miércoles, 13 de agosto de 2008

No sé

He perdido el ritmo de escribir aquí, hacía muuuuchos días que ni entraba en blogger. Tampoco ahora sé muy bien que decir. La vida real me tira tanto en estos momentos que no hay espacio para la virtual. Incluso cuando tengo tiempo, no me apetece escribir, tengo la sensación de perder la esencia de lo que siento al hacerlo.

Este año no he viajado ni viajaré en vacaciones, quiero decir, no hay viaje "físico" a otros países o lugares. Sí hay viaje, un poderoso viaje interior que se inició a principios de julio, que me ha llevado a coger la baja en el trabajo y que empalmaré con las vacaciones que me quedan.

La dureza llama a la dureza. ¿No te quieres enterar? tranqui, tenemos una extensa variedad de métodos para que lo consigas, aunque tal vez no te gusten.

Iria habla de la amistad. Yo del sentido de la vida. ¡Qué profundas estamos, querida hermana del alma!

Pero no, no quiero hablar del sentido de la vida. No tiene sentido hablar del sentido de la vida.

Tengo 50 años y estos días, en casa, clavada en una tumbona cual inválida convalesciente, he hecho un repaso de mi vida, al más puro estilo de los programas de TV en fin de año: "los acontecimientos más importantes de este año que acaba". En mi caso, de lo que a mí me gusta llamar "la mitad de mi vida", aunque no sea la mitad... o quizás sí, quién sabe?

El dolor de espalda, que me acompaña a todas horas desde hace 3 semanas, me ha obligado a estarme quieta, a pararme y así poder hacer ese repaso. He llorado, he reído, he suspirado, he agradecido, me he enfadado.... de todo un poco, porque así es la vida, porque es lo que hay, porque nunca todo es blanco o negro.

Siento que es un momento de inflexión, de cambio, por fin he podido encajar todas las piezas del rompecabezas en su lugar y observo el dibujo completo, con sus luces y sus sombras, todo integrado, todo ubicado.

Vale, perfecto....y....¿ahora qué?

Compruebo que me había emperrado en colocar ciertas piezas en lugares que no les correspondía, aunque fuera torciéndolas o queriendo convencerme de que SÍ era su lugar, buena soy yo pa eso, que cuando me meto algo entre ceja y ceja, por mis ovarios que así tiene que ser!! Y no... finalmente he tenido que bajar la cabeza que tan orgullosamente erguía queriendo tener la razón y aceptar que la vida tiene su propia vida, su propia inercia, sus propias razones, sus propios modos.

Ahora, a descansar, bastante me he peleado ya conmigo misma y con las putas piezas del puzzle.

No sé qué será de mi vida en cuanto acaben las vacaciones, a principios de septiembre. Sé que ya no viviré la vida como hasta ahora porque estoy cerrando una forma de vivir, una forma de pensar, una forma de sentir, una forma de estar en el mundo.

Lo único que tengo claro es que.... no sé.


8 comentarios:

Juana dijo...

La vida es lo que es, mi vida ha cambiado este año, mi padre se muere sin remedio, mi madre lo lleva mal. Mi profesor de meditación me decía: "¿De que sirve meditar cuando pierdes algo que de verdad te importe?". A veces lloro, a veces me río, cambio de estado, lo que he encontrado es un lugar para el silencio, solo pasa a ratos, pero de eso me ha servido lo que he hecho.
Ya sé que no te sirve de nada lo que te escribo, pero merece la pena intentarlo.

Ana dijo...

Siento mucho lo que te está pasando Juana y estoy de acuerdo con tu profesor de meditación: no sirve de nada meditar cuando hay mucho dolor.
Casi siempre me sirve lo que me escribís, la cuestión ahora es que...me siento muy bien. Parece que mi texto te ha causado la impresión contraria. A través del dolor físico he llegado al descanso y a un estado de aceptación de lo que ha sido mi vida hasta ahora. El no saber qué pasará a partir de ahora me relaja. Tengo mi espacio de silencio, medito cada día.

Iria dijo...

Sí Ana, muy profundas y además me gusta estarlo (como sé que te gusta a ti) y no es cuestión de ser trascendental o intrascendente sino de encontrar el equilibrio contigo misma y tu ubicación en la vida, con la vida. Y ello evidentemente lleva a meditar y dejarse sentir.

Me alegra mucho (ya lo sabes) tu viaje interior, especialmente por los paisajes que te deja ver y que tú estás ordenando, situando tan bien en tu memoria.
No tiene sentido hablar del sentido de la vida. No lo tiene. No. De cualquier forma (como ya sabes) últimamente me lo estoy planteando mucho y creo haber encontrado la respuesta al menos mental_ a mí sentido…que no puede ser otro que la vida misma, todo lo que la configura lo bueno y lo malo y la esperanza Ana, la ilusión que nos mueve a continuar después de los golpes, el equilibrio de cada momento…el dolor y el amor en todas sus dimensiones.

Yo tampoco sé que va a ser de mi vida, ya sabes estoy cerrando una etapa y también viajando…gracias por acompañarme en algunos trayectos tan complejos del itinerario.

Unos mil besos o más mi querida hermana.

Wilde dijo...

Dice el texto, me enervan los que no tienen dudas. La unidad de la duda es el no sé, no?

No se está profundo, sé es, y es un don. Solo lo ocultamos con quién hay que ocultarlo.

Al final todo pasa, lo bueno, lo malo, por tanto, falta poco para que ese dolor se vaya, créeme.

Un besin,

Irreverens dijo...

¡Ese "No sé" es todo un cúmulo de sabiduría!
:D
¡Enhorabuena!

Menudos mesecitos llevas, nena. Ahora ponte a descansar pero de verdad, ¿vale? Ya sabes: encefalograma plano. Contemplar la belleza de los jóvenes cuerpos masculinos tostados al sol, mecerte en el mar, rascarte la nuca mientras tomas el sol, cenar con amigos, sin importante qué es lo que comes, dormitar...
:)

Y sí, podríamos intentar quedar esos días que me propones. Yo seguro que andaré por Altafulla porque no hago vacaciones. Es posible que esos días tenga amigos en casa, pero porfa no dejes de llamarme o mandarme un sms, si te apetece. Y ya vemos o quedamos para cuando sea.
Conservo tu número de móvil, así que cuando suba a Barcelona, te aviso (si no nos vemos, antes. O también).
:)))

Petonassos i a descansar!

Iria dijo...

Ese “No sé” Ana es la misma esencia de tu entrada…es el todo… creo que lo demás solo son complementos. La rendición, el soltar el control y no saber, eso nena es la esencia de la vida, la chispa. No has podido resumirlo ni expresarlo mejor, eres un crack y adoro tu indolencia.

Te quiero bruji.

Vilo dijo...

Anita... hay que seguir adelante! Siempre adelante. Desde la serenidad que produce un ligero alto en el camino, para observar lo caminado y coger energía para continuar -no somos "super", necesitamos respirar después de un gran esfuerzo o un largo camino-.

Igual que en el anuncio que sale estos días en TV: estas personas -Madre Teresa, Stephen Hawking, Einstein...- no se plantearon el ser mediocres.

Simplemente da lo mejor de tí misma, disfruta cada día, y haz lo que te gusta. Sé que lo haces así, Ana. Viene bien que los que nos aprecian nos lo recuerden de vez en cuando para no descuidarnos.

Y da gracias tú, que estás cerrando etapas y abriendo otras nuevas, aunque no sepas qué saldrá de ello. Algunos todavía estamos comenzando a intuir que se cerrarán momentos y cosas y deseamos llegue ese cambio.

Va, chiquiya. Que siga todo bien contigo, ok? Pues eso. Chao! Nos vemos... :)

Ana dijo...

Iria, el viaje sigue y sigue, y sigue... tengo la sensación de que nunca se acabará, cada día me sorprendo por las nuevas cosas que van apareciendo y que aún reafirma más ese "no sé".

Wilde, supongo que tienes razón, no se me había ocurrido que la unidad de la duda es el "no sé".

Ay, Irre, cuánta razón tienes! Me hace mucha falta descansar y eso de la belleza de los jóvenes cuerpos al sol y todo lo demás... es una gran idea!!! Gracias!!

Vilo, visto como tú lo dices, suena muy bien!!! gracias, lo tendré en cuenta!!!

Besos a todos y gracias por estar ahí.