jueves, 6 de septiembre de 2007

Pesadilla

Esta noche pasada he soñado y me he despertado aún con el sueño muy vívido.

Estaba con un grupo de gente en la inauguración de unos Juegos Olímpicos. Yo era una de las deportistas, en la especialidad de natación. Bajábamos por unas escaleras amplias, tipo "ghats" en la India, de uno en uno, en fila india, hasta el agua. Creo que era el mar. Todos vestíamos nuestro correspondiente chándal, uniformados. Yo me sentía contenta y orgullosa de ser una de las participantes y me decía a mí misma, que, aunque tarde, finalmente había conseguido participar en unas Olimpiadas.

(He sido deportista de élite durante muchos años. He jugado a voleibol 20 años en división de honor y en la selección nacional. Participar en unos Juegos Olímpicos era un sueño que nunca se cumplirá, aunque tuve la fortuna de estar en los de Barcelona como voluntaria en los pabellones de voleibol y presenciar todos los partidos en directo en un lugar privilegiado: la mesa de pista, ya que yo era una de las que estaba en la megafonía, dando la bienvenida, presentando a los jugadores de los equipos, anunciando los tiempos muertos y los resultados e incluso proclamando las medallas que iban ganando los deportistas españoles de otras disciplinas. Era emocionante y me encantó hacerlo.
Por otro lado, antes de dedicarme al voleibol, fui nadadora, aunque era muy joven y lo dejé muy pronto. De ahí que el inicio del sueño sea, dentro de lo que son los sueños, bastante comprensible).

En el agua estaba nuestro entrenador, un hombre que ahora no logro identificar, pero que podía ser mi padre o mi ex-marido. El hombre cogía en brazos a cada uno de nosotros y lo metía en el agua, como si de un bautizo se tratara. Nos iba diciendo: dejaros ir y disfrutad de la sensación de ser sostenidos y bañados. Lo hacía con mucho cariño y suavidad. Cuando ya casi me toca a mí, veo que el de delante mío es mi hijo, pequeño, 4 o 5 años (ahora tiene 18), con un chaleco salvavidas y un casco en la cabeza. Antes de que el entrenador tenga la oportunidad de cogerlo en brazos, Alex se tira en plancha al agua, con un sonido que me asusta, desgarrador, como si se hubiera roto y veo como se le desprende el casco de la cabeza y empieza a hundirse en el agua inconsciente o muerto. La sensación y el dolor que me invade son insoportables.

A continuación, cambio de escenario: estoy en la sala de una casa con otro hombre al que tampoco identifico, siento un dolor atroz y el hombre me dice que tendría que ir a averiguar si mi hijo está vivo o muerto. Yo le contesto que no puedo, que prefiero no saberlo, porque mientras no lo sepa existe la posibilidad de que esté vivo y ese dolor es más soportable que si me entero que está muerto... porque entonces sé perfectamente que no lo podré ni soportar ni sostener.

Con esa sensación de dolor, ha sonado el despertador. Uf!! me ha costado unos segundos darme cuenta de que era un sueño y la angustia persistía. Me he quedado paralizada, no podía moverme y no lo he hecho hasta que me he despertado del todo y me he levantado de un salto para ir a la habitación de mi hijo, que dormía, y abrazarlo, darle mil besos y agradecer que estuviera vivo.

He sentido tanta alegría, tanto amor y tanto alivio que no he podido menos que darme cuenta, una vez más, de que cada día es un regalo que vale la pena disfrutar intensamente; que cada uno de nosotros puede desaparecer en cualquier momento y que vale la pena vivir cada minuto con alegría mientras las circunstancias lo permitan. Durante todo el día me he sentido ligera y de muy buen humor. Me he dado cuenta de como a veces me disgusto por tonterías y de que no vale la pena...que tengo un don que se llama VIDA, unos hijos a los que amo por encima de todo que también están VIVOS y la enorme suerte de aún tener a mi padre, a mi madre y a mis 4 hermanos.

Mis problemas me han parecido menos problemas a la luz del dolor que he sentido en el sueño.

Sé que el sueño tiene muchos otros mensajes escondidos y en su momento ya lo descuartizaré adcuadamente, pero de momento, he recibido hoy uno de los regalos más preciados: la sensación de vida recorriendo por mis venas y sobretodo, sobretodo, la visión de la figura de mi hijo durmiendo en su cama, el tacto de su piel caliente al acariciarlo y el ligero movimiento que ha hecho cuando lo he besado.

14 comentarios:

Desperate dijo...

me fascina tu capacidad de analizar las cosas, sopesarlas y elegir lo mejor. debería aprender a actuar así...

tootels dijo...

Que le sacas partido a todo nena.. muy bien, muy requetebien.. no sera que estas viendo ya demasiado deporte?? pero vaya sueñito hija... menos mal que ya lo has soñado tu... besos, y esta noche, abraza bien fuerte la almohada..
NUNCA MAIS

Mariano dijo...

Eres una caja de sorpresas. ¡Deportista de élite!
En cuanto al sueño, soy excéptico en lo que a la interpretación de ellos se refiere, pero sin duda le has dado la perspectiva más positiva. Somos más afortunados de lo que pensamos muchas veces, y hay que aprender a verlo así.
Besitos/azos.

Ana dijo...

Desperate: es cierto que soy muy analítica...a veces demasiado pues entonces me escapo de lo que siento; y también es cierto que suelo decantarme por ver el lado positivo y eso también tiene su inconveniente, cuando se hace de forma neurótica: me niego a ver el lado oscuro y ese, también hay que tenerlo en cuenta, pues ignorándolo me monto una vida de color rosa que no es real. En este caso, el sueño, fue todo muy emocional: el dolor primero y la alegría de ver a mi hijo vivo después. Tanto el dolor como la alegría o el placer son dos caras de la misma moneda: si me niego a sentir una, dejo de sentir la otra.

Tootels:jeje, no veo nada de deporte, pero supongo que han sido muchos años en mi vida con el deporte metido en vena. No, no he abrazado a la almohada.... le he pegado unos achuchones a mi hijo que aún se me está sacudiendo!!!

Mariano: pues sí... jajajaja!!la verdad es que he hecho muchas cosas en mi vida y todas muy diversas... en la variedad está el gusto, dicen y yo lo aplico!
En cuanto al significado de los sueños, yo tampoco creo tal como se suele hacer, o sea, interpretándolos. En la terapia que yo practico se considera que cada elemento del sueño es una parte escindida o ignorada de nosotros mismos y se trabaja personalmente, nunca interpretando. En lo que sí están de acuerdo la mayoría de las tendencias es en que forman parte de nuestro subconsciente y nos pueden ayudar a conocernos un poco mejor.

Gracias a los tres y muchos besos

MonikaMDQ dijo...

Sueño con ese tipo de cosas a menudo, en realidad yo le llamo pesadillas. Me despierto asi como vos lo detallaste, tardando unos segundos en darme cuenta que la realidad es otra y en esos momentos me alegro que asi sea! Me ha llegado esta frase y me ha encantado "que tengo un don que se llama VIDA, unos hijos a los que amo por encima de todo que también están VIVOS" es lo que siempre me digo a mi misma cuando un estúpido problema me invade, al fin y al cabo para eso estamos en esta vida, para disfrutarla y si tenemos hijos para disfrutarlos a ellos y verlos sanos y VIVOS.
Por otra parte, muy bien analizado por vos misma ese sueño que tuviste, del dolor a la alegría al despertar. Si me permites agregar algo "loco" te diría que ese señor que te toma en brazos y te tira al agua podría ser una persona que estés necesitando para que esté a tu lado (o tal vez, no)Pero no me lo respondas, es idea mia.

Encanta de leerte, te dejo un beso Ana!

La interrogación dijo...

Hace poco leí que hay un científico que dice que la función de los sueños es ensayar sentimientos, lanzarnos a situaciones sociales extraordinarias para aprender cómo funciona nuestra mente, cómo reaccionamos ante situaciones extrañas que quizá no hemos vivido nunca, pero que puede que ocurran. ¿Curioso, no?

Ana dijo...

Monika: mmm, no, no te voy a contestar!! jajaaj!! algún día trabajaré mi sueño y descubriré si es eso que dices o no.

Inte:Interesante teoría, no la había oído nunca. En este caso, en mi pesadilla, podría ser cierto. En la vida real nunca he podido llegar a imaginarme qué se podía sentir al perder a un hijo y el sueño me ha puesto ante eso. Gracias por la información.

Besos a todas!!!

Viguetana dijo...

¡Uf, menudo (mal)sueño!

Pero divina conclusión, la tuya.
:-)

Me ha hecho mucha gracia conocer esta faceta deportiva tuya, Ana. Es que, como siempre he sido muy deportista, suelo sentirme casi "extraterrestre" entre la mayoría...

Por cierto, en todos los sueños y pesadillas que logro recordar siempre aparezco corriendo... y me levanto agotada.

Petons

reikiaduo dijo...

Joroba Ana, qué fuerte, todos hemos tenido pesadillas horribles las peores de ellas que yo recuerdo me mantenían inmovilizado en un estado raro-raro de sueño-vigilia, siendo muy consciente de donde estaba y de qué estaba ocurriendo, pero sin poder hacer nada al respecto

Una característica de ese tipo de pesadillla intensa es que te deja muy afectado varios días seguidos después de experimentarla, nada de lo que te "ha ocurrido" en ella permanece, pero la sensación continúa al margen de ello; como dice un amigo mío, si de verdad esta vida es un sueño, procura que no sea una pesadilla, así, cuando te "despiertes", la sensación...

Ana dijo...

Viguetana: conozco esa sensación de ser extraterrestre siendo deportista. Cuando yo jugaba y entrenaba 3 o 4 días por semana al salir de la uni o del trabajo y jugaba todos los fines de semana, a menudo fuera de Barcelona, por toda España, había gente que me decía que no lo entendía y para mí era lo más natural del mundo, formaba parte de mi vida, de la misma manera que respiro. La verdad es que ahora no hago nada y a veces echo de menos un poco de ejercicio.

¿Quién te persigue cuando corres en un sueño? como le he comentado a Mariano, la forma en que yo trabajo los sueños es con la base de cualquier elemento es una parte de mí misma que probablemente no tengo integrada. Sería cuestión de saber de qué parte de tí estás huyendo....;-)
Besitos

Ana dijo...

reikiaduo: efectivamente, la sensación me ha acompañado durante varios días y aún ahora, si quiero recuperarla, lo consigo, aunque reconozco que ganas, ganas... no tengo de volver a sentir ese dolor...pero me ayuda a volver a sentir la alegría de ver a mi hijo en perfecto estado de salud!!!
Gracias!! un beso

Viguetana dijo...

Ana: qué interesante... Voy a fijarme bien a partir de ahora.
Hasta la fecha he tenido sueños recurrentes durante meses (sobre todo de pequeña). En uno de ellos no me perseguía nadie, sino que yo iba corriendo siempre detrás de un zapato...
En otro, todo el mundo era submarino y yo salía corriendo-nadando por la ventana de un edificio muy alto. Era muy angustioso porque allí sí que me perseguía alguien pero nunca supe quién o qué.

¡Qué cosas!
En fin, me alegro de que tu hijo esté "harto" de tus achuchones y besos, jejeje!

Bona nit!!

Ana dijo...

Viguetana: los sueños recurrentes suelen ser importantes. Es difícil así, por aquí, decirte como trabajar los sueños, sería mejor con un terapeuta. Sería estar tranquila, rememorar tu sueño como si lo estuvieras soñando en ese momento y convertirte en el zapato, hacerlo hablar y también a tí, por medio de preguntas. Lo mismo con todos los elementos de tus sueños.
Bona nit!!

Viguetana dijo...

Ho tindré en compte, guapa.
:-)

petons.