jueves, 31 de mayo de 2007

La Locura lo cura

Guillermo Borja era un psicoterapeuta gestáltico mexicano. Escribió el libro que lleva por título La locura lo cura, de Ediciones La Llave. lleva por subtítulo "Manifiesto psicoterapéutico" y relata sus experiencias mientras estuvo preso por "atentar contra la salud", toda una paradoja, ya que era un excelentísimo terapeuta. Lo encarcelaron por experimentar terapéuticamente con peyote. Allí, la directora de la prisión le ofreció trabajar con los enfermos psiquiátricos del penal, sabiendo de su buen quehacer. El libro es para mí genial y hoy quiero compartir con vosotros el último capítulo, en el que habla de la muerte:

HÁGASE SEÑOR TU VOLUNTAD

Permitámonos un tiempo para reflexionar sobre nosotros mismos, a solas. Perdamos por un instante la distracción externa, percibamos con sinceridad qué es nuestra vida. No compare, no futurice y no compense, vea simplemente lo que hoy tiene entre manos. ¿Si hoy muriese estaría satisfecho?

Esta breve reflexión usualmente la minimizamos. No porque tengamos miedo a la muerte, sino por el miedo a aceptar nuestra frustración vigente. No es fácil ver con claridad que esto lo hemos repetido toda la vida: huir.

Yo tengo muy presente que soy responsable física, emocional y económicamente de mí mismo, incluso después de muerto.
Soy responsable de mí, de mis enfermedades y de mi sepultura. Tengo que ver dónde voy a quedar. Nadie tiene la obligación de pagar por mis huesos, de comprar mi tumba o de cubrir los gastos de una enfermedad mía, larga y costosa. Es mi enfermedad, es mi muerte. Y pondré las flores sobre mi sepulcro, si es que las quiero. Tocarán los mariachis.
No hay que dejarle el muerto a nadie, hay que tener previsto todo. Y esto no es cuestión de necrofilia, de fascinación de la muerte. No, es una responsabilidad, es una culminación, una forma de darle gracias a la vida. Porque el que vivió fui yo. Y el vivir incluye el morir. Cuando mueres todo lo tuyo es tuyo y tú lo repartes como quieres. Aquí también estamos hablando de dinero incluso de las misas, si eres creyente.

Hay que ser responsables de todo y hay que abrir esta expectativa a los pacientes porque es pretensión nuestra que reconozcan todos y cada uno de los instantes de su vida.
Y hay un instante llamado muerte. Y a la muerte hay que hacerla presente. Hay que saber que nadie es eterno. Que no hay que postergar la existencia. Tenemos que recordar hacia dónde vamos. Entre más neguemos la muerte más negaremos la vida. Cuanto mayor sea la incapacidad ante la vida, más se negará la muerte. Y la mejor preparación para la muerte es la consciencia de vivir, teniendo presente que vamos a morir y que postergar es un mal negocio, que decir mañana es casarse con el futuro y que esas nupcias equivalen a suicidarse en el presente. Porque si no hay consciencia no se puede llegar a la muerte lo suficientemente vivo como para poder entregarse.

La vida es entrega. La pareja es entrega. Los hijos son entrega. La amistad es entrega. El trabajo es entrega. La muerte es entrega.

Y la muerte se hizo: ¡Hágase Señor tu voluntad!

Guillermo Borja

3 comentarios:

Pajarito dijo...

Definitivamente quiero este libro

leonazy_13 dijo...

Hoye.. no me podrias ayudar a conseguir este libro en pdf porfavor es que si me interesa mucho leerlo y es que aparente mente no lo tienen en las bibliotecas... es muy dificil de conseguir... si me pudieras ayudar te dejo mi correo...

leonza_13@hotmail.com

kualkier kosa estamos en contacto

Ana dijo...

Pues lo siento, no te puedo ayudar. Un saludo