viernes, 3 de octubre de 2008

La tranquila rutina o cómo hacer extraordinario lo ordinario

Intensa, ese es el adjetivo con el que mucha gente me define. La intensidad ha sido esencial en mi vida, sin ella me parecía estar muerta. Buscaba (y encontraba) experiencias a las que pudiera poner esa cualidad, y si no la tenían, me la inventaba, o sea, la vivía como si lo fuera. Lo dramático era muy dramático y la comedia muuuy comedia. Para lo bueno o para lo malo, todo era intenso para mí.

La rutina, las cosas sencillas, ocuparme de mi casa, limpiar, ordenar, caminar pausadamente, estarme quieta sin más, el silencio, ir a trabajar cada día al mismo sitio, volver a casa, hacer compra, cenas, lavar platos, una charla tranquila y sin "profundidades", un curso o taller en el que no surgiera alguna cosa intensa....todo eso era pura y llanamente ABURRIDO. Y cada día tenía que serlo más que el anterior.

Hoy, necesito, quiero TRANQUILIDAD en mi vida. Me he cansado de la intensidad, es agotadora. Este pasado verano ha sido pródigo en intensidades, esta vez totalmente reales, sin tener que añadirles ningún atributo. De hecho, me he dado cuenta de que inflar mis experiencias para que fueran "extraordinarias" era la manera de escaparme de mis miedos, de mi dolor y así no sentirlos. Paradójico y cierto.

He pasado por todos los dolores, duelos y miedos que había evitado durante toda mi vida. Y por aquello de las polaridades, huyendo de ellos, me alejaba también del auténtico disfrute, del placer genuino, de la sencilla alegría de las cosas sencillas.

La vida en sí misma ya es algo extraordinario. Sólo tengo que pararme a disfrutarla, sin más. Y me he parado; y disfruto; y estoy tranquila. Y otra paradoja: al hacerlo, surgen cosas maravillosas, mucho más que todas las pasadas y falsas intensidades. Como ese viaje a Menorca de la semana que viene; y surgen personas maravillosas, reales, no ficticias al adornarlos yo con elementos ajenos a ellos, sólo por sentir yo que DEBÍAN ser maravillosos porque yo necesitaba que lo fueran.

Ahora la vida me parece extraordinaria por el simple hecho de estar viva y de estar aquí. Tener tiempo para ordenar y limpiar mi casa me parece un privilegio; tener un trabajo que me gusta y por el que me pagan me parece un privilegio; tener a mis padres vivos me parece un privilegio; tener dos hijos sanos y buena gente me parece un privilegio; vivir en un piso de alquiler en una zona tranquila a las afueras de Barcelona me parece un privilegio; poder pagarme un terapeuta y una formación me parece un privilegio; tener a los amigos que tengo, los vea más o menos a menudo o no, me parece un privilegio, sé que están ahí y eso es un enorme privilegio; irme a Menorca y costear con un velero en compañía de amigos es un inmenso privilegio....y así podría seguir un buen rato.

Pues eso, como digo en el título: hacer extraordinario lo ordinario.... es un auténtico PLACER. O como diría mi amigo Quim: MENOS ES MÁS

8 comentarios:

Wilde dijo...

Y dos más dos igual a cinco!!!!!!!!!!!!!!!! Olé!!!!

Ana dijo...

Olé, olé y olé!!! sí, señorrrr

tootels dijo...

INTENSA, RUTINA, TRANQUILIDAD, DOLORES, EXTRAORDINARIO, VIDA, Y PLACER.
Hay Anita, que buenas palabras salen siempre de tu cabecita!!! Esa es la mejor terapia, algunos lo llaman conformismo.. pero no, no lo es... realismo, mucha fuerza en tus letras y optimismo desbordante.
Así sea preciosa!!
NUNCA MAIS

Ad astra per aspera dijo...

yo creo que nunca estaré tranquila... pero lo intento, te lo juro!

Juana dijo...

Para mí, tener la posibilidad de leeros, es un placer, un privilegio y la mejor forma de alegrarte el día. Gracias.

Meiga en Alaska dijo...

Cómo me alegro de que llegases a esta conclusión. Cada vez estoy más convencida de que la paz y el silencio pueden ser una de las experiencias más intensas de la vida. Además de que al tachar de "aburridas" la mitad de las cosas de la vida, te las pierdes, con lo que te pierdes media vida mientras buscas vivir la vida intensamente... una paradoja, no?

Un beso grande y felicidades.

Irreverens dijo...

Ana,
realmente tenemos que encontrar un momento y vernos (sigo trabajando a destajo y apenas abandono mi casita), porque cuando cuentas este tipo de cosas me siento siempre totalmente identificada. No sé, quizás en el fondo también tengo 50 años en lugar de casi 37...
:-P

Petonassos, guapa!

Ana dijo...

Tootels, es cierto que me siento bien, optimista y alegre. Yo tampoco creo que eso sea para nada conformismo, inluso diría que es todo lo contrario.

Astra, sigue intentándolo, sigue.. jajajaaj!!

Gracias Juana, siempre me pone de buen humor saber que lo que escribo proporciona buenos momentos a otras personas.

Meiga, paradoja total, contradicción y todo lo que se te ocurra...y así he vivido yo muchos años!!

Irre, o yo tengo 37 en vez de 50... jajajajjaaj!!! Ya econtraremos el momento de charlar tranquilamente.

Besos a todos y gracias!!!