sábado, 31 de diciembre de 2011

2012: Un año de descubrimientos (en todos los sentidos)


Quedan pocas horas ya para alcanzar el famoso año 2012, del que tanto se ha hablado en muchísimos sentidos; incluso se ha hecho una película. La tendencia ha sido catastrofista en general, basada en las profecías Mayas de un posible fin del mundo. Otras teorías más científicas hablan de un movimiento cíclico de acercamiento de polos o algo parecido, que ocurrió ya hace tropecientos miles de años, y en cuya ocasión el planeta quedó devastado.

Yo creo que hay un poco de acierto en todo ello, por lo vivido, por lo que ha estado pasando en el mundo en los últimos años. Ha habido tsunamis, volcanes en erupción, movimiento de tierra, inundaciones, desastres nucleares. De todo eso hablan las profecías y ha ocurrido. También está habiendo un movimiento global, social, económico y político, una caída del sistema que hasta ahora funcionaba, con unos tintes, desde mi punto de vista, espirituales, que tienen que ver con abandonar la zona de comfort en la que nos habíamos instalado los habitantes del mundo occidental, con el Estado del Bienestar (¡qué nombre más apropiado!) como columna vertebral de nuestro funcionamiento habitual. Están saliendo a la luz estafas y estafadores, engaños, cuentas ocultas como nunca antes había ocurrido. Lo que estaba en la sombra operando en beneficio propio queda expuesto a la mirada general. Habrá más, de eso estoy segura, y lo estoy por estar convencida de que hay una fuerza superior a nosotros que tiene su propio ritmo y sus propias leyes, que es la vida y su propia autorregulación.

Las crisis, es cierto, son oportunidades de cambio, de conectar con algo más allá de lo de siempre, de mirar para adentro y preguntarnos, una vez más, quiénes somos, quién soy yo, qué hago aquí, qué cualidades tengo, de qué manera, que sea MI manera, y no la manera de otros, puedo vivir mi vida y sentirme satisfecha, alegre, feliz, realizando una labor que, no sólo me hace sentir bien, sino que ayuda a los demás a sentirse mejor.

El cambio de paradigma es brutal y necesitamos tiempo para ir cambiando la forma de vida. Necesitamos despedirnos de lo viejo, de lo que ya no sirve, aunque en su momento tuvo su utilidad, para dar más paso a lo nuevo, aunque aún no sepamos cómo es.

Ese es para mí el sentido del 2012: es el final de un mundo para dejar espacio a otro mundo mejor, tal como ha expresado Claudio Naranjo. La humanidad como ente global tiene sus procesos de crecimiento como los tenemos todos a nivel individual.

A mí el 2012 me hace ilusión. Siento que dejo atrás una forma de estar en el mundo, de pensar, de creer que la vida es de una manera concreta, de relacionarme desde un lugar, conmigo misma y con los demás, que se me está quedando pequeña. Tengo sensación de estrechez, de miras escasas, de mezquindad, de superficialidad, de oscuridad, de egoísmo.

Quiero que el 2012 sea el inicio de una mirada amplia, luminosa, generosa, amorosa, compasiva, de conexión con la propia creatividad, con las habilidades con las que hemos nacido y que hemos olvidado a fuerza de que nos las hayan negado, castrado, reprimido. Creo sinceramente que esta famosa crisis que estamos viviendo tiene mucho que ver con eso, con descubrirnos a nosotros mismos en todas nuestras facetas, nos gusten o no, ya que ahí donde escondemos una parte nuestra que juzgamos como mala, está la fuerza que nos puede dar la llave de un bienestar que ya no dependa de otros, sino que es un derecho por nacimiento y que sólo nosotros mismos nos podemos otorgar.

Creo que el año 2012 va a ser un año de ir más allá de uno mismo, de ir abandonando el egocentrismo, la mente pequeña, para conectar con algo mucho más grande dentro de mí y de los demás, mucho más profundo que la simple búsqueda de la supervivencia, de pagar una hipoteca o de encontrar pareja para satisfacer a mi ego y sus pequeñas grandes dictaduras..

Creo y quiero que el 2012 sea el inicio de una gran aventura, la mayor de todas las que un ser humano puede aspirar a experimentar: vivir la vida, saber y sentir que estoy viv@ y que en ese estar viv@, no estoy sola, somo much@s.

FELIZ 2012, FELIZ APERTURA, FELIZ VIDA

miércoles, 28 de diciembre de 2011

El ladrón que olvidó la Luna


EL LADRÓN QUE OLVIDÓ LA LUNA
 
Ryokan es uno de los poetas más venerados del Japón. Vivió entre la segunda mitad del siglo XVIII y el primer tercio del XIX. Cuando era muy joven conoció a Kokusen Roshi, el maestro Zen que le transmitió el Dharma, convirtiéndose en monje. Durante muchos años peregrinó por su nación, hasta que finalmente volvió a su aldea natal y en una pequeña choza abandonada en el Monte Kugami vivió en la pobreza y el desprendimiento, no por no poder acceder a riquezas, sino por apasionada vocación... Siempre sonriendo, nadie lo vio irritarse jamás. Solía ir a la aldea cercana a visitar amigos, beber sake con los granjeros y fundamentalmente a jugar con los niños. Lo hacía con tanto interés que se le iba el día en un suspiro. Practicó con esmero la mendicidad, la caligrafía y la indolencia. Uno de sus poemas comienza diciendo: "Demasiado perezoso para ser ambicioso, dejo que el mundo se cuide a sí mismo..."
Su poesía, es sencilla en cuanto a su estilo y presentación. Pero sutil, serena y chispeante a la vez. Como tantos maestros budistas, prefirió la brevedad expresiva a la grandiosidad del gesto. La flor es preferida a la espada, el pequeño pájaro de la montaña a las monedas de oro, el callado otoño con sus rojos, marrones y amarillos al aula académica. No hay doctrina ni adoctrinamiento en Ryokan. Ni prédica, ni enseñanza ni meta. Sólo testimonio y entrega a la vida, en su ímpetu y belleza: ¿"Porque hablar de la ilusión y la iluminación? Escuchando a la lluvia nocturna sobre el techo, me siento confortablemente, con las piernas extendidas..." Nada tiene, pero nada le falta. "escucho a los pájaros si quiero música, las nubes son mis mejores vecinos, abajo la pura primavera donde refresco cuerpo y mente, arriba los pinos y robles me proveen de sombra y madera, libre, tan libre, día tras día, que nunca quisiera irme de aquí..." Como nada espera, todo le llega: "El viento trae suficientes hojas, para encender un fuego.", escribe en este haiku que es la medida de su iluminación. Amigo del rocío y de la luna, del sol y del bambú, del arce y del viento, que son su verdadero sutra, a ellos se entrega, en uno de los gestos más bellos y profundos que hombre alguno haya podido describir: "Como una nube a la deriva, por nada atado, me dejo ir, abandonándome al capricho del viento..."
Porque para Ryokan el Universo es nuestro hogar, o más precisamente: "Si alguien pregunta por mi morada, yo respondo: "El borde este de la Vía Láctea" Y entre el cielo estrellado y la tierra que nos sostiene, se despliega el rumor del Samsara. Y el Samsara es el Nirvana. No hay lugar a donde ir, ni búsqueda que emprender. Sólo estar. Pues el mundo no es para él una dramática, pues se ha liberado de toda opresión. Tampoco es sufrimiento, pues se ha liberado de toda codicia y apego. Ni lucha, esfuerzo o competencia pues se ha liberado de la ambición. Ni guerra ni paz, pues se ha liberado de todo odio u esperanza. Ni una oportunidad para perpetuarse a sí mismo, pues se ha liberado de todo deseo de realización propia. El mundo es el lugar de la contemplación de la danza del Ser. En su canto, su melodía y en los arabescos que dibuja para aquel que lo sabe recibir. De allí que en su último poema, nos entregue lo que no le pertenece a él ni a nosotros: ¿"Cual será mi legado? Pájaros en la primavera; flores en el verano, las hojas carmesí de los arces en otoño."
Fue tanta su lucidez, su agudeza y la profundidad de su mirada, que pudo encontrar en algo que en nosotros despertaría dolor e ira, una inesperada reflexión. Un día al volver de una de sus habituales visitas a la aldea vecina, Ryokan sorprende a un ladrón que ha entrado en su choza. Ya está anocheciendo y la luna llena brinda generosa su luz. El monje, al ver que el ladrón no encuentra nada para llevar, toma el único almohadón que tiene y le dice: "Tome, llévelo, es lo único que tengo para darle aparte de mi vestimenta y mi tazón de comida." El ladrón sorprendido toma el almohadón que se le ofrece y huye. Entonces, Ryokan escribe un haiku: "El ladrón dejó tras de sí, a la luna en la ventana."
por Carlos Fleitas.
Mayo 2002.

Inanna, Diosa de la Fertilidad, del Amor y de la Guerra


En la antigua Sumeria, una de las divinidades más importantes fue Innana, conocida también como Isthar. Hija de Nannar, dios de la Luna, y de la Gran Dama Ningal, la luna ;  hermana gemela de Utula conciencia solar, y hermana de Ereshkigal, que resulta ser su opuesto. Es la protectora de la ciudad de Uruk. 
Diosa caprichosa, ambiciosa y muy poderosa. Es un tanto ambigua, ya que lo es tanto diosa del amor y el sexo, como de la guerra. Considerada reina de las mujeres, es también protectora de las prostitutas (ojo, no de cualquiera, ya que en aquel tiempo había un tipo de prostitución sagrada ). Eternamente joven, seductora, amante y promiscua, Diosa de la  naturaleza y de la fecundidad. Podía ser encantadora, alegre, vital y voluptuosa, pero su carácter cambiaba radicalmente ante la guerra: podía a ser la más sanguinaria de todas.También la diosa del grano, guardiana de las emociones, que van desde amor, celos, duelo, alegre, tímido y exhibicionista. Fue Reina del Cielo, diosa de las lluvias suaves y terribles inundaciones.  Ella es la Diosa de la Mañana y el lucero de la tarde, VenusElla nunca se representa como una esposa y compañera, o como una madre, sino como una deidad alta, delgada y atlética, a menudo acompañada por un león, y generalmente armados.  



Inanna es la guardiana de las leyes cósmicas o las "me", las leyes fundamentales del universo, universales e inmutables, acatados tanto por los hombres como por dioses y adquiridos del dios del agua Enki, su abuelo.






Yo saludo a la Santa que está en los Cielos
Yo saludo a la Sacerdotisa que está en el Paraíso
Yo saludo a Inanna, Gran Señora de la Luz

La historia de esta reina y Diosa sumeria relata su viaje al inframundo y su retorno. Inanna desciendo al reino de la Diosa de la Muerte, su hermana Ereshkigal, para experimentar la mortalidad y la muerte.

En cada una de las 7 puertas del Inframundo, Inanna tiene que ceder una parte de lo que pensaba que le era propio: la riqueza, el poder, los atributos. 
Sólo cuando quedó desnuda, humillada y abierta, fue capaz de alcanzar la meta.

Inanna representa la evolución del alma a través de las dificultades y de las experiencias amargas.
Ella está a nuestro lado en el camino, sin desviar la mirada de la verdadera meta, que es la sabiduría.


sábado, 10 de diciembre de 2011

Flipando con la vida

En Gestalt tenemos una expresión que dice: "No empujar el río", en el sentido de dejar que las cosas sucedan por sí mismas, ya que la vida tiene "vida" propia, tiene su ritmo, al igual que un río que fluye a su rollo y por más que queramos que baje más deprisa, no lo hace ni lo hará.

A menudo queremos que algo suceda, queremos conseguir ese trabajo, o esa relación, o nos gustaría que una persona cercana hiciera tal o cual cosa porque creemos que será lo mejor para ella; pretendemos -que viene de pre-tensión, o sea, tensión previa- que ese dolor que sentimos por una pérdida pase rápido; a ninguno nos gusta sentirnos mal, sentir dolor, tristeza, incluso rabia. Querríamos estar de buen rollo siempre y buscamos con avidez la "felicidad", gran palabra que usamos demasiado fácilmente a mi gusto. Yo me conformo (jeje) con estar en paz, con un cierto grado de bienestar, harto difícil de conseguir. No sabríamos lo que es sentirnos bien si no nos sintiéramos mal de vez en cuando.

Resulta que las cosas van de otra manera y cuando dejamos de empujar el río, dejamos que la vida tome su propio ritmo, suceden "milagros". Dejarnos en paz a nosotros mismos, dejar de luchar con como somos y como es el mundo y empezar a aceptar lo que hay es la mejor manera de conseguir lo que tanto anhelamos. Lo que resiste, persiste. Cuando soltamos, permitimos que la vida suceda. Y la vida es mucho, mucho más sabia que nosotros.

Todo resultado requiere de un proceso y ese proceso es el camino. Caminante no hay camino, se hace camino al andar. Si nos emperramos en un resultado concreto que tenemos en la mente, lo más probable es que salgamos defraudados, frustrados y dolidos ante lo que surja, diferente a lo que imaginamos. Si logramos mantenernos en el aquí y el ahora con lo que hay, con la realidad de la situación, con lo obvio, abiertos al misterio de la vida, ésta nos sorprenderá con regalos inesperados.
Hay lo que hay; que salga lo que salga.

Hoy flipo con la vida y me entrego a ella. Lo que tanto he deseado en diferentes ámbitos de mi vida, por lo que luché, me desgasté, perseguí hasta la saciedad sin resultado alguno, ahora, cuando he dejado de querer conseguirlo, está sucediendo de la forma más inesperada. Como digo, eso está ocurriendo de forma general en diferentes aspectos, sobretodo en el relacional y en el profesional. Y lo más sorprendente es que jamás e los jamases hubiera podido imaginar cómo está sucediendo.

Y lo mejor de todo, es que puedo descansar, disfrutar y tener confianza en que ciertas cosas, afortunadamente, no dependen de mí.



sábado, 17 de septiembre de 2011

Papá cumple 90 años

Ayer mi padre cumplió 90 años. No se enteró mucho, la verdad. Cada vez que aparecíamos alguno de sus hijos o nietos por la puerta para pasar la tarde con él y felicitarlo, preguntaba el porqué. Y cuando le repetíamos, una y otra vez, que era su cumpleaños, hacía cara de sorprendido (lo estaba realmente) y preguntaba: ¿Cuántos cumplo? 90 Papá, 90....
¿90?? No puede ser, decía él con cara de espanto. Quién me lo iba a decir....Nunca me hubiera imaginado vivir tantos años. ¿Ah no, papá? ¿Y a qué edad creías que morirías? Pues no sé, nunca pensé en eso.

Claro que no, Papá, nunca pensaste en eso porque has sido un niño eterno, un Peter Pan. Y ahora, con ese alemán que te vuelve loco, ese Alzheimer, aún pareces más niño que antes.

Mi hermana me decía ayer que no entendía cómo nuestro padre, que siempre ha comido lo que le ha dado la gana, sin cuidarse nada de nada - a mí no me deis nada verde, que no me gusta- , que se ha metido entre pecho y espalda cantidad inhumanas de dulces -especialmente de nata-, y que ha fumado, hasta casi los 80 años, más de 2 paquetes diarios de cigarrillos, puede estar tan sano físicamente. Y yo le contesté que siempre he dicho que Papá es un extraterrestre con una flor en el culo.

Hace pocas semanas murió un conocido, ya mayor aunque más joven que mi padre, de cáncer de colon. Nunca había estado enfermo y, en la primera ocasión, se va al otro barrio. E historias como esa, las que queráis.

Mi padre ha tenido una angina de pecho y un infarto, del que nos dijeron que no saldría; le encontraron un tumor en el colon y nos dijeron que no le hacían biopsia dada su avanzada edad porque seguro que era un cáncer: era benigno y le extirparon parte del colon por nada; piedras en la vesícula que también diagnosticaron como otro cáncer. Este invierno se cayó y se rompió el brazo. Decidieron no operarlo, una vez más por la avanzada edad y nos avisaron que, sin operación, nunca recuperaría la movilidad: la ha recuperado del todo.

Por no hablar del Alzheimer....este último mes de agosto, por poner un ejemplo, mi madre me llamó a las 3 de la madrugada para que fuera a su casa urgentemente ya que mi padre estaba gritando sin parar por querer ir al baño y no poder levantarse de la cama. Una vez allí, con gran esfuerzo (mide casi 1.90) logré ponerlo en pie. Tardamos 20 minutos en llegar al baño, casi no podía andar, parecía que se le hubiera olvidado.
Contratamos a una persona para ayudar a mi madre durante el día, para que lo ducharas, lo cambiara, le ayudara a vestirse y lo acompañara a pasear, aunque fuera unos pasos en la calle y que le diera el aire; incluso estuve mirando centros de día.
Ayer despedimos al chico. Mi padre vuelve a hacerlo todo solo sin problemas, incluso ducharse, vestirse y todo lo que le da la gana. Él mismo (el chico) nos dijo que se sentía inútil y que le sabía mal cobrar por estar ahí sentado sin hacer nada.

¿Alguien duda de que mi padre es un extraterrestre con una flor en el culo?
Genio y figura

sábado, 10 de septiembre de 2011

Palabras, sensaciones y cosas similares

El otro día pensaba en la impecabilidad, hasta creía haber escrito sobre ello y no, compruebo que no es así. Es igual, de lo que quiero escribir hoy no es de ello, aunque creo que algo tiene que ver.

Me pasa a menudo que tengo sensaciones, sentimientos, emociones, tal vez la palabra sea "intuiciones", que no puedo expresar con palabras porque no logro transmitir con ellas lo que pasa en mi interior. Me veo impotente de hacer entender al otro lo que me está pasando, aunque para mí es una certeza que no puede rebatir  ni la más brillante disertación intelectual. Ante un conflicto o una discusión, me quedo muda, sin argumentos para exponer lo mío por esa incapacidad de llevarlo a lo mental. Pero es que, además, no quiero "razonarlo", porque no hay nada por razonar, es así, lo siento, lo percibo....y no puedo hacer nada con ello para defender lo mío.

No pretendo tener la razón, ya que la misma palabra "razón" indica algo que nada tiene que ver con lo que a mí me pasa. Simplemente lo siento en las tripas y es una certeza.

Me pasa continuamente. Cuando no hay discordia con nadie, pues nada, perfecto, adelante con lo mío, pero cuando sí la hay, ahí viene mi impotencia y frustración por no poder ser "impecable" en la transmisión de lo que siento, lo cual me lleva a callarme y tragarme el razonamiento del otro, sintiéndome fatal. Muchas veces, cuando eso ocurre, acabo por distanciarme de esa persona por sentir que no puedo hacerme entender y con la intención de dejar de sentirme mal por ello.

A lo largo de los años he ido comprobando que mis sensaciones son certeras, aunque me han llevado en muchas ocasiones a problemas y conflictos. "Eso" que a mí me pasa, con el tiempo, lo ven todos y, en más de una ocasión, a toro pasado, me han venido a decir que yo había acertado, pero que no había nada a la luz de las circunstancias que indicara en modo alguno que así era.

Cosas que me pasan......



lunes, 5 de septiembre de 2011

¿Razones o corazones?

http://www.elpais.com/articulo/portada/Razones/corazones/elpepusoceps/20110904elpepspor_7/Tes

No os perdáis este artículo de Xavier Guix

Maya y la Meditación



Cuando inicié este blog, hace ya algunos años, estaba empezando un proceso personal que sigue vigente. Descubrir a Maya, ver a través del velo, incluso poder apartarlo para contemplar lo real es un trabajo de toda una vida, sino de más.
Mi proceso ha atravesado diferentes etapas, con diferentes maestros y tendencias. Todo ello ha aparecido en el momento oportuno y ha significado un paso más en el viaje.

Hasta ahora era evidente que lo que más mella ha hecho en mí es la terapia Gestalt, que se ha convertido en mi profesión. Visto en retrospectiva, no podía ser de otra manera: para mí, no sólo es importante ver para creer, como Santo Tomás, sino experimentar para saber.

La Terapia Gestalt consiste en darse cuenta de uno mismo, ir desvelando los mecanismos de defensa (neuróticos), las reacciones automáticas que constituyen nuestra coraza para evitar que nos hieran, esos patrones de conducta que ponemos en marcha sin ser conscientes de ello. Una vez conocidos, podemos evitarlos e instaurar nuevos patrones decididos por nosotros. En resumen, se trata de conocer el programa que tenemos instalado y que nos conduce a Error para eliminarlo y elegir otros desde nuestra libertad y responsabilidad.

En las distintas formaciones que he ido desarrollando en el ámbito gestáltico (terapia corporal, eneagrama), hay otra disciplina, podría decirse que "transversal", por ser común a todas ellas: la meditación.
Llevo años meditando, ahora sí, ahora no. He pasado temporadas meditando prácticamente cada día, 20-30 minutos y luego meses sin hacerlo. Meditar era algo que, aún sabiendo que me beneficiaba, no lograba instaurar en mi vida de forma regular.

Desde hace unos meses esto ha cambiado. Todo llega, y actualmente medito cada día 1 hora, al menos una vez al día, a veces dos. Actualmente es una necesidad, ya no es una obligación o algo que sé que me va bien y que no logro hacer. La meditación, en este caso la meditación Vipassana, me ayuda a ver a Maya todavía con más claridad, en estos momentos incluso más que la terapia.

No es, como muchos creen, un momento de desconectar de todo. Los inicios de la meditación son difíciles, y si no, probad simplemente a sentaros con los ojos cerrados sin hacer nada durante 15 min., ¡sin dormiros, por supuesto!, sino estando atentos y presentes a lo que ocurre en vosotros: pensamientos, emociones, sensaciones, reacciones corporales. La Meditación Vipassana propone darse cuenta de todo ello, sin reaccionar, permaneciendo en la quietud y en la observación. Siéntate y observa.

Aparecen todos los demonios, todos los mecanismos neuróticos, todas las tensiones corporales, todos los pensamientos evitativos y obsesivos, todos los miedos y emociones diversas. Obsérvalo todo y no hagas nada.

La meditación es una de las herramientas más poderosas que conozco para conocerse, para ir limando el ego, para sanar, para abrirse a otras realidades, para liberar energía estancada y tensiones, para conectar con nuestra fuerza y con nuestra creatividad, con nuestro propósito, y, desde luego, para abrir el corazón.

Con la meditación, poco a poco va cayendo nuestra coraza y Maya se va desvelando, para dar paso y dejarnos entrever lo que somos verdaderamente todos: seres de luz.


miércoles, 20 de julio de 2011

Volver a escribir

(Ilustración tomada del blog de Mendoza Eugenia)

Haciendo limpieza de mis carpetas virtuales me encuentro con una que contiene lo que escribí hace años en una página -¿la recordáis?- que se llamaba "Facebox", todo un preludio del actual Facebook, e incluso antes hubo una que se llamaba "Gentebox".
Prácticamente a diario escribía, sobre mí, mis sentimientos, emociones, pensamientos, experiencias, aprendizajes. Me mostraba tal cual me sentía.
Hoy, releyendo los posts del pasado, no me reconocía como autora de los mismos. ¿Dónde he aparcado la inspiración? ¿En qué lugar recóndito de mi ser he guardado las palabras sanadoras que surgían espontáneamente de mi interior?

A veces creo que parte de las cosas que he aprendido de mí misma me han llevado a cambiar ciertas actitudes que he juzgado como negativas. Sí, recuerdo que en algún momento me dije que mostrarme tal como lo hacía estaba fuera de lugar, que a nadie le interesaba lo que a mí me pasaba. Quizás hay algo de verdad en ello...y hay otra verdad: que me gustaba escribir, que disfrutaba haciéndolo y que algunas de las personas que me leían también lo hacían.


Recuperar aspectos de mí que que tenía relegados en el olvido, volver a sentir la libertad de expresarme, dar rienda suelta a lo que sale de las teclas del ordenador, conversar conmigo misma a través de las palabras escritas, comunicar, comunicarme; empezar a abandonar el aislamiento voluntario al que me he sometido en los últimos meses, cual ermitaña en su cueva; aislamiento, no sólo voluntario, sino también agradable, necesario, incluso vital. Y no lo voy a dejar así de sopetón, no;  me siento a gusto en la soledad de mi casa, disfruto de hacer lo que me dé la gana, de acostarme a las tantas escuchando música, leyendo, viendo la tele, charlando con algún amig@ en la confidencialidad de la noche o, como ahora, escribiendo. 

domingo, 10 de julio de 2011

Karunesh-Phase"Circle" (Hubble Images)



Viendo estas imágenes del Hubble y escuchando esta música entro en un estado extraño en el que todo lo real me parece irreal y todo lo que suelo etiquetar de irreal y fantasioso se revela ser algo tan tangible como las teclas del ordenador que me permiten escribir esto.
Tocar de pies al suelo de forma obsesiva puede ser tan tramposo como estar colgado permanentemente de lo pseudo-espiritual. Encontrar el equilibrio entre ambos polos es tarea de toda una vida, sino de más.
Leía hoy en un blog que la única tarea posible en estos momentos es trabajar por la Unidad y para mí eso significa también la Unión entre el Cielo y la Tierra, entender que tal como es Arriba es Abajo, que Tú eres Yo y que Yo soy Tú, que cualquier persona que habita en este planeta es una parte de nosotros mismos, y que todos somos el Universo; que el Universo está en el interior de todos y cada uno de nosotros.
Lo que me hago a mí misma, se lo hago al Mundo entero, al Cosmos; si me amo, estoy amando a toda la humanidad; si me odio, odio al Todo; si me perdono, perdono a todo el que hace como yo.
Y sólo puedo empezar por mí misma. Si digo que amo, que perdono, que ayudo al prójimo y no lo hago conmigo misma, estoy cometiendo un engaño, una falsedad.

Las imágenes del Hubble me hacen sentir pequeña e insignificante ante tanta inmensidad y belleza, pero no quiero ignorar que formo parte de ello y ello de mí.

"No busques a Dios en el Paraíso, lo encontrarás en el Infierno", leía también en Facebook. Nada más cierto. Sólo atreviéndonos a bajar al Hades descubriremos lo divino en nosotros. Sólo desde la oscuridad de las profundidades podremos ascender hacia la Luz. O, como dice un amigo mío, más que ascender nosotros hacia la Luz, la cuestión es que la Luz ilumine la oscuridad.

domingo, 8 de mayo de 2011

Grupo de duelo





Creo sinceramente que necesitamos acercarnos a la muerte mientras estamos en vida.
También creo que todo el que lo necesite tiene que tener acceso a ayuda, si así lo siente.
Creo que el duelo compartido es más llevadero. El proceso, el camino, se hace más ligero y, probablemente más rápido.
Por estas razones y muchas más, he decidido ponerme manos a la obra y ofrecer terapia de duelo en grupo, asequible para todos los bolsillos.

  • Si estás en un proceso de duelo por una pérdida importante en tu vida
  • Si tienes una enfermedad crónica o terminal
  • Si tienes a alguna persona querida enferma crónica o terminal
te ofrezco reunirnos una vez por semana con personas que están pasando por lo mismo o algo similar.

No es un grupo de ayuda mutua, sino un grupo terapéutico, moderado por mí:

Ana H. Huet
Terapeuta gestáltica y corporal
Especializada en procesos de duelo
Terapeuta de Flores de Bach
Maestra de Reiki
Trabajadora Social

A medida que me contactéis, definiremos el día y la hora del encuentro.

Lugar: Sant Cugat del Vallés (Barcelona - España)
Precio: 10€ por sesión
Teléfono de contacto: 649542069
o si lo prefieres, escríbeme un e-mail: anahhuet@gmail.com

Sé que a veces es difícil tomar la decisión de incorporarse a un grupo o a una terapia. Por ello te animo a que hables conmigo, o me escribas. Podemos concertar una primera entrevista totalmente gratuita para obtener más información y decidir, con total libertad y sin compromiso, si crees que te puede ayudar o no incorporarte al grupo o hacer terapia individual.

Un saludo afectuoso
Ana

domingo, 27 de marzo de 2011

De la maternidad


3.15 de la madrugada.
He pasado una larga temporada durmiendo mucho, como recuperando sueño atrasado de años. Es la misma sensación que cuando estás muy en tensión y de golpe, sueltas y caes agotado. Eso me ha pasado a mí a nivel macro. Mi cuerpo ha soltado la tensión acumulada durante casi toda una vida. Se ha desplomado, descansando finalmente, y yo con él.

Desde hace unos días me siento muy energética y con ganas de volar. Supongo que es la energía, liberada al fin, que me da alas. Mi mundo se está ampliando y vislumbro una inmensidad que jamás había imaginado. Y también fuerza, fuerza interna.

Con esa energía estoy ahora escribiendo de madrugada.

En menos de un mes daré un taller en una asociación de doulas (Doulas Con-Ciencia) sobre la maternidad y las pérdidas. Resulta curioso observar que, desde que me propusieron impartir este taller, hace ya año y medio, todos los cambios internos que me han sucedido han ido ahondando y llevándome hacia el contacto con mi propia energía femenina, con mi capacidad de dar vida, de crearla e, inexorablemente hacia la maternidad.

Me resulta extraño, a estas alturas de mi vida en que mis hijos son ya jóvenes adultos independizados, reflexionar y hablar sobre mi maternidad. Raro y necesario para mí.

Me doy cuenta de lo inocente e ignorante que fui con respecto a esta experiencia. Me duele, a la luz de todo lo que sé ahora, de todo lo que he aprendido últimamente con respecto al embarazo, el parto, el post-parto y los primeros años de la vida de mis hijos, lo que hice y lo que no hice; me duele no tener ya la oportunidad de vivirlo de otra manera. Me siento un claro ejemplo de como NO hay que hacerlo; me duele no tener ya la opción de experimentarlo con la conciencia actual.

Ese es mi propio duelo con respecto a mi maternidad. Necesito llorar la pérdida de lo no vivido.

Y necesito rabiar, enfadarme y gritar por una cultura, una educación y un sistema que llevan a las mujeres a olvidarse de su propia naturaleza, a renegar de ella; a sustituir lo natural y sano para la madre y para el bebé por sucedáneos pseudo-científicos, por posturas anti-naturales, por alimentos que nada tienen que ver con las necesidades del niño.

Aúllo de dolor y de rabia por la represión de la naturaleza salvaje e instintiva de la mujer embarazada (y de la no embarazada también).

Yo no pude, no supe y no tuve la oportunidad de vivir esos preciosos momentos de la forma en que me hubiera gustado hacerlo, aunque en aquel tiempo no fuera consciente de ello. Siento que no tuve opción.
Recordándolo ahora, me doy cuenta de que sufrí varios maltratos, tanto en los embarazos como en parto y post-parto, por parte de hospitales, médicos, enfermeras y, desgraciadamente, también de mi familia.

El tema de la maternidad y de la necesidad de regresar a nuestra naturaleza está tomando mucha relevancia en mi vida; está despertando en mí, además de viejos fantasmas, grandes dosis de curiosidad, interés, pasión e implicación.

Hace años que me especialicé en el tema de las pérdidas y del duelo. Actualmente tengo la oportunidad de unir las dos polaridades: el nacimiento y la muerte; la vida y sus pérdidas.Solemos ensalzar el nacimiento y la vida en detrimento de la muerte y de las pérdidas. Recordemos que las primeras van ineludiblemente ligadas a las segundas. El nacimiento implica la muerte; la vida implica pérdidas. No podemos desligarlas, aunque a menudo nos gustaría hacerlo y la sociedad occidental lo intenta por todos los medios. Es una batalla perdida, el desenlace, ya lo sabemos.

¿Para qué negar entonces lo evidente? Mejor lo afrontamos y lo aceptamos y, en el camino, podemos sorprendernos con lo que iremos encontrando.

La maternidad, tal como explica sabiamente Laura Gutman en su libro "La Maternidad y el encuentro con la propia sombra", es una excelente oportunidad de bucear en nuestras profundidades. La sombra aparece y podemos confrontarla......o ignorarla. Si decidimos sumergirnos en ella, puedo asegurar que encontraremos tesoros insospechados.

Yo no pude vivir la maternidad como ahora sé que hubiera querido. El dolor, la rabia, la experiencia, la madurez, la profesión y los regalos que ahora la vida me está dando, todo ello,  lo pongo al servicio de otras mujeres para que ellas sí tengan esa oportunidad.

Hace años pronuncié una frase que ahora toma mucha relevancia: en la sombra está mi fuerza.


La maternidad también es sombra.

La maternidad está en la sombra, por desvalorizada, por mecanizada, por vulgarizada, por menospreciada.

Sólo recuperando el valor de la maternidad, con su sombra, con su aspecto salvaje, con el dolor y las múltiples pérdidas y alegrías que supone, podemos recuperar la dignidad de la mujer, la dignidad del hombre, la dignidad de la humanidad.

lunes, 21 de febrero de 2011

TV3 y los Servicios Sociales

Llevo días con ganas de escribir sobre una simple frase del guión de la telenovela catalana La Riera que me despertó indignación. Una sola frase con toda una trama que están desarrollando extensamente y que me lleva al cabreo.
Brevemente explicaré que la serie retrata a algunos personajes bastante mafiosos, una familia con sus luces y sus sombras.
Uno de ellos es propietario de un piso que tiene desocupado y en venta. Cuando logra venderlo, se encuentra con que una pareja con un niño pequeño han ocupado el piso y han cambiado la cerradura.

Y aquí empieza la serie, para mí, de detalles desafortunados de esta historia:
1. El propietario, bastante mafiosillo él, en vez de acudir a las autoridades competentes (bah, me voy a pasar meses antes de recuperar el piso), decide enviar a algún matón para echarlos.
2. Otro personaje de la serie, que ha sido ladrón y estafador durante toda su vida se entera de esto y, ni corto ni perezoso va a chivárselo....¡al cura del pueblo!!
3. ¿Porqué al cura del pueblo? y aquí viene lo que más me ha indignado: ante la indicación del propio cura de acudir a Servicios Sociales, el tío va y dice: ¡sí hombre! para que les hagan recorrer pasillos y pasillos sin darles solución!
4. El cura del pueblo decide ir a ver al propietario para convencerlo de que deje a los sin techo en su piso, que sea "un buen cristiano" renunciando a lo suyo en beneficio de una familia que lo necesita.

¡Pero bueno! ¿Es que hemos vuelto a la Edad de Piedra, o mejor dicho a la Edad Media en la que sólo la Iglesia tenía autoridad moral y no moral sobre cualquier asunto?
¿De qué han servido siglos de profesionalización y especialización laborales?

Los guionistas se han cargado de un plumazo instituciones enteras, como los Servicios Sociales, que lidian, con pocos recursos, con todos los sectores más desfavorecidos de la sociedad. Profesionales (trabajadores sociales, educadores, psicólogos, administrativos, auxiliares,  etc.) que, con un sueldo irrisorio, pasan sus jornadas escuchando y solucionando problemas y situaciones durísimas.

Que los Servicios Sociales y especialmente los trabajadores sociales tenemos mala fama, es de todos sabido. Y es injusto, muy injusto. No es la primera serie televisiva en la que, cuando aparece un trabajador social, es como si dijeran: ¡cuidado, qué viene el lobo!
Separamos a hijos de sus padres, encerramos a drogodependientes y hacemos que la gente recorra pasillos sin darles solución....¡pero la Iglesia sí tiene soluciones!
Lo que sí tiene es dinero, probablemente mucho más que la partida asignada por el Gobierno para los Servicios Sociales.

Con datos concretos: estando yo de trabajadora social en una residencia geriátrica, el sueldo por convenio que yo cobraba era de 40€ más que la chica que venía a planchar. ¿Dónde está valorado que yo haya estudiado una carrera de 3 años, la responsabilidad que tenía con los ancianos, con sus familias y con la solución de problemas personales y humanos que afrontaba cada día?

¿Realmente la gente cree que los trabajadores sociales nos dedicamos a joder la vida de los demás? ¿que separamos a hijos de sus padres por pura crueldad? ¿Alguien se ha parado a pensar lo duro que es eso, si es que llega el momento en que se valora que un niño estará mejor sin sus padres? Y esa valoración no es gratuita ni fortuita. Os puedo decir que, antes de llegar a esa decisión, se han buscado muchas otras soluciones, se han dado oportunidades a los padres para rectificar su conducta, que no es otra que la del maltrato del niño, se les ha ayudado de diferentes maneras. Se valora con mucho cuidado lo mejor para el niño  e incluso a veces, se decide dejarlo con sus padres a pesar del maltrato si el niño va a estar mejor con ellos que sin ellos. Son temas muy delicados, que no se tratan a la ligera, sino todo lo contrario.

Y volviendo a la serie de TV3, con ese desprecio hacia los Servicios Sociales y esta magnificación de la  labor de la Iglesia en los asuntos sociales, se han cargado de un plumazo varias profesiones y todo lo recorrido con tal de profesionalizar una labor que antes estaba en manos de la beneficencia, de la "buena voluntad" de los feligreses, que ayudaban o no ayudaban en función de su propia moral, fomentando la caridad mal entendida, que no es más que dar a su conveniencia para calmar su conciencia.

La Nueva Ley de Servicios Sociales en Catalunya aboga por hacer a las personas responsables de su propia vida. No es darles la dinero, comida, alojamiento "por la cara", sino que propone hacer un trabajo con las personas para que dejen de ser dependientes de los Servicios Sociales. A veces se logra y otras no, pero nos alejamos, afortunadamente, de crear dependencia en las personas, se las ayuda  a ser autónomas.

Se trata de enseñar a pescar, no de dar el pescado.

Me asusta y me disgusta la ligereza con la que los guionistas y todo el equipo de esta serie y de muchas otras tratan temas complejos y sensibles. Una cosa es hacer una crítica constructiva. Fallos, errores, carencias, las hay en todos lados. Los Servicios Sociales no son una excepción y se cometen muchos. Pero de aquí a cargárselos alegremente en favor de la Iglesia, me parece muy grave.

En esta serie se han cargado con mucha ligereza, tan sólo con este tema, la ley de la propiedad (el propietario, por mucho que sea una "mala" persona, tiene derecho a hacer con su piso lo que le dé la gana...y si no, ¿qué haríais vosotros en este caso? ¿Renunciar a vuestro piso? Estoy segura de que no.
Se han cargado la labor de la autoridad competente en saber qué hacer con esas personas sin techo y se han cargado la labor de los Servicios Sociales. Todo lo solucionará el párroco del pueblo.

Chicos, yo no sé para qué tanta profesión, tanto Estado del Bienestar, tanta institución. Que se ocupe de TODO la Iglesia y punto.  ¿O no?

jueves, 17 de febrero de 2011

El deseo en Vipassana (de la web Conciencia Sin Fronteras)





En Budismo el deseo es el principal obstáculo para el desarrollo espiritual. Puede ser deseo sexual, sensual, … ya que hay numerosos objetos sensuales que entran por los ojos, los oídos, las fosas nasales, la lengua, el cuerpo, y se trata de manejarlo adecuadamente.

La práctica de Vipassana nunca supone suprimir, sublimar o controlar. Se trata de aceptar nuestro deseo cuando surge, establecer una relación con él y permitirnos experimentarlo; es decir, dejamos que el deseo aflore y lo abrazamos, pero sin llegar a ser el deseo. No nos identificamos con el deseo, sino que simplemente lo experimentamos.

La actitud occidental ante el deseo es la de realizarlo, la de satisfacerlo, mientras que en Vipassana no tratamos de actuar: primero lo acogemos y lo experimentamos plenamente estableciendo una relación con él. Por ejemplo: cuando sentimos el deseo de comida y la comida está frente a nosotros, lo que queremos es comer. Entonces, primero sentimos el deseo al permitirle que acceda a la conciencia y se despliegue completamente: así contemplamos el deseo y tratamos de comprenderlo, ya que el deseo es una energía que está dentro de nosotros. En definitiva, lo que hacemos es experimentar la poderosa energía del deseo, no pensar acerca de ella.

El deseo puede ser conectado al cuerpo o puede ser conectado a la mente, a la psique, y al observarlo podemos experimentar la intensidad y el poder de su energía. La clave está en experimentarlo, no en pensar acerca de él.

Cuando nos identificamos con el deseo, en lugar de percibirlo como es, nos vemos arrastrados irremisiblemente a la acción; en este caso la energía del deseo es muy poderosa y la acción se lleva a cabo de forma compulsiva y condicionada. Pero si lo observamos tal y como es, es decir, si no nos identificamos con él, nos podemos separar de él y realizar nuestra auténtica elección: así la acción será el resultado de la comprensión clara y de la toma de conciencia. Por tanto, se trata de percibir el deseo, dejar que se haga poderoso dentro de uno mismo, como una entidad independiente dentro de la persona, en su conciencia, en su cuerpo… observándolo y relacionándose con él, es decir, experimentándolo plenamente. A través de este proceso el deseo pierde mucho de su poder.

Un vez que se conoce bien el deseo, la acción llegará como un resultado de nuestra visión y comprensión obtenida a través de la experiencia directa del mismo.

El deseo tiene un aspecto destructivo, ya que nos empuja a la lucha, pero puede ser transformado y convertirse en un anhelo, que es una especie de deseo elevado, algo mucho más gentil. Esto es válido para todos los tipos de deseo. Incluso en el sexo: si hemos realizado el proceso de observación y experimentación del deseo adecuadamente, podremos disfrutar mucho más de la acción, ya que no somos arrastrados a ella y, por consiguiente, podemos ser más amables y armoniosos.

La clave es no actuar siguiendo el deseo compulsivo, ya que éste implica tensión física, mental o emocional. Por el contrario, se trata de llegar a la acción desde un estado muy claro y relajado.

En el Budismo existen una serie de reglas morales, por ejemplo, no practicar sexo durante las festividades budistas. Cuando practicamos Vipassana yo creo que no necesitamos reglas, ya que confiamos en la propia toma de conciencia, en la mirada interior y en la comprensión directa que resulta de haberse abierto al deseo y haber experimentado plenamente su energía antes de actuar.

lunes, 14 de febrero de 2011

Frases elegidas del film ¿Cómo cocinar tu vida?

(Recibido de una lista de correos, gracias Lía)

Mi maestro, Suzuki Roshi decía:
"Cuando estas cocinando, no sólo estás cocinando,
no sólo estás trabajando con comida,
también estas trabajando en ti mismo.
Estás trabajando en otras personas."
 
Me gustaría que estudiaran. Estudiaran... por un lado, cocina...
...y por otro lado, se estudiaran a si mismos.
Estudien qué es la felicidad, qué es la alegría.
¿Qué es lo que realmente quieren en sus vidas?
Es fácil pasar por toda una vida...
...sin tener realmente lo que uno quiere...
...y persiguiendo muchas cosas.
Sobre todo en nuestro mundo moderno.
Es importante estudiar:
como hacer para que lo que queremos...
...entre en nuestras vidas,
entre en nuestros corazones.
 
Si bien estamos cocinando la comida,
en la práctica, la comida
nos está cocinando a nosotros.
Trato de seguir a la masa,
prestarle atención a lo que
la masa me está diciendo.
 
 
Lo que hacemos es aprender y ofrecer...
Para mi, se trata de desarrollar
la atención y la conciencia...
...y también lo que en el Tenzokyokun
entendemos por las 3 mentes:
La gran mente,
La mente alegre...
Y la mente amableYo espero..., mi deseo, mi intención...,
...yo siento que estamos desarrollando esas mentes...
mientras utilizamos la comida como vehículo.
La gente me pregunta: "¿Cómo lo haces?"
y yo les respondo: "Estoy amasando"
Es lo que estoy haciendo,
y es cómo lo estoy haciendo.
 
 
 
 
 
"Cuida los recipientes y las
herramientas como si fueran tus ojos.
Trata la comida, pensando
que es así de preciosa,
como si fueran tus ojos.
Manejala con cuidado y sinceridad.
No desperdicies ni un solo grano."
 
Cuando recién empezaba a cocinar,
le pregunté a Suzuki Roshi
si tenía algún consejo para mí.
Él dijo: "Cuando laves el arroz...
...lava el arroz.
Al cortar las zanahorias,
corta las zanahorias.
Al revolver la sopa,
revuelve la sopa."
Esto suena simple y obvio...
...pero la mayor parte del tiempo...
no pensamos en lo que hacemos.
No estamos viendo con nuestros ojos,
sintiendo con nuestras manos.
Estamos pensando en
cualquier otra cosa.
Tenemos muchas cosas en nuestra mente.
Así que no es tan simple.
Haz lo que estás haciendo.
 
 
 
Si mientras estás leyendo algo, piensas:
"Hay un pájaro ahí,
hay una urraca azul en mi techo."
"La urraca está cantando,
pero no canta muy bien."
Si piensas así, eso será ruido.
Pero si no estás
perturbado por la urraca,
la urraca va a llegar a tu corazón,
y tu serás una urraca,
una urraca que está leyendo algo.
El pájaro ya está aquí,
ya está en mi mente,
y yo estoy cantando con el pájaro.
Suzuki Roshi dijo:
"Permite que las cosas lleguen a tu corazón."
 
¿Permites que las cosas lleguen a tu corazón?
¿O de alguna manera te proteges,
te ocultas, o te defiendes...
para que las cosas no lleguen a tu corazón?
 
 
 
 
Resulta que lo que es tan doloroso en nuestra vida...
...es que estamos separados de nuestro corazón.
En realidad, el problema no es...
...que las cosas no estén haciendo lo que queremos que hagan.
El problema es, que porque ellas no hacen lo que nosotros queremos...
...las separamos de nuestro corazón,
nos protegemos a nosotros mismos,
y nos distanciamos.
Y luego, encontramos este dolor dentro.
Es algo así. Un dolor interno. Un anhelo.
Por lo tanto, una estrategia es esta especie de disociación,
o de separación, de distanciamiento de las cosas. La ausencia.
Y la otra estrategia básica... ...que se le ha ocurrido a la gente a lo largo de los años es...
...tomar una posición dominante, vigorosa...
...y decirle a las demás cosas y personas:
"Vas a hacer lo que yo digo"
Y usar insultos... o intimidaciones de cualquier tipo.
 
Suzuki Roshi dijo:
"En tu cultura, tienen la idea de controlar las cosas.
Y si no puedes controlarlos,
si esas cosas, si esas otras personas o países...
...no hacen lo que quieres...
...los destruyes."
 
 
 
"Dos tercios de tu vida han pasado...
...sin siquiera pulir una parte...
...de tu fuente de santidad.
La vida te devora.
Tus días están ocupados...
...con esto y aquello.
Si no cambias al escuchar mis palabras...
...¿qué más puedo hacer?"
 
Ir cada vez más rápido es una
enfermedad de nuestros tiempos.
Es algo muy desafortunado.
Cuando me apuro tengo la sensación
de que la vida se me está pasando.
Ya no le presto atención a los niños.
Detenerme a mi mismo, y volver al presente,
es un gran alivio. Restablece mi espíritu.
 
 
 
 
 
Descansa en lo inmediato,
como si fuera infinito.
Eso es religión.
No tienes tranquilidad,
porque te ocupas de todo.
 
 
 
 La sinceridad es la cualidad
dónde se dejan ver las imperfecciones.
 
 
Las líneas de tu rostro ...
...son, en realidad, parte de tu sinceridad.
Hay cosas que no tienen lineas,
que no envejecen...
...como el plástico.
El plástico no es sincero. No envejece. No le aparecen líneas.
Así que cuando algo envejece...
...en realidad, apreciamos las líneas.
Apreciamos cómo se ve.
Vemos algo real.
Estamos viendo lo que es real.
Estamos viendo algo como lo que es.
 
Tu tienes valor propio.
Y ese valor, ya sabes...
...no es...
...un valor comparativo ...
...o un valor intercambiable.
Ha sido determinado por algo mayor.
 
Un día, durante un té, un estudiante
que estaba junto a Suzuki Roshi le preguntó:
"Entonces, ¿qué piensa usted sobre todos estos estudiantes locos del Zen?"
Roshi dice, "Creo que todos han llegado a la iluminación....
...hasta que abren la boca."

miércoles, 9 de febrero de 2011

A través del velo...un tupido y oscuro velo



Hace ya varios años que abrí este blog con el nombre "A través del velo". ¿Por qué "a través del velo"?
Porque en mi vida tiene un importante peso descubrirme a mí misma, desvelarme, conocer mis profundidades, la sombra y la luz que habitan en mí. Eso me ha llevado hasta mi actual profesión de psicoterapeuta Gestalt.

El velo, para el hinduismo, se llama Maya. Maya nos impide ver la realidad. Yo creía que era algo externo a mí, como si el Mundo fuera un sueño y nada fuera real. El velo era como una niebla que distorsionaba la verdad, lo obvio, lo que hay.

Y así es, Maya es todo esto, Maya es un velo, una niebla, una ceguera, una distorsión, y no es externa, es interna, es propia. Cada uno de nosotros distorsiona según su carácter y estamos convencidos que lo que vemos es lo que hay. De ahí a discusiones, conflictos y guerras no hay más que un paso.

La distorsión es tan sutil, tan fina, tan puta, que es muy difícil de descubrir. Aparenta ser como el velo de la foto de este blog: tenemos la sensación de estar viendo lo que hay detrás con toda claridad, tanto que si alguien nos dice que ve algo diferente, lo vamos a tachar de loco.

El proceso personal lleva a ir despejando esa niebla, a sacar capas del velo y a aceptar que sí, que miramos a través de él. En mi experiencia, sólo la aceptación de mi ceguera me permite percibir la realidad un poco más claramente y sobretodo, a aceptar a los demás con su propia distorsión.

La Gestalt, junto con la Meditación Vipassana, es para mí la combinación perfecta para poder darme cuenta del tupido velo que distorsiona la realidad. La Gestalt es la filosofía de lo obvio, una actitud de vida que facilita ver lo que hay, detectando paciente y atentamente la ilusión creada por la densa niebla.

Según Wikipedia, la meditación vipassana es una técnica de autodiscernimiento basada en la observación de la mente y la materia y sus aspectos de impermanencia, insatisfacción y falta de una esencia inherente e independiente o «yo». O sea, Gestalt y Vipassana son lo mismo. Se trata, básicamente, de la auto-observación, sin pretender cambiar nada, sólo observando y dándose cuenta de lo que hay.


Lo que sana es ver lo que hay. Sencillo, simple....y difícil.


En mi caso, cuanto más hondo voy, más profundidad encuentro, más capas del velo aparecen.


Sólo a través de la aceptación de lo que soy, de mi humanidad en todos los sentidos, de la rendición y de la entrega, alcanzo cierta paz.