domingo, 21 de septiembre de 2008

MÁSCARAS




No te dejes engañar por mí, no te engañes con las máscaras que utilizo pues uso miles de ellas y ninguna soy yo. Fingir es un arte que se ha transformado en una segunda naturaleza para mí, pero no te engañes.
Doy la impresión de que soy una persona segura, de que todo está bien y de que estoy en paz conmigo mismo, que mi nombre es confianza y tranquilidad es mi lema. Que las aguas están calmas y estoy al mando sin necesitar a nadie. Pero no te creas todo eso, por favor. Mi apariencia es tranquila y sin embargo es solo apariencia. Es una máscara superficial que cambia de acuerdo a la ocasión. Debajo de ella no hay tranquilidad ni calma, debajo de todo ello vive una parte de mí confusa, miedosa y abandonada, pero eso lo oculto porque no quiero que nadie lo vea.

Siento pánico ante la posibilidad de que mi parte débil quede expuesta y por eso mantengo mi rol, mi fachada de quien no se deja tocar para ocultarme de la mirada que pueda ver. Y esa mirada puede ser muchas veces precisamente mi rescate, mi única salvación, y en el fondo de mí lo sé. Es lo único que puede empezar un proceso de auto rescate que me libere de los muros de la prisión que yo mismo construí, de las barras y garras que yo mismo tan sufridamente construyo. Pero no te digo nada de eso porque no me atrevo. Tengo miedo!
Tengo miedo de que tu mirada no venga acompañada de acogida, aceptación, amor. Tengo pánico de que me desprecies, que puedas deshacerte de mí más aún de lo que yo lo hago conmigo mismo y con ello hacer que me sienta más herido…Tengo miedo de que si eso ocurre sienta que no valgo nada, y que el mundo lo vea y me rechace.

Entonces, sigo jugando mis juegos, mis juegos de fingimiento, y muestro una fachada de seguridad que oculta un niño temblando en mi interior. Continúo llevando mis máscaras, todas vacías, y mi vida se transforma en un campo de batalla. Mantengo contigo una conversación vacía y superficial, te digo muchas cosas que no tienen la menor importancia callando aquello que arde dentro de mí. Pero no te engañes con este automatismo. Por favor, escucha con atención y escucha también eso que te no estoy diciendo y que desearía decir, aquello que necesito decir pero que no soy capaz de hacer. No me gusta esconderme, sinceramente no me gusta. Lo que realmente me gustaría es ser genuino, espontáneo, yo mismo.

Necesito ayuda y tu puedes ayudarme tomándome de la mano, aunque eso parezca lo último que yo parezca necesitar. Cada vez que me siento acogido y escuchado, cada vez que alguien intenta comprenderme demostrando aceptación dos alas nacen en mi corazón. Alas pequeñas y frágiles, pero ALAS. Con sensibilidad, afecto y comprensión me siento CAPAZ. Esta tarea no es fácil para mi ni para quien quiera ayudarme, las ideas y creencias de que no valgo nada son muy antiguas y han creado muros fuertes, sin embargo existen actitudes y sentimientos más fuertes y poderosos que esos muros, y esa es mi salvación. Por favor, ayúdame a destruir estos muros con manos fuertes pero gentiles ya que hay puntos de mucho dolor.

Y ahora te preguntarás: ¿quien soy?

Soy una persona que convive contigo a diario porque soy cada hombre, cada mujer, cada niño y cada niña, cada ser humano que te encuentres en tu caminar.
Susanna Stroke


13 comentarios:

Irreverens dijo...

¡Qué bonito lo expone!
:)

Precisamente hace pocos días me planteé lo de las máscaras al reencontrarme con viejos conocidos... Y me temo que mi decisión de quitármelas puede hacer que acaben considerándome una borde.

Me refiero a que, en cierto modo, la sociedad espera que tú también lleves una máscara puesta. ¿O acaso sólo me lo parece a mí?

Petons

Ana dijo...

Irre, a mí me parece que, cuando algunos nos sacamos máscaras, reflejamos en los demás las suyas y eso incomoda a la mayoría. Claro que ellos no se dan cuenta de eso y sacan la conclusión fácil y habitual, es decir, echar balones fuera y pensar que el otro es un borde. Así evitan mirar las suyas y se quedan tan tranquilos.
Besos

Irreverens dijo...

Buena teoría.
:)

Juana dijo...

Acéptate y te aceptaran.
Perdónate y te perdonaran.
Quiérete y te querran.
Las máscaras son muy útiles......siempre que tengas claro que eres tú quien las utiliza, no ellas las que te utilizan a tí. Muy importante conocer nuestras máscaras, conocerlas con profundidad.
Es simple, que no sencillo.
Un abrazo

Ana dijo...

Hola Juana, yo no creo que sean útiles las máscaras, a menos que estés hablando de los roles que todos tenemos en diferentes situaciones, que es algo muy diferente. Es cierto que lo primordial es conocerse las máscaras, pero desde mi punto de vista, para dejar de utilizarlas y mostrarme lo más auténtica posible. Si las utilizo conscientemente, para mí eso es manipulación. Y no, no es nada sencillo. Un beso

Juana dijo...

Me refiero a personajes completos que interpretamos, que seguramente es lo tú llamas roles. Es complicado de explicar así, en pocas palabras. No, no es manipular, porque manipular es engañar. Me refiero a interpretar de la mejor manera posible el "personaje" que tienes, sabiendo que tú lo interpretas, no es él el que maneja la situación.
Y sí, es complejo y complicado. Aún así, quiérete, quiérete con toda el alma, porque te lo mereces, simplemente.

Vilo dijo...

Bello e interesante texto.
Quizá merezca más "más Vida", sin máscaras. Y que pase lo que tenga que pasar... Que así sea!

Ana dijo...

Así es Vilo, así es. Más vida, sin máscaras, y que pase lo que tenga que pasar...repito tus palabras porque... no encuentro mejores!!
Un beso

Ana dijo...

Juana, efectivamente hablas de lo que yo llamo roles y esos, más que interpretarlos, vivirlos, no por lo que se espera de nosotros, sino por lo que somos: madre, hija, hermana, profesional, amiga, etc...A veces no tenemos más remedio que interpretar y es cierto, mejor manejarlos nosotros que que ellos nos manejen. Las máscaras para mí son otra cosa y su máximo problema es que nos las creemos, creemos que somos eso que mostramos. La máscara era lo que hacía al "personaje" en las comedias griegas y de "personaje" viene persona. Por definición, la persona lleva máscara. Cuando nos las sacamos, mostramos lo que somos auténticamente, con toda nuestra sombra, tal como dice el texto de Suzy Stroke. "Soy cada hombre, cada mujer, cada niño y cada niña, cada ser humano que te cruzas diariamente".
Cada día me quiero más Juana, por estar aquí, simplemente por eso.

Iria dijo...

Una hermosa definición de un tema espinoso por aquello de que no todos estamos dispuestos a reconocer que la mayor parte del tiempo la llevamos puesta casi siempre de manera inconsciente en una de sus múltiples formas. Y es que son las defensas que hemos ido creando desde la niñez como resultado del ambiente, las circunstancias y dificultades que debemos afrontar. Es decir el ego que suplanta la verdadera esencia para conformar el carácter. El personaje y no la persona.
Me he visto tan reflejada en el texto en la inconsciencia del todo vale para que me quieras, que me duele. En fin aquí andamos derribando muros sin prisas, con pausas…Viviendo, haciendo camino y que por él pase lo que tenga que pasar como dice Vilo.

PD. Desde ayer sin Internet por problemas de telefónica manda…

PD2.Cuídate y ya sé que lo sabes, pero te quiero mucho y estoy aquí.

Ana dijo...

Iria, duele, y mucho, sacarse las máscaras. Es como si nos arrancaran la piel. A veces se tiene la sensación de que, tras ella, no hay nada, si me la saco, ¿quién soy yo en realidad? y resulta angustiante. Va más allá de la necesidad de amor y aceptación: simplemente, sin ella, no existo y la no existencia es más dolorosa que la muerte. De ahí la dificultad de darnos cuenta de que la llevamos.
PD
PD: yo también te quiero, y sé que lo sabes. ¡Qué bonito poderlo decir tantas veces como queramos!
PD2:Me cuido (hazlo tú también!!!!). Estoy bien, en el proceso...como siempre :)

Ad astra per aspera dijo...

yo intento quitarme mis máscaras constantemente. y a la gente no suele gustarle. me gusta mucho este texto.

Ana dijo...

Astra, idem que a Irre, a la gente no le gusta nada!! Y me alegra que te guste el texto. Es de una terapeuta con la que hice un potentísimo taller en el mes de julio...que me ha removido hasta lo más profundo, una buena sacudida!!
Besos