lunes, 4 de junio de 2007

Más sobre el maltrato

http://www.lavanguardia.es/gen/20070603/51357322242/noticias/interior-dice-que-la-mujer-asesinada-ayer-por-su-pareja-rechazo-la-ayuda-de-la-ertzaintza-vitoria-bilbao.html

A vueltas con los malostratos. Ahora dicen que la mujer rechazó toda ayuda. La noticia de hoy se contradice con la de ayer. Una vez más, los medio informativos parece que desinforman más que informar y nos hacen comulgar con ruedas de molinos.

No sé, no tengo ni idea de cuál es la versión auténtica y la víctima ya no está aquí para sacarnos de dudas. Poco importa, a ella seguro que menos que a nadie. Aún y sin saber qué pasó de verdad en cuanto a ella se refiere, la noticia de hoy me da pie a otra reflexión, a otro aspecto del problema de la violencia de género que a menudo pasa desapercibido: la actitud de la víctima, la dificultad, a menudo, en apartarla de su agresor.

Es frecuente, demasiado, que una mujer que ha logrado tomar la decisión de denunciar a su agresor o que ha escapado y se ha refugiado en alguna casa de acogida para mujeres maltratadas, retire la denuncia o vuelva con su agresor, por no hablar de las que nunca denuncian ni hacen nada.

La autoestima de estas mujeres está tan bajo tierra que a veces incluso creen merecerse lo que reciben. En otras ocasiones, relatan que prefieren eso a ser ignoradas o que esa es la forma de su pareja en demostrarles que las quieren: si no la quisiera no la pegaría y simplemente la dejaría.

En otras, el miedo a las consecuencias es tan aterrador que no osan nada y a veces tienen hasta a su propia familia en contra: es su marido y tienen que aguantar.

Una de las características habituales de los agresores es que, fuera del hogar, son encantadores, auténticos seductores, amables, divertidos y atentos. Esa circunstancia hace aún más difícil la situación de las víctimas, que se sienten solas e impotentes, sin fuerzas para iniciar una guerra en la que el entorno les va a dar la espalda.

Y si hay hijos... peor todavía: algo en su interior les frena a la hora de denunciar: es el padre de sus hijos y ellos también van a sufrir las consecuencias de ese acto y la van a juzgar duramente, antes o después, por apartarlos del padre y por hacerles pasar por tan dura situación. Hay maridos maltratadores que son adorados por sus hijos.

Y puestos a hacer, ¿qué hay del maltrato psicológico que no deja huella física? En esta modalidad, el maltrato puede ser en los dos sentidos: de hombre a mujer y de mujer a hombre; de hombre a hombre y de mujer a mujer; de padres a hijos y de hijos a padres. Todo vale.

En los últimos años de mi matrimonio yo sufrí maltrato psicológico y no me enteré hasta dos años después de separarme.
Meses después de la separación leí una Contra de La Vanguardia de una entrevista a una psicóloga que había escrito un libro llamado "El acoso moral". En la presentación que hacía, describía las características principales de los acosadores, de los maltratadores psicológicos, de los también llamados "vampiros seductores". Me tuve que sentar en el suelo, mareada, al comprobar que de los 10 puntos sugeridos por la autora, mi marido coleccionaba 9. De repente, muchas cosas tomaron sentido y en mi cabeza se agolpaban recuerdos de conversaciones, situaciones.... era tan duro que aparqué el tema.... hasta que, estudiando Trabajo Social, tuve una asignatura en la que se tocaba ese tema, con una detallada descripción de las características de los maltratadores. Ahí ya no me escapé. Con mucho dolor comprobé y acepté que yo había sufrido maltrato psicológico. Me sentí muy mal, surgían sentimientos de culpa por haber sido tan gilipollas, tan débil, por haber facilitado, con mi actitud, ese trato... porque soy de las que cree que todos somos responsables ante todo de nosotros mismos, sin echar todas las culpas en los demás. Si yo sufrí ese maltrato, tuve mi parte de responsabilidad y asumir eso fue muy duro, aunque ha sido, finalmente, la clave para que no se repitiera la historia: mirar hacia mí misma y aceptar esa parte de mí.

Ya no me siento culpable. En cada instante de mi vida he hecho lo que he podido o sabido y si no lo he hecho mejor es porque no sabía como hacerlo. Yo tomé la decisión de separarme, aún y sin haber aceptado que era maltratada, lo único que sabía era que no quería seguir viviendo de aquella manera. Recibí ayuda psicológica y mi familia cerró filas a mi alrededor. Los amigos desaparecieron: él era encantador y nadie entendió que yo renunciara al "marido perfecto" y además con dinero; mis hijos se me tiraron encima y me acusaron de destrozarles la vida. Él siguió machacándome todo lo que pudo mientras vivió, incluso después de muerto, en su testamento.

Hoy puedo decir que estoy orgullosa de estar donde estoy, mis hijos han entendido mi decisión, he rehecho mi círculo de amigos y soy autónoma económicamente. A él... lo he perdonado y me he perdonado a mí misma. He podido, gracias a un intenso proceso terapéutico, entender profundamente lo que a él le llevó a ser un maltratador y a mí a ser una víctima. Y ahora yo también soy terapeuta.

A menudo oigo a gente que dice que no entiende cómo una mujer puede llegar a dejarse machacar de esta manera sin hacer nada, sin rebelarse.

Yo sí lo entiendo.

9 comentarios:

Mariano dijo...

Esta mañana en otro blog comentaban la noticia, y más de uno decía que no lo entendía. Yo lo entiendo perfectamente sin haber pasado por ello.
Y lo más triste, una conocida mía ha pedido orden de alejamiento y se la han denegado porque la última bofetada que le dio no dejó huella y no se puede demostrar.
Besitos y enhorabuena.

Ana dijo...

Gracias Mariano...no me es fácil comentar esa parte de mi vida así de forma pública y me hace sentir bien lo que dices.
En cuanto a lo de tu conocida, tiene todo mi apoyo moral, que siga adelante por difícil y doloroso que sea. Vale la pena, al menos esa es mi experiencia.
Un besote

Eloísa dijo...

Gracias Ana por este artículo, es muy valiente. Yo también he sufrido maltrato psicológico. En mi caso, por parte de una mujer, y me he sentido responsable de aguantarlo, de no darme cuenta y escapar antes. Pero no es tan fácil verlo. No tiene que ver con tu formación ni nivel social, no va por ahí, son cosas mucho más profundas. Imagino que el libro que has leído es el de Marie-France Hirigoyen, es impresionante. Sientes que la gente no te entiende, que no te estás explicando bien, y lo lees y lo ves todo ¡tan claro!
Mi conclusión es que hay que salir corriendo en cuanto ves el primer indicio, pero correr y no dar ni medio paso para atrás. No creo que los medios de comunicación informen bien sobre el tema, lo que leo me parece superficial y centrado sobre todo en el drama final, cuando ya no hay nada que hacer. Se necesita muchísima más información de la que hay, y que de verdad la gente apoye a las víctimas, porque desgraciadamente los entornos se ponen muy a menudo a favor del maltratador/a. Esa es una de las cosas que más me indigna. Me alegro mucho haber visto tu comentario en el blog de Desesperada y haber pasado por aquí. Un abrazo, Eloísa

Ana dijo...

Encantada Eloísa. ¡Qué cierto todo lo que dices! Me siento totalmente identificada. Sí, el libro es el de Marie France Hirigoyen. Lo mismo me pasa a mí cuando leo la información y los comentarios: es muy superficial y se olvida la historia que ha llevado hasta ese momento. Gracias por venir a dejar tu comentario.
Otro abrazo para tí.

Wilde dijo...

Yo pienso que nadie es culpable de sufrir ná de ná, el problema está en los anormales que van por la vida robando almas de gente fenomenal, que quizás, no tenga el caracter ni la fuerza de otras, pero que es que cada uno es cada uno y tod@s formamos parte de un todo, bueno todos no, esos maltratadores para ná...

Muchas gracias por compartir esto aquí, con nosotros... ya te lo dije una vez, eres muy valiente...

besos!

Eloísa dijo...

Wilde, yo creo que personas con bastante más caracter del que se cree pasan por esta situación. Resquicios tenemos todos, o momentos bajos donde puede aparecer en tu vida alguien malo para ti y tú no verlo, creo que todos tenemos que estar alerta, todos. A veces la vida destapa historias ocultas que una nunca se hubiera imaginado, pero ni por casualidad, en personas aparentemente muy fuertes o seguras de sí mismas. El maltrato no es problema que atañe a otros, puede pasarnos a cualquiera. Ana, tú dirás si mi opinión está equivocada, eres una profesional en esta área, pero es que pienso esto que escribo.

Besos a los dos

Ana dijo...

Estoy de acuerdo Eloísa, los malos tratos los puede sufrir hasta el más pintao!! En mi caso, fue un goteo de años en los que no me di cuenta de lo que estaba pasando hasta que fue descarado y así y todo me costó darme cuenta... y soy una mujer con formación, creo que tengo carácter y según dice Wilde (jeje) valiente.
El problema es que actuan en nosotros actitudes inconscientes, grabadas en fuego desde la niñez. Para ser más concreta, en mi caso, se fue forjando, en una base abonada para ello, la orden subconsciente de que yo sin un hombre no era nadie, era una mierda. Y llegué a creérmelo, aunque yo misma me convencía de que eso no estaba pasando, que yo era una tía fuerte y que nunca ningún tío se me pondría por encima y me maltrataría. A veces las que más fuertes aparentamos, más escondemos una vulnerabilidad que no queremos asumir y lo peor justamente es no asumir eso, porque al negarlo, trabaja en la sombra y es cuando más vulnerables somos y más peligro hay de que nos maltraten sin que nos demos cuenta. No sé si es un galimatías....espero que lo entendáis.
Gracias a los dos por estar ahí en ese tema tan doloroso para mí y supongo, Eloísa, que también para tí.
besitos a los dos

Eloísa dijo...

Gracias, Ana, sí para mí también. Mi experiencia no duró mucho tiempo: fue mi pareja sólo un año, y la dejé (me levantaba llorando por las mañanas y no sabía por qué). Durante casi dos años seguí manteniendo "amistad", pero, según pasaba el tiempo, me daba cuenta poco a poco de la realidad, de cómo me había tratado. Yo no valía para nada, ésa era la conclusión. Encima tuve que aguantar que hablara mal de mí por todas partes durante años. Han pasado casi 9 años, y hay gente que me viene todavía a pedir perdón por cómo se portaron conmigo. Yo nunca la desacredité, y pensaban que mi silencio daba veracidad a sus palabras. Hace unos años decidí decir quién era y cómo se había portado conmigo a todo aquel que me preguntara. Me educaron en la discreción, pero en este tema es un error.

Después de esta desagradable experiencia, cuando veo algo que no me convence en otra persona salgo corriendo a toda pastilla, un "no" a tiempo es muy importante. Yo he aprendido mucho de mí con esta vivencia.

Ha sido un placer hablar de esto contigo. Y mira que yo intento no contar cosas personales en la blogosfera, pero esto creo que se tiene que decir. Besos

Ana dijo...

Eloísa: al final, toda experiencia, si se sabe hacer la lectura, es un aprendizaje importante en la vida, tal como tú demuestras.
Yo sí escribo de cosas personales en la blogosfera, aunque no creí que iba a escribir algo así algún día. Creo que mostrarme con lo que hay en mí es un ejercicio que me ayuda a conocerme mejor, tanto cuando escribo como con vuestros comentarios. A mí me encanta leer blogs en los que las personas muestran sus emociones y sentimientos, además de sus opiniones. Me emociona. Supongo que en parte por eso lo hago yo también.
Un placer compartir esto contigo.
Besotes