miércoles, 15 de diciembre de 2010

Miedos

El miedo es una emoción, tal como lo son la rabia, la tristeza y la alegría; pero el miedo tiene, para mí, unas connotaciones diferentes: algunos son puramente mentales, como las anticipaciones en las que nos imaginamos que pasará algo catastrófico y lo vivimos como real, cuando es una película producto de nuestra imaginación; otros son reales, como pueden ser todos los que hemos aprendido por experiencia o por educación (niño, no toques el enchufe que te electrocutarás) y otros son emocionales, como el miedo a la soledad, a no ser querido o aceptado, al dolor, por poner algunos ejemplos.

Mucho se habla del miedo como algo a evitar, como algo que nos impide alcanzar nuestros objetivos o nuestros sueños. Pero el miedo también tiene su utilidad ya que nos protege de eventuales peligros, evita que nos metamos en la boca del lobo, en situaciones que pueden causarnos daño.Otro tipo de miedo, muy estúpido por cierto, es el miedo a equivocarnos, más que nada porque los humanos aprendemos por ensayo-error, y si no nos arriesgamos a equivocarnos, nos quedamos congelados y por lo tanto, prácticamente muertos.

No es cuestión de no tener miedo, además de imposible, sino de ser consciente de él, discernir si nos está ayudando o si, por el contrario, nos está impidiendo satisfacer alguna necesidad y decidir si le hacemos caso o damos un paso más a pesar del temor.

Para mí personalmente, uno de los mayores problemas que tengo es que no suelo ser consciente de mis miedos, sólo de los muy concretos, como subirme a una montaña rusa. ¡Ni jarta de vino me subo a una! Me aterroriza...
No, no son esos los miedos de los que no soy consciente, sino de miedos muchos más profundos y sutiles. Al no enterarme, he llegado a meterme en situaciones en las que podría haber salido muy dañada y, afortunadamente, no sé si es que tengo una flor en el culo, pero nunca ha sido así.

En cambio, poco a poco, me voy dando cuenta de otros miedos que están ahí funcionando e impidiéndome alcanzar objetivos, satisfacer necesidades o concretar sueños, sin que yo me entere. Esos son los peores. ¿Cómo puedo decidir seguir adelante o no si no sé que existe un impedimento?

Pues ahí queda eso....
Si os encontráis con algo que no funciona en vuestra vida, con temas que parecen bloqueados sin motivo aparente, preguntaros si, profundamente, no habrá algún miedo escondido en la sombra que os esté jodiendo la marrana.

Lo mágico es que, en cuanto le sacáis el disfraz de fantasma, el miedo se esfuma y deja un rastro de polvo de estrellas....

2 comentarios:

Marta Hora dijo...

Jaja, creo que me he quitado el miedo a volar..

Ana dijo...

Eso es mucho!!! Un beso