sábado, 7 de julio de 2007


APUNTES

Suelo meditar y en esos instantes, junto con las experiencias que me toca vivir, me atraviesan pensamientos, comprensiones, integraciones. Llevo ya varios días con algo que me ronda y que no lograba concretar.

Esta mañana me ha asaltado esto:Confianza proviene del verbo confiar = con-fiar, es decir fiarse de y con alguien.

Para mí la fiabilidad viene antes que la confianza. Si me fío, acabo por confiar. ¿Qué necesito para ello? Ante todo, fiarme de mí misma, tener la certeza interna de que soy fiable, primero para mí misma y sólo desde aquí podré fiarme de los demás y llegar a la confianza.Cuando alcanzo a tener confianza, puedo entregarme.

¿Qué es la entrega? Soltar el control. ¿Qué control? El control suele ser sobre el futuro, prevenir, prever, intentar alcanzar sueños e ilusiones que nos hemos montado en el coco como la situación ideal que nos gustaría vivir. Hay una diferencia primordial entre sueños/ilusiones y objetivos. El objetivo me marca un camino a seguir, una pauta, me ayuda a centrar mi energía y mis actos en una misma diección y ahí poner todo mi empeño.

Los sueños e ilusiones suelen ser castillos en el aire que, bien se pueden convertir en objetivos, bien simplemente están ahí sin ningún fundamento ni base, ocupando un espacio en mi mente que pertenece al mundo futuro y me impide vivir intensamente el presente. La ilusión es algo que no existe, como lo que hacen los magos e ilusionistas: nos hacen ver lo que no existe, un espejismo que anula la realidad.

Nuestra capacidad de imaginación es limitada. Cuando deseamos que algo sea como lo hemos imaginado, estamos limitando la posibilidad de que entre en nuestra vida algo mucho mejor que lo deseado, empeñados en que sea como nosotros queremos. Eso es intentar controlar, ese es el control que puedo soltar y así entregarme a lo que la vida me traiga, sin limitaciones.Cuando logro entregarme, en la entrega, estoy totalmente en el aquí y el ahora, disfrutando intensamente del presente sin expectativas de futuro. Sólo existe ese momento y poniendo ahí toda mi energía, cada instante es la totalidad. Haga lo que haga, esté donde esté. Si hay dolor, vivo intensamente ese dolor, sin escaparme de él, sin intentar menguarlo o eliminarlo, sosteniéndolo hasta que se disipa por sí solo.

Lo mismo con el placer. Los dos son las dos caras de una misma moneda y los dos llevan a lo mismo si saben sostener: a una explosión de energía, a una sensación de plenitud y de serenidad.

Y cierro el círculo: en la entrega compruebo que puedo confiar y si confío puedo soltar el control y si lo suelto, me puedo entregar; si me entrego, recibo y si recibo, puedo dar y en ese circuito, poco a poco, se instala la confianza en mí misma y en el otro.

Si tengo confianza en mí misma y en los demás, puedo alcanzar los objetivos que me he marcado en mi vida y asumir los fracasos como lecciones de vida.

En resumen: cuanto más intento controlar mi vida, menos control tengo sobre ella ya que en realidad eso significa falta de confianza y sin confianza el control es ficticio.

Cuanto más confío, más suelto, más me entrego y más recibo por lo que alcanzo el auténtico control de la propia vida. Sólo arriesgando y no buscando seguridad puedo lograr mis objetivos más ambiciosos.

Dato: hay una cosa que nunca lograremos controlar: la muerte. Ella es la mayor y última entrega, la total y absoluta entrega. Yo creo que ella es la que nos está dando la pauta de cómo vivir y para mí sólo hay una (valga la redundancia): la entrega.

¿Difícil de alcanzar?
Nadie dijo que fuera fácil.

6 comentarios:

Amanecer dijo...

A traves de la meditación, día con día nos conocemos y aprendemos que no controlamos nada y que simplemente tenemos que ser. saludos Yamileth

Una mujer desesperada dijo...

me has dejado parada, reflexionando o con ganas de hacerlo, más exactamente. yo dedico poco tiempo a meterme en mí misma. antes, cuando hacía yoga, lo hacía a diario. ahora lo echo de menos. pero sí, creo que es la entrega lo que nos hace ser mejores. bicos.

Ana dijo...

Exacto Amanecer, y más que tener que ser, somos ya lo que somos. Gracias!!!

Ana dijo...

Desesperada: no me extraña que eches de menos el yoga. ¿No podrías volver a hacer? Yo creo que uno de los secretos del bienestar es ser conscientes de lo que nos sienta bien y hacerlo.¡Cuántas veces dejamos de lado lo que es beneficioso para nosotros por falta de tiempo o por otras cosas que no nos hacen ningún bien!
Cambio de tema, a tí que se que te gusta el deporte: Nadal ha perdido!! buaaahhh!! por poquito!!
Un besiño

Wilde dijo...

Yo solo confio en alguien que confio cuando me mira a los ojos, con fuerza, me agarra fuerte del brazo (por ejemplo) y me dice: confia en mi.

Eso es confianza, y es invencible cuando es de verdad.

Besazo!

Ana dijo...

Wilde: yo creo que confías cuando eso ocurre porque sientes la confianza del otro en sí mismo y eso se transmite de forma inequívoca cuando es de verdad, como tú dices.
Gracias!! Besiños