jueves, 1 de noviembre de 2007

Intensidad y teatro

Me ha pasado otras veces, como ahora. De repente, sólo puedo ver la vida como una obra de teatro en la cual todos tenemos un papel, un rol que se sincroniza con la de los demás actores. Nos cruzamos y entrecruzamos, unos aparecen, otros desaparecen, algunos para siempre, los demás temporalmente. La desaparición puede ser causada por la muerte o por el alejamiento por razones diversas.

Todos significamos algo en la vida/papel de los demás, de forma más o menos intensa. Todos podemos aprender de las relaciones que mantenemos, incluso de las virtuales. Podemos, aunque no siempre lo hacemos.

El guión de la obra es en gran parte responsabilidad de los actores. Existe el libre albedrío que nos permite decidir la actitud y las acciones que determinarán los sucesos futuros.

Lo que yo haga o diga tendrá un efecto sobre los demás que reaccionarán o no, aunque el no reaccionar es en sí mismo una reacción.

Cada uno de nosotros tiene historias de vida, experiencias y actitudes aprendidas a través de esa vida y esas experiencias que determinarán la forma de recibir lo que hacen o dicen los demás y esa es la causa de muchos conflictos, discusiones y malentendidos.

Vale la pena ponerme frente al otro y decirle lo que siento cuando ocurre eso. Es un acto de entrega, de generosidad, es un regalo.

Me duele cuando alguien desaparece sin decir nada, sin expresarme cómo se siente ante mí, ante mis actos o mis palabras. Siento que me niega la posibilidad de saber más acerca de ella y de mí misma.

Aunque sea como despedida, como cierre, cuando ha habido ni que sea un mínimo contacto.

Prefiero que me envien a los infiernos claramente. El silencio me suena a desprecio. El silencio me suena a violencia pasiva. El silencio me ata de pies y manos y me sume en la ignorancia, llevándome fácilmente hacia la elucubración mental de la irrealidad, de la ilusión.

La vida puede que sea como un teatro, incluso a veces más increíble que una obra o una película. La realidad supera muchas veces la ficción. La ficción puede servir para darme cuenta de mi realidad. También para sacar mis demonios y poderlos ver.

Mis amores y mis odios son expresión dramática de momentos de intensidad emocional, la cual, es cierto, es una de mis características. Quizás podría dedicarme a hacer teatro como exorcismo. O quizás puedo aceptar que eso forma parte de mí y que hay personas que no pueden ni sostenerlo ni discernir cuándo la expresión de esa intensidad es retórica y cuándo real.

Me basta con saberlo yo.....aunque reconozco que a veces me sabe mal que según quién no me capte en toda mi dimensión. Quizás soy demasiado exigente......

11 comentarios:

Desesperada dijo...

seguro que eres tan exigente con los demás porque lo eres también contigo. porque intentas crecerte, y te decepcionan los que no crecen contigo.

Montse dijo...

La vida es muy dura, y todas las experiencias buenas o malas nos fortalecen, podemos ayudar dentro de nuestras posibilidades a mejorar todo esto, pero tenemos que ir con cuidado.

Montse dijo...

Ah, te veo un poco baja de animos, o a lo mejor es que tienes un período de reflexión, a veces va bien creeme, un abrazo.

Viguetana dijo...

Comparto totalmente tu visión del silencio cuando se usa como "no-relación". Yo no puedo con él.
Necesito poner punto y final a las cosas o puntos suspensivos o interrogantes... lo que sea.

Lo del teatro, también se me ha pasado más de una vez por la cabeza.
:-)

Todos somos poliédricos, creo yo. Por eso es difícil que los demás nos capten con exactitud. Por otra parte, ¿quién no se sorprende a sí mismo/-a en alguna ocasión?

Besos reflexivos.
;-)

Ana dijo...

Des, es cierto, en parte es por lo que tú dices. Poco a poco voy aprendiendo (a palos, jeje) a aceptar lo que hay. Ya sabes, tú y yo lo hemos comentado alguna vez... adornos en el árbol... jajajajaj!!!

Montse: No, no estoy baja de ánimos, sí estoy bastante introspectiva y por ello os leo poco y escribo menos, sólo cuando realmente lo siento.

Viguetana: me alegra volver a verte por aquí. Espero que estés muy bien!! En efecto, somo poliédricos, multifacéticos y es difícil que alguien nos capte, como yo misma digo, en nuestra totalidad. Sólo que a veces tengo la sensación de que algunos se quedan sólo con una parte ignorando muchas otras. No sé, quizás soy yo que no muestro todo lo que podría mostrar.... (puntos suspensivos reflexivos.....)

Desesperada dijo...

a mí me gusta la parte de ti que conozco aquí, así que no cambies. si algo he aprendido es que ser fiel a nosotros mismos es más difícil aún que serlo a otra persona, ja ja ja

Ana dijo...

Des... y que lo digas!!! completamente de acuerdo: ser fiel a nosotros mismos es más difícil que serlo a otra persona....triple salto mortal!! jajajajaja

Vilo dijo...

Eso es algo que te muestra tal y como eres. La gente que te conoce -o te va conociendo- bien, aprecia esa sinceridad tuya, esa transparencia, esa valentía al expresarse... puede que llegue a ser fuerte, puede que haya gente a la que asuste conocerte en todas tus facetas. Quien sabe. La Vida está llena de puntos de vista que vemos cada uno de nosotros...

Y ese reconocerte, verte en el teatro de la Vida, ver tu propia obra, te hace mejorarte y mejorarla, pulir lo que sobra, los picos, y eso siempre ayuda a crecer.

Demasiado exigente... eso me dicen a mí también, pero cuando alguien quiere una vida íntegra, llena de plenitud y de encuentros, tiene que exigir y exigirse, amiga.

MonikaMDQ dijo...

Hola An, que buena reflexión.
Decirte que si sos exigente a mi me encanta esa exigencia porque me deja algo de enseñanza, ya te lo dije en otras oportunidades.
Me gusta tu apasionamiento para escribir, tu forma directa y correcta y me gusta leerte cosa que no me ocurre con todas las personas.
Asi como demostrás ser en tu escritura, como te describí mas arriba, asi te imagino en la vida.
Un beso enorme!

Ana dijo...

Vilo, Monik, os contesto a la vez sobre el tema de la exigencia: es cierto que mi exigencia me ha traído hasta donde estoy y hasta lo que soy en estos momentos y también es cierto que en esa exigencia hay una falta de aceptación de lo que es y me lleva también a una insatisfacción del aquí y del ahora, queriendo ir siempre un poco más allá. Eso me cansa.
Un besazo a los dos

Alan Murray dijo...

Me quedo con el final de lo que dices Ana... quizás seas demasiado exigente. También deberías quedarte con eso y ver qué puedes hacer.

Alan Murray