domingo, 1 de febrero de 2009

Cerrando Círculos



CERRANDO CÍRCULOS 
Por Paulo Coelho Novelista Brasilero 

Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto.

Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando. 

¿Terminó tu trabajo?, ¿Se acabó tu relación?, ¿Ya no vives más en esa casa?, ¿Debes irte de viaje?, ¿La relación se acabó? 

Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente "revolcándote" en los porqués, en devolver el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho. 

El desgaste va a ser infinito, porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanos, todos y todas estamos encaminados hacia ir cerrando capítulos, ir dando vuelta a la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante.

No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos porqué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. 

¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos y vender o regalar libros. Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación. 

Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que dar vuelta a la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente. El pasado ya pasó. No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú. 

Suelta el resentimiento. El prender "tu televisor personal" para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarte mentalmente, envenenarte, y amargarte. 

La vida está para adelante, nunca para atrás. Si andas por la vida dejando "puertas abiertas", por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. 


¿Noviazgos o amistades que no clausuran?, ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?), ¿Necesidad de aclaraciones?, ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios que lo invadieron? Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio. Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. 

Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo. 

Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida. 

Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo. Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste sin ese adhesivo. Por lo tanto, es costumbre vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir. 

Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr, porque te repito: nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad. Pero cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suéltate. Hay muchas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escojas, te ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad. 

¡Esa es la vida! 

Paulo Coelho

6 comentarios:

Irreverens dijo...

Conocía ya el texto.
:)
De todos modos, me parece muuuy saludable releerlo de vez en cuando.

En el pasado me costó cerrar algunos capítulos y eso me hizo muchísimo daño.
Ahora puedo afirmar que he aprendido a cerrarlos, pero nunca está de más recordármelo a mí misma.

Como siempre, Ana, debo darte las gracias por colgar palabras tan terapéuticas como éstas.
:D

Petons

Ana dijo...

Hola Irre, como tú, yo también lo conocía antes de colgarlo. Cuando lo vuelvo a leer, me vuelve a servir... a mí me cuesta cerrar puertas, círculos o lo que sea. Soy de las que las deja abiertas "por si acaso". Como ya sabes, mi trabajo gira en torno a las pérdidas, a la muerte y el texto va que ni pintado con el tema!!!
Un besote

Isabel dijo...

Menudo texto! Para recordar una y mil veces y volver a empezar. No puedo aportar nada a lo ya expuesto, mis palabras solo enturbiarían la claridad de la verdad. Lo que sí, es que he recordado aquel debate que mantuvimos en Gentebox (creo), no sé si lo recuerdas, pero fue intenso, como casi todos nuestros debates. También he recordado la primera vez que el texto llego a mis ojos con el consiguiente impacto que me causo. Y es que hay lecturas que deberían ser obligatorias, no una, sino muchas veces, para no olvidar, para tomar conciencia.
Muchas gracias por traerlo a mi recuerdo…ya sabes que la memoria es muy selectiva.

Oye y otra cosa, es que no me deja el sistema entrar al facebox (o como puñetas se escriba) me parece divino!!! El video que has colgado en tu espacio, es más creo que es de visión obligatoria para cualquiera que tenga el más mínimo problema o interés en vivir la vida.

Pues eso que a pesar de no contar nada de ti, dejas ver mucho, es fácil identificar a la persona que hay detrás de las letras (propias o ajenas, aunque elegidas)…sensibilidad, humildad, valor, ternura, coherencia…muchas cosas Ana.

Besos “mil”.

Nina Maguid dijo...

Que vivan las bisagras y los pestillos. Y las piernas para caminar, porque de nada sirve cerrar una puerta si después nos quedamos en el umbral.
Valor y mochila para todos!

Juana dijo...

Reconozco, cada vez más, mi facilidad para regalar, donar, tirar y dejar las cosas, hasta a mí misma me sorprende.
Me resulta fácil dejar atrás lo que ha sido mio, lo que no termino de encajar es lo de dejar atrás a las personas que no he conseguido integrar en mí, es como si hubiese perdido la oportunidad ...... y me duele durante mucho tiempo ..... estamos en ello.

Maria dijo...

Mira que es rebelde la mente. Cómo se aferra a cosas del pasado o se "extravía" en un futuro desconocido e inventado.
Un saludo