domingo, 3 de junio de 2007

MALOSTRATOS


Una mujer a la que se le habían negado medidas de protección muere asesinada por su pareja

http://www.lavanguardia.es/gen/20070602/51357128331/noticias/una-mujer-a-la-que-se-le-habian-negado-medidas-de-proteccion-muere-asesinada-por-su-pareja-ertzaintza-vitoria-bilbao-lakua.html

Esta noticia aparece en La Vanguardia de hoy. No es nueva, no es la primera vez y por desgracia, dudo de que sea la última. Pero antes de seguir con la típica denuncia sobre algo que por repetitivo y gravísimo ya cansa, leed la última parte de la noticia:

La Policía Vasca continuaba hoy por la tarde con la investigación pertinente para aclarar el suceso, habiéndose comprobado que la mujer había presentado con anterioridad varias denuncias de maltrato contra su pareja, aunque seguían conviviendo juntos. Además, la fallecida había solicitado medidas de protección el pasado mes de diciembre, que fueron denegadas por el Juzgado.
Al leer esto, me ha saltado inmediatamente a la vista el hecho de que aún convivieran juntos. A continuación he pensado que si tan grave era el tema, ¿porque no tomaba ella la primera medida de seguridad y se iba de casa? ¿Habría el juez tenido en cuenta esa circunstancia para denegarle las medidas de seguridad?
Me he dado cuenta de que he tenido la reacción de justificar la decisión del juez y de responsabilizar a la mujer de su propia muerte a manos de su pareja.
¡Qué fácil es juzgar a los demás desde una página de diario o desde una pantalla de ordenador! Por la información que se nos facilita es imposible saber lo que estaba viviendo esa mujer, lo que sentía, pensaba, sus miedos, indecisiones y todo lo que pasaba en su interior y las razones que pudiera tener para permanecer en el domicilio con su agresor.

Los lectores de noticias nos erigimos a menudo en jueces de sus protagonistas sin saber nada de ellos, sólo lo que plasman los periódicos que suele ser el relato de hechos concretos, con suerte de forma objetiva, y sino con la visión subjetiva del que escribe. Gran tendencia tenemos a juzgar a los demás por sus actos o no-actos sin saber de la misa la mitad, incluso en nuestra vida diaria, con la gente que nos rodea.

Poderosas razones tenía esa mujer para denunciar a su pareja y su muerte así nos lo dice. ¿Los motivos por los que no se fue de casa? Puedo ponerme a imaginar muchos, pero serán producto de mi mente y quizás en alguno acierte. La pura realidad es que no los sé, pero haberlos, los había y sospecho que muy contundentes.....

¿En qué se basa un juez para dictaminar si concede o no protección a una mujer que denuncia a su pareja por malostratos? ¿Se basa sólo en lo que dice la denunciante, comprueba algo de lo que explica, hace algún tipo de estudio psicológico??

Hace años conocí trabajando a una chica que me contó que vivía aterrorizada por su ex-novio que la amenazaba de muerte y que lo había intentado en varias ocasiones sin éxito. La seguía cuando ella andaba por la calle, con su coche y un día casi la atropella. La llamaba, le enviaba notas amenazantes, si ella no volvía con él. Ella lo había denunciado muchas veces a la policía y sólo conseguía que le dijeran que mientras no hubiera una agresión física real, no podían hacer nada.
Vicky murió. Su ex consiguió enamorar de tal modo a otra mujer que ésta, siguiendo las órdenes de él, se plantó un día delante de Vicky cuando ella salía de su casa y le tiró ácido en la cara. Además de desfigurarla por completo (era guapísima), tragó parte del ácido y murió abrasada por dentro.
Él huyó a Brasil y la otra mujer fue condenada.

Y Vicky murió, como ha muerto la mujer de la noticia en Bilbao, cómo han muerto ya muchas. ¿Cuántas vidas más hacen falta para que se haga algo efectivo?









4 comentarios:

Mariano dijo...

Ana te devuelvo la visita. Hace poco hablé de algo parecido en mi blog, de una conocida mía que está pasando por esto. Ella encontrón fuerzas para irse de casa, pero no siempre se puede. Denigran tanto a la persona que se ven incapaces de tomar decisiones.
El problema no tendrá solución hasta que todos los estamentos de la sociedad le den la misma importancia y desaparezcan ciertos prejuicios.
Besos y yo también vendré más por aquí.

Ana dijo...

:) gracias por la visita Mariano. Yo creo también que el problema empieza ya en las escuelas y en la educación que se les da actualmente a los niños, basada en gran parte en la competitividad y en la importancia de ser el mejor. Y como mejor sólo hay uno, los demás acumulan una frustración a lo largo de su vida que antes o después degenera en violencia hacia alguien más débil. No sé, supongo que coexisten muchos factores.
Un beso

Wilde dijo...

Este tema es algo atroz, no hay forma de frenarlo, no veo el final. No logro comprenderlo francamente...

Por otro lado, no creo tanto que sea cosa de los jueces, sino de las leyes. Matizo que los jueces no pueden poner humanidad en sus decisiones, sino regirse a las leyes. Un buen abogado, podría poner a Satanás en la calle...

La leyes, contra el delincuente, debería ser totalmente incontestable. No lo es ...

Ojalá esta mierda de los malos tratos acabe de una vez por todas, es un tema que también me afecta horrores...

Biquiños!

Ana dijo...

Wilde:

Sigo creyendo que la base del problema está en la educación y que todo lo demás son parches, aunque a esta alturas los parches tendrían que ser muy contundentes. Para mí, los agresores también son enfermos a los que habría que tratar como tales, aunque probablemente muchos de ellos ya no tiene cura. Y otra cosa: el tema de mujeres maltratadas tiene tela porque es dificílisimo convencerlas a ellas de que no vuelvan con su agresor, de tan comido que tienen el coco. También a ellas habría que tratarlas psicológicamente para aumentar su autoestima. Por todo ello creo que el tema es muy complejo y profundo y no una simple cuestión de leyes.
Besitos