice: SEGUIR RESPIRANDO.
Y un día esa lógica resultó estar equivocada porque la marea trajo una vela con qué navegar....y aquí estoy de vuelta.....y ahora sé lo que debo hacer, SEGUIR RESPIRANDO, porque mañana volverá a amanecer y quiero saber lo que traerá la marea.

sábado, 1 de noviembre de 2008

SAMHAIN


La vida, el tiempo y uno mismo acaban por ponerlo todo en su sitio, tanto si nos gusta como si no.

Siempre he creído que atraemos energéticamente muchas de las situaciones que vivimos y que ciertos momentos, ciertas fechas, ciertas estaciones propician más unas circunstancias que otras.

Estamos en la energía de Todos los Santos, de los Difuntos, la fiesta celta de SAMHAIN, que conlleva una energía de conclusiones, muerte, cierre de puertas y círculos para que se abran otras, cosecha, renacimiento, la carta XIII del Tarot.

Samhain es el momento de honrar la muerte y a los muertos. La palabra samhain significa “final del verano” en lengua celta. Se avecina el invierno y los días más cortos. Es tiempo de reflexión.

Se dice que la noche del 31 de octubre, es aquella en la que el velo que separa a los vivos de los muertos se hace más débil… Los colores que caracterizan esta fecha son el rojo, el naranja y el negro.
Esta es una festividad pagana milenaria, con la cual la Iglesia no ha podido… y entonces, como ha hecho con tantas otras cosas, decidió absorberla y transformarla en el Día de Todos los Santos. Y de ahí proviene la palabra halloween, All Hallow’s Eve, es decir: noche de todos los santos.
Mi noche empezó sobre las 23.30 h del día 31 de Octubre y acabó sobre las 04.00 h del 1 de Noviembre. Surgió la oportunidad de hacer un ritual con un amigo y lo hicimos, en un bosque. Aparentemente no pasó nada en ese ritual, pero pasó mucho, al menos para mí.
He cerrado un círculo en mi interior, uno importantísimo y hoy me siento feliz, ligera, un poco triste, ya que dejar atrás algo o a alguien, por mucho que sea voluntario y para mejor, deja siempre una ligera añoranza.
Para mí, más que nunca, este samhain, esa castañada, ese halloween o como cada cual quiera llamarlo, pero que es lo mismo, ha sido el final de una etapa y el principio de otra, de una forma tan clara, tan profunda, tan delicada y al mismo tiempo tan intensa que me hace vibrar de alegría.






jueves, 30 de octubre de 2008

De mayor



Josefa, una ancianita de 99 años de mi residencia.

Cuando le pregunto cómo ha dormido esa noche, me contesta que mal porque ha estado bailando toda la noche y ha conocido a hombres guapíiiiiisimos!!!

De mayor, yo quiero ser como ella

domingo, 26 de octubre de 2008

niña pastori - contigo

Sabina cantado por Niña Pastori.

¿Por qué me gusta esta canción? Lo dicho, a veces es mejor no preguntarse porqué.

Además, yo sé porqué me gusta:

"Yo no quiero un amor civilizado, yo no quiero domingos por la tarde, yo no quiero 14 de febrero, yo no quiero que elijas mi champú, yo no quiero cortarme la coleta, yo no quiero juntar para mañana, yo no quiero calor de invernadero, yo no quiero ni orgullo ni piedad, yo no quiero contigo ni sin tí, lo que yo quiero es que mueras por mí, porque el amor cuando no mata muere, porque amores que matan nunca mueren"

Porque el amor es locura, porque me siento mejor loca que cuerda, porque la locura lo cura y si la locura cura, el amor es sanador... lo más sanador que conozco. Prefiero morir loca de amor que cuerda de aridez.

domingo, 19 de octubre de 2008

Menorca

La semana pasada me escapé 4 días a Menorca. Para los que seguís este blog, ya sabréis que un amigo mío tiene un velero con el que se gana la vida paseando turistas en la Costa Brava. Finalizada la temporada, se toma cada año 15 días de vacaciones en Menorca adonde viaja con su velero. Ahí tiene una casita, por si el tiempo impide vivir en el barco, lo cual fue el caso cuando yo estuve. Propone a sus amigos estarnos unos días con él, por turnos, ya que tanto el espacio del barco como el de la casa es limitado.

Pallá que me fui el viernes de la semana pasada. Teníamos que ser 4 y al final nos encontramos solos él y yo, lo cual propició una profundización en el conocimiento mutuo que no se había dado nunca en todos los años que hace que nos conocemos. Jordi y yo fuimos juntos a la escuela y nos conocemos desde que tenemos 4 o 5 años. Por medio han habido 25 años en los que no hemos tenido ningún contacto. Un día, un grupo de la escuela decidió un reencuentro masivo de la clase y acudió casi todo el mundo. Fue sorprendente. Desde entonces, unos cuantos nos seguimos viendo de forma regular. Organizamos cenas 3 o 4 veces al año. En ellas se crea un muy buen ambiente, pero nunca entramos en intimidades y nos limitamos a pasarlo bien.

Así que estos días fueron propicios para conocer mutuamente nuestras vidas en el tiempo en el que no hemos tenido ningún contacto y saber cómo somos en realidad, lejos de los estereotipos que recordábamos uno del otro cuando éramos niños. Él me dijo que siempre me había visto como una gacela, ágil, deportista y muy segura de mí misma, independiente. Se sorprendió al decirle yo que esa era mi coraza y verme más vulnerable de lo que aparento, lo cual me encargué de mostrarle abiertamente y desmontar "mi imagen".

A mí me sorprendió sentirlo mucho más cercano de lo que yo recordaba, dispuesto a contarme sus problemas íntimos, abierto a escuchar mi punto de vista. Lo recordaba cerrado, inaccesible.
No pudimos navegar, el temporal de levante nos lo impidió. Debo confesar que, pese a lo "sublime" que me parecía navegar costeando la isla, agradecí que así fuera, ya que si el velero se mueve mucho, me pilla un mareo que me hace sacar la primera papilla!! Me sentí más segura y tranquila recorriendo la isla a pie o en coche. Me permitió conocer rincones que no hubiera visto sólo desde el mar y tener contacto con personas de la isla que me parecieron maravillosas.

Pasamos largas horas en la Pregonda, la joya de la corona de Menorca, prácticamente solos. Momentos de compartir, momentos de ir cada uno por nuestro lado. Me lo pasé genial experimentando con mi cámara, en plan creativo: desde arriba, desde el suelo, del derecho y del revés; de lejos, de cerca, con la función macro y con lo que fuera.

Fuimos a la cala donde una semana antes su velero embarrancó y estuvo a punto de perderlo, aunque finalmente la aventura tuvo un final feliz. Con los amigos con los que estaba en ese momento, vivieron dos días en una cueva. Me perdí la aventura, lo cual, pese a que me gustan las situaciones "intensas", agradecí. Ya he tenido suficientes intensidades este verano y voy apreciando cada vez más la tranquilidad y la "normalidad".

He redescubierto Menorca y sus habitantes. Me encanta poder estar en un bosque y oir el mar, cercano y siempre presente. La comunión mar-montaña es una constante en la isla.

Los menorquines son gente abierta, afable, amable. Saben disfrutar de la vida y su isla es ante todo su isla, es decir, ellos la disfrutan, la defienden, la protegen. Impiden que se creen urbanizaciones masivas que destruyen su entorno, autopistas sin sentido útiles sólo para la época estival. Han logrado conservarla muy intacta y han permitido que hoteles y apartamentos se concentren en unos puntos concretos de la isla, protegiendo el resto.

La oferta cultural, musical y de diferentes intereses, muchos de ellos de carácter ecológico, naturista, incluso espiritual, es extensa.

Un pequeño paraíso a tan sólo 35 minutos en avión de Barcelona.















jueves, 16 de octubre de 2008

La Justicia (Ceremonia del té)

En la ceremonia del té:

Vemos la maldad en los otros porque conocemos la maldad a través de nuestro comportamiento. Nunca perdonamos a los que nos hieren porque pensamos que nosotros nunca seríamos perdonados. Le decimos al prójimo la verdad dolorosa porque queremos esconderla de nosotros mismos. Nos refugiamos en el orgullo para que nadie pueda ver nuestra fragilidad. Por eso, siempre que estés juzgando a tu hermano, sé consciente de que eres tú quien está sentado en el banco de los acusados. (Okakura Kakuso, El libro del té, 1904).

lunes, 6 de octubre de 2008

La contra de La Vanguardia

Fritjof Capra, doctor en Física Teórica, escritor científico dedicado a las ciencias de la vida
"Mente y materia son las dos caras de la misma moneda"

IMA SANCHÍS - 06/10/2008

69 años. Nací en Viena y, desde hace 30 años, vivo en California. Soy profesor y activista medioambiental. Casado y con una hija. Urge un cambio profundo en las estructuras empresariales, de estilo de vida y tecnológicas si queremos sobrevivir. Estoy cerca del budismo

La actual crisis económica y de seguridad, el agotamiento de los recursos y el cambio climático son distintas facetas de la misma crisis: una crisis de percepción. Algo hacemos mal, eso está claro. Las grandes instituciones sociales, los líderes de empresa, los políticos, los profesores universitarios..., todos estamos fijados en una visión del mundo totalmente obsoleta en el marco de un mundo globalizado y en crecimiento poblacional.

Descríbame esa visión obsoleta...

Es una visión del mundo muy tecnicista y mecanicista que entiende el universo como una gran máquina formada por distintos elementos que funcionan conjuntamente. De la misma manera entiende el cuerpo humano como una máquina totalmente separada de la mente, y la evolución, como una lucha competitiva para conseguir la subsistencia. Una visión muy fragmentaria. No hay una solución para un problema, todo está íntimamente interconectado.

¿Cuál sería la mirada correcta?

Requiere otra manera de pensar que tenga en cuenta las relaciones, los contextos y los patrones, lo que en la ciencia se denomina pensamiento sistémico o ecológico. Existe un choque muy profundo entre nuestra creencia de que el crecimiento es ilimitado y el hecho de que nuestro planeta sea finito. Una gran contradicción. Y esto refleja también la dicotomía entre el pensamiento lineal y las previsiones de futuro que hacen nuestros economistas, y el carácter no lineal de la biosfera.

Usted va más allá, roza la espiritualidad al afirmar que todo es uno.

Cuando uno se pregunta cuál es la esencia de la vida espiritual y estudia las enseñanzas y las escrituras de los grandes místicos de todas las culturas, encuentra un denominador común: un sentido muy profundo que implica estar conectado con algo más grande que nosotros mismos, con un todo. Y esa es la perspectiva ecológica del mundo.

¿Qué tiene de científica esta visión?

La ciencia en el siglo XX ha experimentado un cambio de paradigma muy profundo en su visión del mundo. Nuestros conocimientos actuales nos llevan a ver el mundo material como una red de relaciones inseparables. Y en cuanto a la separación entre cuerpo y mente, hemos comprobado que cada célula individual es un sistema cognitivo vivo de por sí, conectado con todo lo demás.

¿Y eso qué implica?

Que la mente y la materia son las dos caras de la misma moneda. La mente es la cara de los procesos, y la materia, la de las estructuras. Y el planeta se entiende como un sistema vivo que se organiza y se regula a sí mismo.

La teoría de Gaia.

Exacto. Por tanto, esta visión espiritual de que nosotros formamos parte de un todo interrelacionado, y que este todo está vivo, tiene una base científica.

¿Cómo desde la física, disciplina alejada de cualquier creencia, llegó al taoísmo?

Los físicos hemos ido estudiando la materia cada vez en mayor profundidad, y hemos observado que cuando se llega al nivel atómico y subatómico, el lenguaje y las imágenes con las que nos encontramos ya no son puramente mecanicistas como en niveles mayores, observamos que existen una serie de patrones de energía y una red de interrelaciones constantes. Esa revolución científica es la que describo en El Tao de la física,y la comparo con la visión de los místicos orientales.

¿Visión aplicable a todas las disciplinas?

A principios de 1930 se dio en Europa una etapa de diálogo muy profundo entre biólogos, psicólogos y ecólogos. Todos estudiaban sistemas vivos: individuos, sistemas sociales y sistemas ecológicos, y todos intentaban entender la naturaleza fundamental de la vida.

¿Y?

Fue así como se dieron cuenta de que para describir un sistema vivo es fundamental la relación que se establece entre las distintas partes de ese organismo. Tanto los físicos como los que se dedicaban a las ciencias de la vida llegaron a la misma conclusión: para analizar cualquier situación, necesitamos basarnos en las relaciones, los contextos y los procesos.

Entonces, ¿cuál es la actitud para remontar esta crisis?

Hay que atar cabos, ver cómo se interrelacionan todas las cosas porque no existen problemas aislados. Por ejemplo: que nosotros conduzcamos un determinado tipo de coche, que hagamos un uso concreto de la energía, significa que tendremos más emisiones de efecto invernadero.

... Y esas emisiones provocarán el calentamiento del planeta.

Sí, y a su vez, ese calentamiento hace que se deshiele un glaciar en Asia que provoca que los grandes ríos que salen del Himalaya, el río Amarillo y el río Ganges, se queden sin agua, lo que acaba en hambrunas. Por tanto, nuestras propias opciones individuales, nuestras decisiones, tienen implicaciones globales, todos somos responsables.

Tomo nota.

La buena noticia es que existen soluciones para muchos de los problemas del mundo actual, y muchas son sencillas: tenemos los conocimientos, disponemos de las tecnologías y de la capacidad financiera necesarias para conseguir una sociedad sostenible. Lo único que nos falta es la voluntad política.

Conexiones
Hace 30 años se trasladó a California y abandonó la física teórica para profundizar en las nuevas teorías que entienden el mundo y la materia como un entramado de relaciones y consecuencias. Fundador del Centre for Ecoliteracy de Berkeley, que promueve la ecología y los sistemas de pensamiento en la escuela, profesor del Schumacher College en Inglaterra, un centro internacional de estudios ecológicos, y autor de cinco superventas científicos como El Tao de la física,acaba de publicar La ciencia de Leonardo (Anagrama), donde reivindica al artista como el padre no reconocido de la ciencia moderna. Ha expuesto sus teorías en el ciclo En Ressonància, organizado por Caixa Catalunya y KRTU.

viernes, 3 de octubre de 2008

La tranquila rutina o cómo hacer extraordinario lo ordinario

Intensa, ese es el adjetivo con el que mucha gente me define. La intensidad ha sido esencial en mi vida, sin ella me parecía estar muerta. Buscaba (y encontraba) experiencias a las que pudiera poner esa cualidad, y si no la tenían, me la inventaba, o sea, la vivía como si lo fuera. Lo dramático era muy dramático y la comedia muuuy comedia. Para lo bueno o para lo malo, todo era intenso para mí.

La rutina, las cosas sencillas, ocuparme de mi casa, limpiar, ordenar, caminar pausadamente, estarme quieta sin más, el silencio, ir a trabajar cada día al mismo sitio, volver a casa, hacer compra, cenas, lavar platos, una charla tranquila y sin "profundidades", un curso o taller en el que no surgiera alguna cosa intensa....todo eso era pura y llanamente ABURRIDO. Y cada día tenía que serlo más que el anterior.

Hoy, necesito, quiero TRANQUILIDAD en mi vida. Me he cansado de la intensidad, es agotadora. Este pasado verano ha sido pródigo en intensidades, esta vez totalmente reales, sin tener que añadirles ningún atributo. De hecho, me he dado cuenta de que inflar mis experiencias para que fueran "extraordinarias" era la manera de escaparme de mis miedos, de mi dolor y así no sentirlos. Paradójico y cierto.

He pasado por todos los dolores, duelos y miedos que había evitado durante toda mi vida. Y por aquello de las polaridades, huyendo de ellos, me alejaba también del auténtico disfrute, del placer genuino, de la sencilla alegría de las cosas sencillas.

La vida en sí misma ya es algo extraordinario. Sólo tengo que pararme a disfrutarla, sin más. Y me he parado; y disfruto; y estoy tranquila. Y otra paradoja: al hacerlo, surgen cosas maravillosas, mucho más que todas las pasadas y falsas intensidades. Como ese viaje a Menorca de la semana que viene; y surgen personas maravillosas, reales, no ficticias al adornarlos yo con elementos ajenos a ellos, sólo por sentir yo que DEBÍAN ser maravillosos porque yo necesitaba que lo fueran.

Ahora la vida me parece extraordinaria por el simple hecho de estar viva y de estar aquí. Tener tiempo para ordenar y limpiar mi casa me parece un privilegio; tener un trabajo que me gusta y por el que me pagan me parece un privilegio; tener a mis padres vivos me parece un privilegio; tener dos hijos sanos y buena gente me parece un privilegio; vivir en un piso de alquiler en una zona tranquila a las afueras de Barcelona me parece un privilegio; poder pagarme un terapeuta y una formación me parece un privilegio; tener a los amigos que tengo, los vea más o menos a menudo o no, me parece un privilegio, sé que están ahí y eso es un enorme privilegio; irme a Menorca y costear con un velero en compañía de amigos es un inmenso privilegio....y así podría seguir un buen rato.

Pues eso, como digo en el título: hacer extraordinario lo ordinario.... es un auténtico PLACER. O como diría mi amigo Quim: MENOS ES MÁS

martes, 30 de septiembre de 2008

viernes, 26 de septiembre de 2008

Bichos

BRUCE (SPRINGSTEEN)


SCARLETT (O'HARA)

MAIA (NO LA ABEJA)


NIGHTY EL MURCIÉLAGO


Mi gato Maia tiene instinto cazador. No me hace ninguna gracia que sea así, pero no puedo ir en contra de su naturaleza. Sale por mi terraza y se pasea por los tejados.

El otro día estaba tranquilamente viendo la tele con mi hija. Maia apareció tras bajar las escaleras de mi buhardilla. Mi hija dió un salto diciendo: ¿qué lleva en la boca?

Maia, por lo visto, en sus paseos por las alturas, se dedica a cazar murciélagos, pobres animalicos, que deben estar tan tranquilos en sus cuevas oscuras y se ven sorprendidos por el pequeño león que tengo por gato.

Sara se lo sacó de la boca inmediatamente. El pequeño murciélago estaba vivo e intacto. Se le escapó de las manos y se puso a volar en círculos por encima de nuestras cabezas, en el salón de mi casa. Maia se puso como loco dando saltos para intentar alcanzarlo. Sacamos al gato de la sala y volvió a entrar por otra ventana; el murciélago seguía volando en círculos; volvimos a sacar a Maia y volvió a entrar; el murciélago seguía volando por encima de nuestras cabezas.

Finalmente logramos aislar a Maia para que no volviera a entrar, aunque se dedicó a rascar a la puerta y maullar desesperadamente; el murciélago seguía volando en el salón de mi casa, sin acertar a salir por el gran ventanal que manteníamos abierto.

Sara cogió una escoba e intento dirigirlo hacia fuera, sin resultado; yo, alzaba las manos con las palmas abiertas en un supuesto reiki para comunicar empáticamente con el murciélago y hacerlo salir...pero en realidad me protegía para que no se acercara a mí (por cierto, lo del reiki para la empatía, con los murciélagos no funciona, lo digo por si os ocurre alguna vez).

Bruce, el perro, nos miraba desde su cama, con cara alucinado; Scarlett, la gata, ni se inmutó; Alex, mi hijo, ni se enteró, encerrado en su habitación hablando con la novia.

Mi hija, que eso de los animales lo lleva bien (está en 5º de veterinaria) ató una bolsa de plástico a la escoba y se subió a la mesa del salón, en otro intento de "cazar" al maldito murciélago y sacarlo fuera. Lo que aprenden los jóvenes en la Universidad, es alucinante!

Tras más de media hora de dar escobazos al vacío con bolsa Carrefour incluida, pilló al murciélago y logró interrumpir su vuelo circular compulsivo, que dicho sea de paso, el pobre animal debía estar muerto de miedo tras ser el juguete viviente de Maia, el objeto de caza de mi hija y un sujeto digno de empatía reikista para mí.

Lo soltamos fuera, se quedó un rato arrapado a la pared, momento que aproveché para observarlo atentamente ya sin el peligro de que me rozara, y salió volando. Curioso bicho. Nunca había podido ver a uno tan de cerca y sin volar, quietecito que estaba él tras las emociones que acababa de vivir. Lástima, no se me ocurrió fotografiarlo, pero no creo que sea muy diferente de otros murciélagos, aunque creo que existen muuuchas razas.

Esto es lo que tiene vivir en un piso que más parece un zoo, con nuestro perro labrador Bruce, mi salvaje gato Maia, la excelentísima marquesa persa, Scarlett, la doctora caza murciélagos Sara y el dandy Alex.... más una servidora, que estoy cada día más como una puta cabra.

domingo, 21 de septiembre de 2008

MÁSCARAS




No te dejes engañar por mí, no te engañes con las máscaras que utilizo pues uso miles de ellas y ninguna soy yo. Fingir es un arte que se ha transformado en una segunda naturaleza para mí, pero no te engañes.
Doy la impresión de que soy una persona segura, de que todo está bien y de que estoy en paz conmigo mismo, que mi nombre es confianza y tranquilidad es mi lema. Que las aguas están calmas y estoy al mando sin necesitar a nadie. Pero no te creas todo eso, por favor. Mi apariencia es tranquila y sin embargo es solo apariencia. Es una máscara superficial que cambia de acuerdo a la ocasión. Debajo de ella no hay tranquilidad ni calma, debajo de todo ello vive una parte de mí confusa, miedosa y abandonada, pero eso lo oculto porque no quiero que nadie lo vea.

Siento pánico ante la posibilidad de que mi parte débil quede expuesta y por eso mantengo mi rol, mi fachada de quien no se deja tocar para ocultarme de la mirada que pueda ver. Y esa mirada puede ser muchas veces precisamente mi rescate, mi única salvación, y en el fondo de mí lo sé. Es lo único que puede empezar un proceso de auto rescate que me libere de los muros de la prisión que yo mismo construí, de las barras y garras que yo mismo tan sufridamente construyo. Pero no te digo nada de eso porque no me atrevo. Tengo miedo!
Tengo miedo de que tu mirada no venga acompañada de acogida, aceptación, amor. Tengo pánico de que me desprecies, que puedas deshacerte de mí más aún de lo que yo lo hago conmigo mismo y con ello hacer que me sienta más herido…Tengo miedo de que si eso ocurre sienta que no valgo nada, y que el mundo lo vea y me rechace.

Entonces, sigo jugando mis juegos, mis juegos de fingimiento, y muestro una fachada de seguridad que oculta un niño temblando en mi interior. Continúo llevando mis máscaras, todas vacías, y mi vida se transforma en un campo de batalla. Mantengo contigo una conversación vacía y superficial, te digo muchas cosas que no tienen la menor importancia callando aquello que arde dentro de mí. Pero no te engañes con este automatismo. Por favor, escucha con atención y escucha también eso que te no estoy diciendo y que desearía decir, aquello que necesito decir pero que no soy capaz de hacer. No me gusta esconderme, sinceramente no me gusta. Lo que realmente me gustaría es ser genuino, espontáneo, yo mismo.

Necesito ayuda y tu puedes ayudarme tomándome de la mano, aunque eso parezca lo último que yo parezca necesitar. Cada vez que me siento acogido y escuchado, cada vez que alguien intenta comprenderme demostrando aceptación dos alas nacen en mi corazón. Alas pequeñas y frágiles, pero ALAS. Con sensibilidad, afecto y comprensión me siento CAPAZ. Esta tarea no es fácil para mi ni para quien quiera ayudarme, las ideas y creencias de que no valgo nada son muy antiguas y han creado muros fuertes, sin embargo existen actitudes y sentimientos más fuertes y poderosos que esos muros, y esa es mi salvación. Por favor, ayúdame a destruir estos muros con manos fuertes pero gentiles ya que hay puntos de mucho dolor.

Y ahora te preguntarás: ¿quien soy?

Soy una persona que convive contigo a diario porque soy cada hombre, cada mujer, cada niño y cada niña, cada ser humano que te encuentres en tu caminar.
Susanna Stroke


martes, 9 de septiembre de 2008

Alma de niña



Lo reconozco, lo asumo, lo confieso, lo declaro en voz alta, lo grito a los 4 vientos: a pesar de tener 50 años y medio, TENGO ALMA DE NIÑA.

No, no creáis que me ha sido fácil aceptarlo. He luchado en contra de eso, queriendo dar la imagen, y también sentir en todos mis poros, que soy una mujer adulta, responsable, seria, trabajadora, concienzuda, analítica, lógica, madura, inteligente.... (podéis añadir adjetivos si os apetece ;-)

No digo que no sea todo o parte de eso, pero he estado rechazando una parte de mí, por considerar, erróneamente probablemente, que ya no toca, que es ridícula. Supongo que ha sido parte de mi máscara, de mi neura, de mi ego, por sentir que así conseguiría más cosas, sería más querida. Dar imagen de seguridad, de conocimiento, forma parte de mis mecanismos de defensa.

Yo era una niña muy risueña y feliz, coqueta y presumida, la reina del mambo. Mi mamá me inculcó que DEBÍA tener estudios, cultura, ser autónoma, independiente y nunca mostrar mis debilidades, así nadie podría hacerme daño nunca, en especial los hombres, esos monstruos de los que nunca te fíes, hija mía, no se puede confiar en ellos.

DEBÍA ser trabajadora, concienzuda, HACER LO QUE SE TENÍA QUE HACER. Y yo, que era una niña muy obediente y que quería mucho a mi mamá, que era la mejor del mundo y siempre tenía razón, le hice caso.

Desde muy joven he parecido más adulta y madura de lo que era en realidad. He querido ser LA BUENA HIJA, LA BUENA ESPOSA, LA BUENA MADRE, LA BUENA AMIGA, LA BUENA... TODO, la mejor!!

Sin darme cuenta establecí una lucha interna negando esa ALMA DE NIÑA, juguetona, seductora, algo caprichosa, con muchas ganas de pasarlo bien, de reír, de divertirse, de buscar y encontrar el placer, de carcajada fácil y llanto igual de fácil.

Hoy, exactamente hoy (aunque como en todo en la vida, ha habido un proceso previo) esa niña ha regresado a mi vida. Poco a poco le he ido abriendo la puerta del armario oscuro en el que estaba encerrada y hoy me ha saludado, me ha dicho: hola, aquí estoy con ganas de pasarlo bien contigo. Ya estoy harta de estar aquí dentro. Está oscuro, es estrecho y huele mal.

Me he emocionado, le he sonreído ampliamente y la he abrazado.

Todo siempre tiene dos caras como mínimo. La intención de mi madre era la mejor y le agradezco que me inculcara el gusto por la lectura, por el conocimiento, por la cultura. En el reverso, negué mi faceta más lúdica, más ociosa, más divertida, más infantil.

Ahora quiero compaginar esas dos caras, que no sean opuestas sino complementarias.

Una mujer de 50 años con alma de niña.

sábado, 6 de septiembre de 2008

¿Por qué?

No para de resonar en mi cabeza una frase de la canción de Fito y Fitipaldis "Me equivocaría otra vez".
Quizás la respuesta sea no preguntarse por qué.

Estoy totalmente de acuerdo: hay veces en que preguntarme el por qué de algo sólo sirve para atormentarme. Muchas veces, la mayoría. El por qué sirve a la mente, no a las emociones, no al cuerpo. Una forma más de escaparme de lo que siento. Me estoy acostumbrando a no preguntarme por qué y es un descanso.

Hace un par de días un hombre me dijo que yo podía conseguir todo lo que quisiera, todo lo que deseara.
"Sólo tienes que ser consciente del don que posees, pero recuerda que ese don no lo tendrás siempre. Cada día, cada mes y cada año que pasa y que no lo aprovechas, es tiempo que no recuperarás jamás. Si te tienes que arrepentir de algo, que sea por algo que has hecho y nunca por no haber hecho algo."

Más tarde me dijo:
"Tú y yo no hemos coincidido en tempo y en alguna otra cosa. Si lo hubiéramos hecho, si hubiéramos coincidido, yo te habría hecho la mujer más feliz del mundo".

Unos días antes, otro hombre me dijo algo parecido:
"Tú y yo compartimos complicidad, pasión, armonía, confianza, risas, ternura... pero vivimos en mundos diferentes. Es una lástima."

Quizás la respuesta sea no preguntarse por qué y también quizás la respuesta sea vivir el instante sin esperar nada más. No quiero llegar a los 80 años y preguntarme por qué no disfruté de esos momentos cuando tuve la oportunidad y arrepentirme de no haberlo hecho, quién sabe por qué.

Otro hombre, uno de mis mejores amigos, me dijo hace unos pocos días más:
"levántate cada mañana y decide si quieres vivir ese día, si quieres morir en ese día o si quieres arrastrarte por la vida durante el día. Tanto da la opción que eliges, todas son válidas, pero la que elijas, hazlo con consciencia."
Ese día descubrí... que podía elegir morir. Nunca había pensado en esa posibilidad y me doy cuenta de que yo misma me negaba el derecho a no querer seguir viviendo, a morir, si ese es mi deseo. Porque a pesar de las leyes, a pesar de lo que diga la sociedad, a pesar de la presión que pueda ejercer la familia, los hijos, y los seres queridos en general, el libre albedrío del ser humano incluye la libre elección de morir.

Elegir vivir cada mañana es pura responsabilidad y es libertad. Es el compromiso conmigo misma, por hoy, sólo por hoy. Esa decisión me da alas, me hace sentir muy viva, contenta, alegre, feliz, ya que soy yo la que he decidido vivir por y para mí, no por presiones externas; dispuesta a aceptar todo lo que ocurra en ese día, sea del color que sea, ya que vivir de verdad es vivirlo todo: las preguntas, las respuestas, las sorpresas, las emociones, las pérdidas, los regalos, los momentos de tranquilidad, de estrés, las discusiones, los abrazos, lo que escribo aquí y lo que no escribo, lo que digo y lo que me callo, el cigarrillo que me fumo, el sol, las noticias de la tele, el paisaje desde mi ventana, los maullidos de los gatos por la noche, la vieja del edificio de enfrente que no para de gritarle a su marido, el silencio de mi calle, mi hija estudiando en la habitación de al lado, mi gato durmiendo a mi lado, apoyando su cabeza en la almohada, los platos por lavar y el gusto de tener mi piso limpio, el cansancio y los subidones, el dolor de espalda, hundirme en un sofá al acabar el día...

El compromiso conmigo misma es el paso imprescindible para comprometerme con mi entorno, hoy, a tope, con todo mi ser, intensamente. Mañana... ya decidiré, si es que llego a mañana.


¿por qué? no lo sé.

miércoles, 27 de agosto de 2008

Vivirlo todo

Salir del pequeño y estrecho mundo personal, abrir la ventana para que entre aire fresco, inspirar dejando que entre sólo el oxígeno necesario, vaciarse del todo en una gran carcajada.

Tras un mes encerrada en casa sin apenas ver a nadie por problemas físicos que me han tenido aislada y prácticamente inmovilizada, muy pendiente de mí misma, de mi cuerpo, de mi salud, hoy estoy teniendo la sensación de haber estado encerrada hasta ahora en una extraña prisión, y empezar a vislumbrar un horizonte amplio y extenso que era incapaz de ver. Cuestión de polaridades, supongo.

Aprender a cuidarme, estar al tanto de mi salud, de mi condición física, de lo que me hace bien; cambio de dieta, cambio de postura, cambio de actitud. Apertura, visión, atención, ternura.

Abrir los ojos y ver más allá manteniendo el contacto conmigo. Tú - yo; yo - tú. Nosotros. Todos.

Abandonar la miopía, ejercer la mirada global periférica. VER.

Y seguir viviendo, vivirlo todo, todo, todo.

sábado, 16 de agosto de 2008

Si permites que suceda....

Rosa Zaragoza, una voz preciosa que me lleva a cerrar los ojos y sólo sentir su música. Otra forma de viajar, hacia el interior.
Conocí personalmente a Rosa hace años, compartimos crecimiento personal en el mismo grupo, con la misma maestra.
Ahora la redescubro en su faceta artística.

Recomiendo sus discos:
Erótica Mística
Nacer, Renacer
Matria

Espero que lo disfrutéis.

PD: Iria, pensando en ti.

miércoles, 13 de agosto de 2008

No sé

He perdido el ritmo de escribir aquí, hacía muuuuchos días que ni entraba en blogger. Tampoco ahora sé muy bien que decir. La vida real me tira tanto en estos momentos que no hay espacio para la virtual. Incluso cuando tengo tiempo, no me apetece escribir, tengo la sensación de perder la esencia de lo que siento al hacerlo.

Este año no he viajado ni viajaré en vacaciones, quiero decir, no hay viaje "físico" a otros países o lugares. Sí hay viaje, un poderoso viaje interior que se inició a principios de julio, que me ha llevado a coger la baja en el trabajo y que empalmaré con las vacaciones que me quedan.

La dureza llama a la dureza. ¿No te quieres enterar? tranqui, tenemos una extensa variedad de métodos para que lo consigas, aunque tal vez no te gusten.

Iria habla de la amistad. Yo del sentido de la vida. ¡Qué profundas estamos, querida hermana del alma!

Pero no, no quiero hablar del sentido de la vida. No tiene sentido hablar del sentido de la vida.

Tengo 50 años y estos días, en casa, clavada en una tumbona cual inválida convalesciente, he hecho un repaso de mi vida, al más puro estilo de los programas de TV en fin de año: "los acontecimientos más importantes de este año que acaba". En mi caso, de lo que a mí me gusta llamar "la mitad de mi vida", aunque no sea la mitad... o quizás sí, quién sabe?

El dolor de espalda, que me acompaña a todas horas desde hace 3 semanas, me ha obligado a estarme quieta, a pararme y así poder hacer ese repaso. He llorado, he reído, he suspirado, he agradecido, me he enfadado.... de todo un poco, porque así es la vida, porque es lo que hay, porque nunca todo es blanco o negro.

Siento que es un momento de inflexión, de cambio, por fin he podido encajar todas las piezas del rompecabezas en su lugar y observo el dibujo completo, con sus luces y sus sombras, todo integrado, todo ubicado.

Vale, perfecto....y....¿ahora qué?

Compruebo que me había emperrado en colocar ciertas piezas en lugares que no les correspondía, aunque fuera torciéndolas o queriendo convencerme de que SÍ era su lugar, buena soy yo pa eso, que cuando me meto algo entre ceja y ceja, por mis ovarios que así tiene que ser!! Y no... finalmente he tenido que bajar la cabeza que tan orgullosamente erguía queriendo tener la razón y aceptar que la vida tiene su propia vida, su propia inercia, sus propias razones, sus propios modos.

Ahora, a descansar, bastante me he peleado ya conmigo misma y con las putas piezas del puzzle.

No sé qué será de mi vida en cuanto acaben las vacaciones, a principios de septiembre. Sé que ya no viviré la vida como hasta ahora porque estoy cerrando una forma de vivir, una forma de pensar, una forma de sentir, una forma de estar en el mundo.

Lo único que tengo claro es que.... no sé.


sábado, 28 de junio de 2008

De amor y de muerte

Foto: Ana, en el centro, con chal verde; a mi izquierda, José Luis; a mi derecha, Serafín


Serafín se ha ido, nos ha dejado, en silencio, sin avisar. La muerte lo sorprendió en su cama, no sé si con o en contra de su voluntad. Supongo que nunca lo sabré.

Serafín tenía un pub. Mi amigo José Luis y yo lo descubrimos una noche, hace 9 años, buscando un bar de copas tranquilo donde pudiéramos hablar sin una música que nos tapara la voz, sin el bullicio de un viernes por la noche.

Un local kitsch, con ramos de flores artificiales y estilo inglés; kikos y pipas a las 2 de la madrugada y revistas del corazón por si queríamos leer en vez de hablar; Serafín atendiendo amablemente a su clientela, haciendo de sus clientes amigos y presentándonos unos a otros, un perfecto relaciones públicas. Antonio, su pareja desde hacía más de 30 años, sentado en un extremo de la barra, oscuro, triste, huraño, polaridad opuesta de Serafín.

Nos acostumbramos a acabar nuestras veladas en el Pub Las Américas. Poco a poco Serafín pasó de anfitrión a amigo. Al irnos, yo siempre tenía una flor en la mano (ésta natural). Era como estar en casa. Acabamos por llegar a sacarnos los zapatos e instalarnos como en el salón de nuestro propio hogar.

Además de nuestras privadas conversaciones, siempre había un espacio para discutir de política, de cine o de lo que fuera con Serafín, hasta tiradas de tarot y diversos esoterismos. Todo entraba en el Pub Las Américas. Nos presentó a abogados, aventureros que vivían en un barco, propietarios de restaurante, brujas y un sinfín de variedad de gente que acudían al pub de la misma manera que lo hacíamos José Luis y yo, por el don de gentes de Serafín, por su amabilidad, por su labia, por el ambiente que lograba imprimir a su bar, una isla de tranquilidad en el centro de un barrio de copas ruidoso.

Hace dos años nos dijo alegremente que se había casado con Antonio. Antonio estaba muy enfermo y, para poder atenderlo y cuidarlo sin interferencias de la familia, había arreglado todos los papeles para que un juez de paz fuera al hospital a casarlos. Fue uno de los primeros matrimonios homosexuales que se celebraron en Barcelona. A los pocos meses, Antonio murió.

Serafín no levantó cabeza. Seguía llevando el bar con la misma simpatía de siempre pero ya no compraba ramos de flores naturales. Cuando encontraba un momento de tranquilidad, se sentaba con nosotros y lloraba. Decía no soportar la ausencia de Antonio y me preguntaba: Ana, dónde está mi niño? dónde está mi Antonio? Necesito saberlo, necesito saberlo!

Le ponía mi mano en su corazón y le decía: está aquí Serafín, está aquí, no lo busques en ningún otro lado.

Y redoblaba sus lágrimas, me abrazaba y yo lo abrazaba, dejándolo llorar.

Nos contaba que su casa seguía como el día que Antonio murió en sus brazos. No había tirado ni el cepillo de dientes, no podía. Dormía en la cama de Antonio, con su adorada gatita, Meri. Tenía un retrato de ella en el bar.

Nos decía que su vida ya no tenía sentido, que nunca podría amar a nadie como había amado a Antonio; que cerraría el bar y se iría.

Mis hijos organizaron mi fiesta sorpresa de cumpleaños en el bar de Serafín. Me encantó que fuera allí y lo dije: no podrían haber escogido un lugar mejor, celebrar mis 50 años con mis amigos en el pub de mi amigo Serafín. Él me adoraba y sé que hubiera hecho cualquier cosa por mí. Como dice José Luis, Serafín vibraba conmigo.

Lo ha hecho. Cerró el bar y se fue. Con su querido Antonio y con Meri, la gata.

Vimos a Serafín hace 3 semanas. Al irnos, salió a la calle con nosotros y volvió a llorar, abrazado a mí.

Este miércoles pasado mi hija salió a cenar con una amiga y decidió ir a tomar una copa al pub Las Américas. A media noche me llamó para decirme que el bar estaba cerrado y había un cartel que decía:



Misa-funeral por Serafín


2 de Julio 2008


Iglesia de San Antonio


Barcelona


Llamé enseguida a José Luis que vivía cerca. No sabía nada. Los dos nos encontramos delante del bar y nos quedamos mirando el local cerrado, con sus rejas, todo oscuro y el cartel blanco colgando de la puerta, en silencio, intentando que la noticia entrara, como dos niños pequeños ante la puerta de casa, cerrada para siempre.


Estuvimos dando vueltas por el barrio a la 1 de la madrugada, intentando encontrar a alguien que nos aclarara algo más. Finalmente, un chico salío del edificio a pasear al perro. Le preguntamos si conocía a Serafín, nos dijo que sí. Había muerto hacía 3 semanas (el mismo tiempo que hacía que no lo veíamos....¿habrá muerto la misma noche que nos despedimos de él, llorando en la puerta del pub? Un día no abrió el bar, sus habituales se extrañaron y llamaron a la policía. Entraron y lo encontraron muerto en la cama. ¿Motivo de la muerte? No lo sabemos.

Llamaron a su familia de Andalucía, vinieron a buscarlo para enterrarlo ahí, mataron a la gata (¡mataron a la gata!) y se fueron. Final de la historia.

Sólo nos queda la misa-funeral del 2 de Julio y mirar entre las rejas del bar para vislumbrar un espacio en el que pasamos horas y horas de confidencias, complicidad, risas y lágrimas con José Luis, con Serafín y con personas que probablemente no volveremos a ver nunca más. Ahí queda el recuerdo de mis 50 años entre amigos, con mis hijos.

Serafín ya sabe donde está Antonio. Por fin vuelven a estar los 3 juntos. Serafín, Antonio, Meri.

Y yo pregunto: Serafín, ¿dónde estás? y una voz me contesta: mira en tu corazón. Y arranco a llorar, sintiendo un calorcillo, como si alguien pusiera una mano en mi corazón.

Nunca sabemos cuál va a ser la última vez que veamos a alguien, que lo abracemos, que tengamos la oportunidad de decirle: te quiero, eres importante para mí.

No quiero volver a cometer ese error. Quiero decirles a las personas importantes en mi vida que las quiero, quiero arriesgarme a abrir mi corazón y sentir el calor del amor, unido ineludiblemente al dolor. Descubrimos que amamos cuando sentimos el dolor de la pérdida o de la posible pérdida, pero nos olvidamos o no queremos pensar en esa pérdida, en la posibilidad de que esa sea la última vez que podamos abrazar, besar, expresar nuestro amor.

Por eso, aquí y ahora, quiero expresar a los bloggers que habitualmente me leéis y a los que leo:

Aunque últimamente apenas escribo, aunque ya no entre a leeros desde hace tiempo, aunque no conteste a vuestros comentarios, por la simple razón de que mi vida me lleva hacia otros senderos y priorizo mi vida real ante la virtual, os tengo presentes en mi corazón y cada uno de vosotros, de todos los que he mantenido un contacto más o menos regular, habéis influido en que yo sea la que soy actualmente.

Iria, mi querida Isabel; Desesperada, comprometida y viva; Wilde, introspectivo; Irreverens entrañable (espero impaciente esa copa en primera persona); Tootels, la alegría de la huerta, tierno aunque vaya de duro; Mariano zurdo y sus bellos escritos, ; Monik y su simpatía; Verónica, con sus haikus; Marta G. Brea, luminosa; Vilo, amigo; Kitt, mi querido Kitt; Meiga, con tus increíbles relatos alaskianos; María, siempre alentadora; Alan Murray, tierno que despierta mi lado oscuro.


Dedicado a Serafín, que no supo vivir sin amar, que amó hasta morir.


jueves, 19 de junio de 2008

El lado oscuro

Señoras y señores, me paso de bando, me voy al lado oscuro. De trabajadora social a excluida social, justo hoy que acabo de llegar de una jornada sobre inclusión social que ha organizado la Diputación de Barcelona.

Estoy hasta los mismísimos ovarios de trabajar por un sueldo mísero ayudando a gente etiquetada de excluídos sociales, proporcionándoles a veces recursos que ni yo misma tengo para que llegue la declaración de renta y me peguen un palo que me ha dejado seca, tanto que voy a tener que pedir un crédito para pagar a los ladrones de hacienda. Sí, me siento robada, estafada y gilipollas.

Este año, mi situación fiscal y las "circunstancias" están todas en mi contra, es decir, he trabajado demasiado, mi hijo ha cumplido 18 años y mi hija ya tiene 23 años, lo cual parece significar, para hacienda, que ya no son hijos míos, que no comen, ni estudian, ni se duchan, ni se visten ni viven bajo mi mismo techo, aunque la realidad sea diferente. Ya no forman parte de mi núcleo familiar y ya no consta que estén a mi cargo ya que por unos mínimos ingresos que tienen han de hacer ellos también declaración de renta. El alquiler de mi piso no me desgrava nada, ya que en este puto país si tienes dinero para pagar un piso y una hipoteca, te premian con una desgravación, pero si tienes la desgracia de no poder comprar una vivienda, te penalizan sin desgravación fiscal por el alquiler, o sea, mejor ir a vivir debajo un puente y que se haga cargo de mí los servicios sociales y que paga rita la cantaora, es decir, los contribuyentes que, como yo ahora, son sableados por el gobierno.

O sea, trabajo como una gilipollas por un sueldo de mierda, no llego a final de mes o lo hago con muchas dificultades, tengo a mi cargo dos hijos en edad de estudiar, huérfanos de padre, estoy sola con todas las responsabilidades que eso supone y para los señores de hacienda es como si todo lo que gano fuera para mí sola y viviera del aire y en el aire.

Fantástico.

Lo que me provoca todo eso, aparte de un cabreo monumental y una gran sensación de impotencia, son las ganas de estafar y de robar a los que me están robando, al más puro estilo Robin Hood. Me he dado cuenta de que no me interesa tener un contrato de trabajo con el máximo de horas, ya que cobro una miseria y encima, cuando hago la declaración, no puedo pagar lo que me piden. Mejor me quedo en casita haciendo ganchillo y macramé y trabajo en negro.

Estaba tan rabiosa volviendo a casa en el tren tras haber hablado con la abogada que me hace la declaración que no he matado a un niño y a su madre por puro instinto de conservación (mío, claro). Estando yo sentada se han subido dos madres con dos niños de 3 añitos más o menos. Quedaban 2 sitios libres en el espacio de 4. De entrada, he alucinado al ver que las madres sentaban a los niños y ellas se quedaban de pie, cuando para mí lo lógico hubiera sido que se sentaran ellas y pusieran a los niños en sus rodillas. Los niños, especialmente uno de ellos, no paraba de gritar y ponerse de pie en el asiento y su madre, con una parsimonia pasmosa y una dulce voz le decía; no Tomás, de pie no y no grites. A lo cual Tomás respondía con más gritos, más fuertes y más pataleos encima del asiento.
Las madres han decidido intentar calmar a los niños haciéndolos cantar. Cuando he oído la propuesta, casi me da un chungo. Sólo me falta que se pongan a cantar para acabar de rematar el asunto. Pues sí, se han puesto a cantar y Tomás seguía gritando y pataleando.

Mientras, yo me esforzaba por mirar por la ventana y sentía como mis mandíbulas se iban apretando del cabreo que ya llevaba encima más el incordio de Tomás y compañía. No sé si me ponían más nerviosa los niños o las madres. Tanto da, el conjunto en sí me crispaba hasta hacerme sentir una asesina reprimida.

Y ha llegado la culminación: Tomás se ha puesto a gritar aún más fuerte, moviéndose como un gusano con patas y ahí ya no he podido más. He girado la cabeza, he mirado con cara de odio mortal al niño y después a la madre. Tomás se ha callado de golpe y la madre ha declarado que como estaba molestando mucho, aunque no fuera su parada, se bajaba del tren.

Y así lo ha hecho. Lástima que no se hubiera bajado antes, ya que a la siguiente yo también me bajaba.

En momentos así descubro una vena agresiva y violenta en mí que me asusta un poco, aunque prefiero conocerla y sacarla de alguna manera que dejarla dentro sin saber que existe, campando a sus anchas y haciendo de las suyas cuando menos me lo espere.

El lado oscuro.

lunes, 9 de junio de 2008

Dar y recibir

Dar y recibir. ¿Cuántas veces he oído, leído y dicho esta frase a lo largo de mi vida? Muchas, miles tal vez. El equilibrio está en dar y recibir. Pero, ¿cómo se hace eso? ¿cómo se calibra lo que doy y lo que recibo? ¿Cómo se encuentra y se decide si doy más que recibo o recibo más que doy? ¿No depende eso de la percepción de cada uno? ¿Y si la percepción no coincide, que es lo que suele suceder?

Me viene a la mente el significado de "recibir" en el sentido de acoger a personas en mi casa, para una cena, amigos invitados a pasar unos días, etc. Recibo en mi casa, acojo, ofrezco un espacio, un tiempo, unos alimentos, una cama, un techo, unas comodidades. Recibo dando.

Creo que aquí está el quid de la cuestión. Recibir es dar y dar es recibir. En realidad es lo mismo. Es el encaje, la sincronización, el acoplamiento de ambas cosas en el mismo momento.

Si sólo doy, si me empeño en que sólo sea en un sentido, en el de dar y nunca recibir, la consecuencia, antes o después, es el final, el vacío, la muerte. Supongo que al revés también, pero ahora me centro en lo que me pasa a mí.

La base de mi carácter neurótico es el orgullo. Orgullo de no mostrar nunca mi necesidad. En realidad, de ni tan siquiera contactar con ella. Yo no necesito. Sentir que necesito es muy doloroso para mí pues es aceptar que soy vulnerable, que soy frágil en determinados momentos, que necesito a los demás y si eso es así, me arriesgo a que me hagan daño, a que me hieran, a que me abandonen. Por lo tanto, mi mecanismo de defensa neurótico es ignorar mi necesidad y poner en marcha otro mecanismo de defensa: la proyección.

Me gusta mucho una metáfora de la proyección: la del cine. Ahí hay una habitación muy pequeñita y oscura donde un aparato hace girar la película y la proyecta, a través de un pequeño agujero a la gran pantalla de la sala grande, donde todos nos sentamos a ver esa película. Así funciona en nosotros ese mecaniso de defensa. Hay cosas en nosotros, en un cajón oscuro y cerrado, que no somos capaces de ver (el inconsciente) y sale por una rendija hacia el exterior, proyectándose en los demás. Los demás son esa gran pantalla donde vemos reflejado aquello que no somos capaces de ver en nosotros mismos por ser demasiado doloroso de aceptar.

He descubierto que lo que yo hago es proyectar mi necesidad en los demás. Como soy (era) incapaz de contactar con ella, la veo en los otros y me lanzo a ayudar sin pensármelo dos veces y sin esperar a que me lo pidan. Al dar mi ayuda, me siento útil e intento hacerme imprescindible para el otro y así recibir lo que necesito sin tener que pedirlo, sin expresar mi necesidad. Como no soy consciente de ello, si el otro me rechaza, rechaza mi ayuda o no me corresponde, me siento abandonada y tacho al otro de ingrato. En realidad es una actitud manipuladora.

Cuando tengo el impulso de abrazar a otro, la cuestión es ser consciente de si lo abrazo porque creo que el otro lo necesita o porque yo lo necesito. Si es la primera opción, por un lado eso es prepotencia, dar por sentado que el otro necesita mi abrazo sin que lo haya expresado. Puede que sí y puede que no. Por lo tanto puede que esté invadiendo al otro o puede que lo está invalidando, como si no fuera capaz de pedir ayuda cuando la necesita. Y puede que sea yo la que necesito ese abrazo y lo proyecto en el otro.

Si es la segunda opción, me hago consciente de mi necesidad y la expreso, pidiéndole al otro un abrazo y arriesgándome a que no me lo quiera dar, lo cual me causará dolor. Eso es lo que yo suelo evitar y de ahí mi mecanismo de proyección.

Otro ejemplo de proyección: un compañero del grupo de formación expresó textualmente: suelo ser un cabrón, abandono a la gente que quiero. Me he dado cuenta de que abandono para evitar el dolor de ser abandonado. Creía que a mí no me importaba ser abandonado y en realidad es lo que más me duele. Por eso me cuesta comprometerme con alguien. Tengo miedo y desconfío de todos. Es una proyección de la falta de confianza en mí mismo, de no creerme merecedor de amor y aceptación y antes de que me lo demuestren abandonándome, abandono yo.

Volviendo al dar y recibir, de lo que me he dado cuenta es de que cuando acojo a alguien, de la forma que sea (en casa, en un abrazo, en escuchar al otro) estoy recibiendo lo que el otro me da, su confianza, su complicidad, sus confesiones; está compartiendo algo suyo conmigo; y el otro, al darme eso, está recibiendo mi cobijo, mi abrazo, mi escucha y también mi confianza y mi complicidad. El dar y recibir es simultáneo, es una sincronía en los dos sentidos, que ocurre o no ocurre al mismo tiempo. Y si no ocurre así, no hay equilibrio y por tanto, muere.

viernes, 30 de mayo de 2008

Pulsión




Más allá de las apariencias, más allá de las actitudes, más allá del carácter y de la neurosis, en un lugar desconocido, profundo e intangible existe un impulso, núcleo de los núcleos.

Pulsión, de vida y de muerte, Eros y Thanatos, jugando, persiguiéndose, escondiéndose y volviendo a aparecer, complementándose. Conviven dentro de mí, sin saberlo yo, sin pedirme permiso. Simplemente existen.

Su espacio es la inconsciencia, la sombra. Son el motor de todo, la causa y la consecuencia, el principio y el fin, dirigiéndome cual marioneta.

Eros, insúflame tu soplo de vida, despiértame a través de tu aliento alegre y audaz.
Thanatos, recuérdame mi vulnerabilidad, hazme humilde y osada.

lunes, 26 de mayo de 2008

Enterré a mi hermano en la arena

Daoud Hari, víctima y testigo del genocidio de Darfur

"Enterré a mi hermano en la arena"

VÍCTOR-M. AMELA - 26/05/2008 (Contra de la Vanguardia)

Tengo unos 35 años: mi tribu no usaba registros oficiales. Nací en el norte de Darfur, en Sudán, y hoy vivo refugiado en EE. UU. Ni estoy casado ni tengo hijos.
¿Política? La odio. ¿Dios? Soy musulmán, pero por mi cuenta. Tengo fe en mí mismo y lucho por la paz en Darfur.

¿Qué pasó en su aldea?

Los helicópteros la ametrallaron, quemaron las chozas, los yanyauid mataron a los que se quedaron a defenderla, como mi hermano Ahmed. Arrasaron todo. Había sido una buena aldea...

¿Qué hizo usted?

Ayudé a la gente a huir a la montaña, entre ellos mis padres y mi hermana, con todos los camellos y ovejas que pudimos. Volví al día siguiente y enterré a mi hermano en la arena. Luego, con nuestros camellos, ayudé a los desplazados a refugiarse en Chad.

¿Cuándo sucedió eso?

En el 2003. Desde entonces, el gobierno de Sudán y los yanyauid llevan 300.000 personas asesinadas, miles de aldeas destruidas, dos millones y medio de habitantes de Darfur desplazados. Darfur, al occidente de Sudán, equivale en extensión a una España de desiertos, cordilleras y sabana.

¿Quiénes son los yanyauid?

En la lengua de los zaghawa, mi etnia, yanyauid significa "jinete armado": así llamamos a los árabes nómadas, que van a caballo y con fusiles. Cuando yo era niño eran amistosos y convivíamos con ellos.

¿Y por qué las cosas cambiaron?

Los zaghawa agricultores y los yanyauid ganaderos tenían disputas, pero las resolvían los respectivos jefes... hasta que el gobierno espoleó a los yanyauid contra nosotros.

¿Con qué fin?

Nosotros hemos sido siempre autónomos y trabajadores, sacábamos muy buena riqueza de nuestra tierra. En mi pueblo, en el norte de Darfur, en la zona desértica, la prosperidad se mide en camellos: mi padre tenía 150 camellos, mi familia se ha dedicado al pastoreo y trata de camellos durante generaciones, que vendíamos en Libia, Egipto...

¿Quiso el gobierno robar sus tierras?

Es un gobierno despótico y genocida, apoyado por China: las empresas chinas quieren campo libre para sus explotaciones de petróleo y recursos naturales. La camarilla gobernante las ayuda y se beneficia. China la provee de armas, que van gratis a los yanyauid para que nos maten, a cambio de beneficios.

Eso se llama genocidio.

Lo es, y continúa. ¡Lo triste es que hagan más por nosotros cuatro estrellas de Hollywood que todos los gobiernos europeos juntos! Agradezco a Mia Farrow, George Clooney, Don Cheadle, Angelina Jolie y Brad Pitt que divulguen nuestra tragedia...

¿Qué debería hacerse, en su opinión?

La ONU debería enviar tropas para garantizar la seguridad física y la vida de miles de civiles. Es lo mínimo.

¿Qué es lo peor que ha visto usted?

Ayudé durante meses a desplazados, y he visto a niñas violadas por los yanyauid, a madres con hijos muertos de hambre en los brazos, a padres trastornados..., ¿acaso hay algo peor que ver cómo matan a tu hijita?

No creo.

Recuerdo a un desplazado: había enviado a su hija de cinco años a correr entre los árboles mientras él se enfrentaba a un yanyauid. Apresado, lo ataron y comenzaron a torturarlo. Entonces su hija salió de entre los árboles y corrió hacia él... Había oído a su padre gritar, claro... La niña lo llamaba llorosa: "¡Abba, abba!" (papá, papá) mientras corría hacia él. El yanyauid se volvió, apuntó hacia ella la bayoneta, ensartó a la niña, levantó el fusil en alto con ella atravesada y dejó que la sangre de la niña lo fuese empapando...

¿Y el padre lo presenciaba todo?

Él mismo me lo contó. Estaba trastornado y repetía: "¿Era un hombre o un demonio?" Aquel yanyauid, bañado en la sangre de la niña, bailaba mientras ella agonizaba sobre su cabeza. La niña movía los labios queriendo decir abba,me contó su padre...

No sé qué más puedo preguntarle.

Ayudé a muchos periodistas occidentales a recorrer la zona masacrada, para que lo contasen al mundo. Me he jugado la vida varias veces, pero eso ya no importa: cuando muera me reuniré con los míos en el cielo.

¿Cómo contactó con los periodistas?

Yo había trabajado en Egipto, y sabía inglés. Me ofrecí a los periodistas como intérprete. Al internarnos en Darfur con un periodista, Paul Salopek, los sudaneses nos apresaron. La esposa de Paul se movió frenéticamente en Washington y logró que liberasen a Paul.

¿Y usted?

Cárcel y palizas: el gobierno me tenía por espía. Me habrían matado de no ser porque Paul logró que las autoridades norteamericanas presionasen. Hoy soy el tercer refugiado de Darfur acogido por Estados Unidos. ¡Ojalá acogieran a tantas viudas, tantos huérfanos como hay! Sus vidas peligran...

¿Y su familia?

Mi padre murió al saber que me habían detenido. Casi toda mi familia está en el cielo.

¿Qué planes tiene usted?

Un proverbio de mi pueblo dice: "No pienses más allá de siete días". Yo, cada día, me muevo sólo para difundir esta tragedia y que acabe la matanza. Hasta que haya paz para mi país, yo no haré planes para mí. Ojalá pueda hacerlos.

¿Puedo ayudar?

Una entrevista como esta es una buena ayuda. Gracias. Aprovecho y pido otra cosa.

¿Qué?

No sigan la corriente a los Juegos Olímpicos de Pekín: el Gobierno chino alienta el genocidio de Darfur, nos expolia, nos asesina con sus armas. Me parece inmoral colaborar en esos Juegos sabiendo todo esto.

domingo, 18 de mayo de 2008

La importancia de lo ritos de paso

¿Estás dispuesto a ser triturado,
borrado, eliminado, convertido en nada?
¿Estás dispuesto a convertirte en nada?
¿A sumergirte en el olvido?
Si no lo estás, nunca cambiarás realmente
D.H. LAWRENCE, PHOENIX

Desde que mi padre dejó de trabajar hace apenas 6 meses, con 86 años, como ya he comentado en alguna entrada, está obsesionado con este tema, el trabajo. Ha trabajado desde los 14 años y ha sido comercial desde los 20.

Salía por la mañana, bien trajado y repeinado, oliendo a Floïd y visitaba a sus clientes de toda la vida. Le gustaba su trabajo, en el cual daba rienda suelta a toda su simpatía, buen humor y seducción que le servían para vender lo que le daba la gana. Así se ha ganado la vida durante todos esos años, pasándolo bien, disfrutando de lo que hacía y manteniendo, al mismo tiempo, a su familia. Nunca nos ha faltado de nada.

En los últimos años su cartera de clientes había disminuido por diversas razones, entre las cuales está, evidentemente, su edad y la disminución de sus facultades. No se ha jubilado porque simplemente, no tiene jubilación: siempre ha trabajado a comisión, sin contrato y él no se preocupó de hacerse autónomo.

Hace 6 meses, tras una pequeña intervención quirúrgica, la empresa aprovechó para decirle que ya no hacía falta que fuera a trabajar, que podía ir a verlos cuando quisiera, que le aseguraban unos ingresos mínimos y que se quedara en casa. Conduciendo era un peligro y lo medio engañamos diciéndole que ya no le renovaban el carnet. Lo convencimos para que regalara el coche a mi hermana, que se quedó sin tras un grave accidente.

Desde entonces, insiste en buscar trabajo o seguir en el suyo. No entiende que ya está, que se acabó. No asume esa jubilación y todo ello, junto con su demencia, lo hace obsesionarse con el trabajo. De golpe, ha perdido su actividad diaria desde hacía 72 años y su autonomía al conducir su coche.

Personalmente insistí a mi familia en la necesidad de que la empresa le hiciese un homenaje por su labor. Esa empresa creció, se desarrolló y sus propietarios han ganado mucho dinero gracias a las ventas de mi padre. Dije que era necesario ese acto de reconocimiento a él para que pudiera acometer el proceso de duelo de su trayectoria profesional a lo largo de tantos años con una mínima garantía. No se ha hecho, nadie me apoyó en mi iniciativa.

¿Por qué le doy tanta importancia a este acto? Por dos razones: la primera, creo que mi padre se merece ese reconocimiento "público" y él lo necesita.

La segunda tiene que ver con el título de esta entrada: la importancia de los ritos de paso.
Transcribo algunos pasajes del libro
El viaje definitivo, de Stanislav Grof:

Los ritos de paso señalan cambios críticos en la vida de los individuos o de las culturas. Su oportunidad, o momento, coincide frecuentemente con importantes transiciones fisiológicas, como el parto, la circuncisión, la pubertad, el matrimonio, la menopausia y la muerte; ocasiones en las que el cuerpo, la psique, el estatus social, y el papel sagrado de lo iniciados cambian significativamente.

.......

Los ritos de paso son acontecimientos culturales y espirituales en la que los iniciados pueden experimentar, afrontar y expresar fuertes emociones y energía físicas asociadas con matrices perinatales y transpersonales que todos poseemos en el fondo de nuestra psique incosnciente. Teniendo en cuenta la naturaleza elemental de las fuerzas psicológicas puestas en juego, la manifestación incontrolada, o acting out, de dichas energías puede ser destructiva para la comunidad. En este contexto es importante considerar las conclusiones de Arnold van Gennep, Víctor Turner, Margaret Mead, Mircea Eliade y otros destacados antropólogos, que nos dicen que los ritos de paso son instituciones de importancia capital para el funcionamiento armonioso y cohesivo de la comunidad (van Gennep, 1960, Turner, 1969, Mead, 1973, Eliade, 1958).

Por consiguiente, la ausencia de ritos de paso significativos puede contribuir a las diversas modalidades de psicopatología social observadas en las sociedades contemporáneas. La mayoría de los impulsos de naturaleza destructiva y antisocial, en lugar de realizarse y expresarse con una aprobación social en un contexto estructurado, sacro y seguro, aparecen de forma pérfida en la vida cotidiana y se manifiestan en un gran número de problemas sociales e individuales. El aumento de la expresión sexual, la delincuencia y el abuso de alcohol y narcóticos entre los adolescentes en los países industrializados podría remediarse mediante ritos de paso significativos para este grupo de edades (Mead, 1973; Mahdi, Foster y Little, 1987; Mahdi, Christopher y Mead, 1996).

Dicho de otro modo: los ritos de paso son imprescindibles como punto de inflexión de un modo de vida a otro, con su consecuente proceso de duelo; una muerte a algo para renacer a otra cosa distinta. El proceso de duelo de la etapa anterior se hará con mucha más dificultad si no hay un rito de paso.

En nuestra sociedad actual se han ido perdiendo esos ritos y sólo quedan algunos que realizamos sin entender para qué los hacemos. Hablamos a menudo de falta de límites en la educación de los hijos y eso es, en parte, consecuencia de la falta de ritos. No hay diferenciación entre las diferentes etapas que se suceden unas a otras de forma lineal.

Una boda o un funeral son ritos de paso, por poner ejemplos claros para todos. En la boda, abandono mi vida de soltera/o con todas sus consecuencia y características para iniciar mi vida en pareja, con todas sus características y consecuencias. Dejar mi vida en solitario o con mi familia nuclear va a suponer abandonar un modo de ser y estar conmigo misma/o y con los demás, con sus consiguientes pérdidas.

El funeral es para mí aún más evidente: marca el final de mi vida en la que había una persona importante en mayor o menor grado para iniciar una etapa sin esa persona, en la que voy a necesitar reorganizar y readaptar mi vida sin ella, con el consiguiente dolor, causado, no sólo por la separación definitiva, por el desgarro de su ausencia, sino también por los cambios que eso supone.

He visto a personas que no han logrado elaborar el proceso de duelo de alguien querido por no asistir a su funeral ni haber visto su cuerpo sin vida. Tras muchos años, aún no aceptan ni asumen su desaparición. No es necesario que el rito de paso sea el funeral: uno mismo puede realizar un pequeño ritual de despedida para marcar ese punto de inflexión si en su momento no pudieron asisitir al entierro.

Y eso es exactamente lo que yo quería para mi padre: un pequeño homenaje a modo de rito de paso que a él le marcara el final de su vida profesional con un reconocimiento por su labor durante tantos años, tanto de la empresa como de nosotros, su familia.

Y va a ser que no.....caggggrrrr!!!