martes, 11 de septiembre de 2007

ÚLTIMO DÍA DEL VIAJE A MARRUECOS


He tenido la tentación de no escribir este último capítulo del viaje. Ya hace un mes que regresé y este relato se ha alargado, a mi gusto, demasiado. Lo voy a terminar, no para que nadie lo lea, aunque si alguien lo hace me encantará, sino por mí, por finalizar algo que he empezado. Soy especialista en no terminar las cosas, en dejarlas a medias. Las empiezo con mucho ahínco y con el tiempo me cansan y prefiero pasar a otra cosa.

Ahí va el día de regreso de Asilah a Barcelona:

Isa, Ana, Arabi. A punto para la marcha

La noche anterior habíamos dejado las maletas hechas, a falta de pequeños detalles como el cepillo de dientes y demás estrios de baño. Tras el desayuno, abandonamos Dar Manara. Se mezclaba la penita por irme y las ganas de volver a casa, junto con la pereza por el largo viaje que en ese momento iniciábamos. Nos dirigimos caminando hasta la puerta de la medina donde nos esperaba Arabi para llevarnos al puerto de Tánger. El trayecto fue sin problemas, a excepción del tráfico de Tánger, que nos retrasó más de lo que esperábamos. Teniendo en cuenta que hay dos horas de diferencia entre Marruecos y España, yo sufría un poco, ya que entre una cosa y otra, era casi la una, hora española, cuando por fin llegamos al puerto. Como habíamos comprado un billete de ferry de ida y vuelta cuando cogimos el ferry a la ida, nos fuimos directas a la sala de embarque, no sin antes pedir a una señorita de información adónde nos teníamos que dirigir para embarcar si teníamos este tipo de billete. Nos dijo que nos fuéramos directas al control de policía porque salía uno ya hacia Algeciras

Me extrañó un poco porque hay diversas compañías de ferry y la tía no se paró a mirar si nuestro billete coincidía con el que salía. Además, habíamos pagado por un fast ferry, que tarda 1 h 15 min y el otro 2 h 30 min. No había ni un solo panel de información de las salidas. recordé que Ana me había dicho que las compañías se intercambian los pasajes y deduje que tanto daba que fuera uno u otro: la cuestión era salir lo antes posible para no perder el vuelo hacia Barcelona.

Hicimos la cola del control de policía y cuando llegó nuestro turno nos pidieron un papelito amarillo sin el cual no podíamos embarcar. La tonta de información nada nos había dicho y resulta que el maldito papelito sólo lo dan cuando compras el pasaje en las taquillas.

Corrimos a buscarlos, no nos los querían dar si no comprábamos pasaje, teníamos que hacer la cola... en fin, un desastre y nosotras nerviosas porque nos habían dicho que salía ya!! Finalmente los conseguimos y, afortunadamente no tuvimos que volver a hacer la cola de la policía: nos dejaron pasar. Cuando ya estábamos camino del ferry por los pasillos, a Isa se le ocurre preguntar a un hombre que vestía un uniforme que a qué hora salía el ferry. Ahí fue cuando la cagamos: el hombre nos dice que ese ferry va a Tarifa y que si tenemos pasaje para Algeciras no podemos ir en él. Isa y yo nos quedamos de pasta de boniato. ¿Y a qué hora sale el de Algeciras? a las 4 de la tarde!! Quéeeeee????? Imposible, no podemos esperar esa hora, perderemos el avión!!! No podemos ir a Tarifa con este pasaje y desde allí ya llegaremos a Málaga?? No, imposible, tendrán que comprar pasajes para Tarifa, pero dénse prisa que esto sale ya!!!

Isa se queda con el equipaje y yo me voy zumbando fuera, acompañada de un hombre que me guía hasta una taquilla: pido dos pasajes para el ferry que está a punto de salir, me los venden, yo cagándome en todo y en mí por haber sido tan estúpida de haber comprado el pasaje de ida y vuelta para nada y vuelta a correr para no perderlo.

Cuando por fin entramos en el ferry....empecé a sentir que algo no iba bien....esas sensaciones mías que, a veces, llegan demasiado tarde. Tenía la sensación de que me acababan de tomar el pelo, intensificada por el hecho de que... aquél barco no era un fast ferry, era mucho más grande, tipo crucero (bueno, si me llevaban a las Islas Griegas por el precio de un pasaje a Tarifa, ya me conformaba!!); estaba prácticamente desierto y para nada daba la sensación de que fuera a partir de inmediato.

Nos dirigimos a información: era un ferry normal, no FAST, iba a Algeciras y zarparía en una hora. Efectivamente, nos habían enredado como a chinas (no sé porque eso de enredar como a chinos...más bien siempre he creído que son más listos y nos enredan, en todo caso, ellos a nosotros).

Me puse de muy mal humor y cuando me pongo de mal humor y siento que me han enredado, mejor ni hablarme. Me engancho como una garrapata al tema y le doy vueltas y vueltas intentando discernir dónde me he equivocado y preguntándome cómo puedo haber sido tan estúpida, además de cagarme y odiar al que me ha enredado, al que sería capaz de matar si lo tuviera delante en aquél momento. Y también tengo la capacidad, una vez he dado rienda suelta a toda mi mala leche, de pasar página y ver el lado positivo.


Adiós África

Y eso hice. Con Isa, nos dedicamos a visitar el "transatlántico", las diferentes cubiertas y descubrimos que incluso tenía un restaurante muy agradable. A lo hecho pecho: vamos a disfrutar y confiemos en que llegaremos a tiempo para pillar el avión.



Entre dos aguas, alejándonos de África


Nos instalamos en una cubierta a popa, con los cabellos al viento... jajajaja.... en plan Titanic. Hicimos fotos, vimos como se alejaba Africa de nuestra vista y finalmente fuimos a comer cual marquesas al restaurante. Era el día del cumpleaños de Isa y nos ofrecimos un buen menú marroquí, el último del viaje, servidas como señoras. Nuestra mesa estaba al lado de una ventana y con mi mp3 y un auricular cada una, escuchamos la canción Worlds Apart de Bruce Springsteen mientras dejábamos atrás la tierra africana. Fue un momento muy bonito y emotivo.

Comida de marquesas

Atracando en Algeciras

El trayecto fue más corto de lo previsto, apenas dos horas. Finalmente, se nos hizo corto y lo disfrutamos. Al desembarcar, taxi y a la parada de autobuses para Málaga. Llegábamos justo a tiempo para el de las 5 de la tarde, pero no fue posible. Delante de nosotras, se acabaron las plazas y tuvimos que esperar una hora más. El tiempo empezaba a ser muy justo y milimetrado para llegar a la hora al aeropuerto.

Ana en la parada de autobuses de Algeciras

Nos quisimos morir cuando encontramos cola en la autopista a 20 kms de Málaga.... cola hasta el mismo Málaga!! Reconozco que ahí sí empecé a sufrir. Otro problema añadido era que, si la cola no avanzaba, tendríamos que tomar otro taxi desde la parada de autobuses hasta el aeropuerto y no teníamos suficientes euros. Decidimos partirnos las tareas: mientras yo encontraba la parada de taxis y guardaba las maletas, Isa se iba al centro comercial de al lado a sacar dinero.

Cuando finalmente estuvimos en el taxi, empezamos a respirar, aunque nos tocaba ver cuánta cola habría para llegar a la terminal. Parece ser que en esta época del año, eso es habitual en Málaga.

Por fin llegamos al aeropuerto, a tiempo. Facturamos las maletas y poco tiempo nos quedaba ya para el embarque.... pero el vuelo se retrasó una hora. Hay que decir, para quien no conozca el aeropuerto de Málaga, que no tiene nada, nada de glamouroso. Y ahora, con toda la movida que ha habido en Málaga, todavía menos.

Y ya..... vuelo hasta Barcelona, con normalidad; llegada, maletas, cola para un taxi y para casita.

Eran las 2 de la madrugada. El viaje había sido largo y accidentado, pero por fin podía descansar en mi cama. Me sentí feliz de haber llegado.

FIN DEL VIAJE

9 comentarios:

La interrogación dijo...

¿Lo ves? No hay mal que por bien no venga.
A mi uno de los sitios que más me ha gustado es Asilah, hasta el punto de imaginar que si tuviera pasta me compraría una casa de veraneo allí.
¡Ilusiones!

Viguetana dijo...

Entiendo (y comparto) enteramente tu cabreo. ¿Qué necesidad hay de enredar a la gente?
Pero bueno, si había poca gente en el barco-ferry y encima comísteis como marquesas, pues oye: ¡pelillos a la mar!
:-)

Ah, y bien por ti: por haber terminado el relato de vuestro viaje. Piensa que ahora lo tienes todo en el blog. Y eso también mola. Es como tener un reportaje casero.

A ver si me pongo yo a contaros las minivacaciones por la Galicia profunda... por cierto.

Petons!!!

Alan Murray dijo...

Me ha gustado mucho tu blog. Continua viviendo asi, que lo haces de puta madre.

Bunbury es mi artista español predilecto, me fascina y nunca tuve la oportunidad de verlo en vivo, una verdadera pena.

Alan Murray

Ana dijo...

Inte: es exactamente lo que ha hecho mi amiga: comprar una casa en Asilah y ella la ha convertido en hotel. Es un bonito sueño... ¿quién sabe??

Viguetana: a ver, a ver... si te pones las pilas y podemos disfrutar de tu relato y de las fotos!!

Alan Murray: bienvenido a mi blog, me alegra que te guste. Me he dado un garbeo por el tuyo, rápido, con prisas, ya lo haré con más calma.
¿Te gusta Bunbury? He repasado una por una todas mis entradas para ver si en alguna hago yo referencia a Bunbury y veo que no... a mí también me gusta mucho y tampoco he tenido la oportunidad de verlo en directo... quería ir a verlo justo cuando hizo su famosa espantá!

Gracias a todos por vuestros comentarios!! Besos

Desperate dijo...

me encantan estas crónicas de tu viaje. es que eres enormemente sincera, me encanta leerte por eso. nunca te haces, como se dice coloquialmente, "la guay". te admiro por ello.

a mí me pasa una cosa igual que a ti: cuando me inunda la mala leche nadie me para.. se me pasa rapidísimo, pero esos cinco minutos... ja ja ja

tootels dijo...

Desde luego es que tienes alma de periodista, no lo dudes.. me alegro de que al final todo saliese parecido a como lo imaginaste... enredadas como a chinos??? ese termino lo descocnocía, ja ja ja .. bueno que lo mejor y lo peor de estas situaciones es que sales de ellas y acabas riendo.. pero en el momento ese que os dijeron que no era el ferry... ja ja ja ... os imagino... ja ja ja todos hemos pasado por alguna situación similar..
Y llagar a casa.. ahhh!!!, que gustito hija.. es de lo mejor que hay... abrir la puerta y saludar a tu casita, diciendo a voz en grito:; ¡Hola casitaaaaa!!... supongo que es para avisar a todos los fantasmillas cachondos que la habitan que ya ha llagado el jefe... je je je ...
Y como decían en un comentario anterior.. gracias al blog lo tienes todo resumidito y guardado, para siempre... besotes bien fuertes, aventurera.
nunca mais

Mariano dijo...

Lo primero, que me alegro que vencieras a la tentación y finalizaras el relato del viaje.
Y me pasa como a ti y a Deseperate. Tengo muy buen carácter, pero si me enfado me convierto en el increible Hulk durante un ratito.
Besitos/azos.

Ana dijo...

Gracias a todos por vuetros comentarios. Hoy estoy triste y no me veo con ánimos de responderos uno por uno.
Mil besos y gracias por estar ahí y leerme.

MonikaMDQ dijo...

"y cuando llegó nuestro turno nos pidieron un papelito amarillo sin el cual no podíamos embarcar. La tonta de información nada nos había dicho" --> típico! nunca informan como deben y dá mucha rabia...

"Isa y yo nos quedamos de pasta de boniato"--> jajaja que cosa mas rara has dicho, no tengo idea que es eso pero me encanta leerte :D

Comida de marquesas --> al menos disfrutaron muchísimo esa parte! genial!

por fin podía descansar en mi cama--> nada se compara con la cama propia!! por mas lindo que es viajar es hermoso volver a nuestro colchón.

FIN DEL VIAJE---> hermosísimo relato de TODO el viaje, he viajado con vos, por ese mar y por todos los lugares que contaste

Hoy estoy triste y no me veo con ánimos ... ---> Para cuando leas esto espero que estés mucho mejor, de lo contrario te mando muchos ánimos ok?
muchos besos